dilluns, 25 de novembre del 2019

A VUELTAS CON LA INMERSIÓN

Vamos con una entrada de "rabiosa actualidad" que arranca con el programa marco del PSC para su congreso y los interminables hilos de debate que ese hecho suscita en la red. No pretendo hacer en esta entrada un análisis completo, sólo continuar sin las limitaciones de los 200 y pico caracteres con una polémica en el que llevo dos días

El caso es que a lo largo de ese hilo ha ido decayendo el argumentario centrado en lo mal que aprenden la infancia catalana, al final las evaluaciones comparables que se hacen están en la línea de lo que se da en otros lugares de España, incluyendo, por supuesto, el dominio de la lengua castellana. No descarto que este Guadiana vuelva a aparecer (es más, estoy convencido de que más temprano que tarde lo hará) pero quiero centrarme en el último clavo ardiendo al que se ha agarrado uno de los más insistentes polemistas de twitter que he tenido en este tema, de perfil anónimo y faltón, como suele ser habitual. Lo último que me ha dicho, acompañado de la salida de tono correspondiente, es que me he quedado sin argumentos ante la siguiente tabla

Como de costumbre ni se cita procedencia ni hay forma de contrastar sus datos que no obstante doy por buenos porque no difieren en exceso de los que ya había manejado yo al respecto.

Antes de pasar a otras cuestiones dos apreciaciones sobre la gráfica. La primera es que hay un clara utilización del efecto óptico que se quiere resaltar al tomar la escala y que conviene no fiarse de la vista en estos casos, la escala empieza en el 440, si se vieran las columnas completas, desde 0 a los 551'7 del valor máximo la vista nos diría que las diferencias son mínimas, las columnas se verían casi iguales. Conviene, por tanto, llevar el tema a proporciones para evitar que las impresiones visuales no jueguen una mala pasada, tomando como nivel 100 los datos de los catalanohablantes en cada uno de los grupos, el índice de los castellanohablantes sería de 97'8, 96'72, 94'52 y 94'90, en todos los casos son diferencias bajas y son menores en los grupos de niveles socioecónomicos y culturales más bajos (esto último no deja de ser chocante porque es contradictorio con algún otro dato de los que dispongo). La segunda es que si tomamos al colectivo de castellanohablantes de nivel bajo nos encontramos con una diferencia de 2'2 puntos en relación a los alumnos catalanohablantes del mismo nivel y de 10'8 con respecto a los castellanohablantes de nivel alto, mucho más significativa pero que desprecian siempre quienes focalizan toda su atención en el tema de la inmersión

Yo no sé mucho de escuelas de negocios, pero creo recordar que hay una máxima cuando se analizan los datos y se aprecia una desviación en unos costes de producción con respecto a lo que sería deseable, debe darse prioridad a las actuaciones sobre aquellos costes que tengan un diferencial mayor respecto a lo deseado, los esfuerzos sobre la desviación de 10'8 son potencialmente de mayor repercusión y además más fáciles de alcanzar. Sé que ese debate se rehúye, pero me niego a abandonarlo, para mi la educación ha de servir, sobre todo, para igualar las oportunidades de todo el mundo pasado el periodo de aprendizaje, para que los que nacen en contextos sociales y familiares más adversos aumenten sus oportunidades de promoción social, si además, y por un criterio de coste de oportunidad, lo más importante es reducir la diferencia de nivel educativo en función de nivel formativo y económico de origen me niego a dejar de llevar el debate a ese terreno

Dicho esto, como es de suponer que casi nadie (no digo nadie porque siempre puede aparecer el energúmeno de turno) piensa que los catalanohablantes sean genéticamente mejores en materia de aprendizaje que los que somos castellanohablantes voy a dar por bueno el argumento de que estudiar y evaluarse en catalán tenga efectos negativos para los castellanohablantes con respecto a los catalanohablantes, si bien  ya se ha visto que limitados si se elimina la percepción óptica. Quedan dos opciones, hacer el aprendizaje y la evaluación en castellano de forma preferente (no digo ya exclusiva como era el caso en mi infancia) o cambiar a una política prolengua materna para unos y otros

Como que soy castellanohablante con un conocimiento autodidacta del catalán (por desgracia, en mi escolarización recibí clases de francés pero no de catalán) conozco en primera persona el resultado para los castellanohablantes de cualquiera de las dos opciones, la imposibilidad práctica de adquirir el dominio del catalán y, en consecuencia, un grado de competencia idiomática que dificulta el acceso y/o la promoción profesional. Creo que ya se ha respondido muchas veces por qué no pasa lo contrario con el castellano y este se mantiene vigoroso, afortunadamente, en cuanto al uso en la vida cotidiana en Catalunya, amén de ser debidamente dominado al final de la escolarización obligatoria tal y como demuestran las evaluaciones del ministerio que no de la Generalitat, por si acaso repetiré aquello de que una lengua hablada por 500 millones de personas y que está presente continuamente en los medios de comunicación, las vallas publicitarias, los patios de los colegios, los cines, etcétera goza de un refuerzo extraescolar continuo de increíble eficacia

Es de suponer que a muchos de los que defienden a capa y espada la castellanización del aprendizaje les traerá al pairo otra razón que a mi no me da igual, pero es una obligación constitucional defender todas las lenguas que se hablan en España y la lengua objetivamente más débil en esta relación de coexistencia y vecindad es obviamente el catalán, no es lengua de un estado y tiene un número de hablante muy inferior al castellano, su situación ha mejorado en el periodo democrático, tanto por ser lengua cooficial en Catalunya, como por su uso en una parte de los medios de comunicación, como por el conocimiento de la mayor parte de la población catalana. Sin medidas protectoras y de promoción, entre las que la políticas educativas eficaces a tal fin son fundamentales, difícilmente disfrutaría del actual renacer que posibilita, entre otras cosas, que la literatura española (que no es sólo la que se escribe en catalán, como no es sólo literatura catalana la que se escribe exclusivamente en catalán) habría perdido algunas de sus mejores obras literarias de los últimos 40 años

Termino diciendo que sí existe una solución que evitaría todo debate, sea en Catalunya, Galicia o Euskadi, la desaparición de toda lengua distinta de la castellana, pero me niego a creer que eso esté en la mente de nadie, como mínimo no está en el redactado de la constitución. Entre tanto habrá que asumir que no sirve el mismo sistema educativo para Madrid que para Catalunya, como tampoco debería valer el de Madrid o Catalunya para Castilla-León que tiene un porcentaje de población inmigrante muy inferior y por tanto retos y complejidades diferentes. La de Catalunya es una realidad muy compleja, cualquier alternativa a la inmersión lingüística introduce más problemas que soluciones, cosa distinta es hablar de ajustes que todo apunta irían en la línea contraria de lo que habitualmente se pide, potenciar el castellano allí donde hay poca población castellanohablante, básicamente en las comarcas interiores, y no dónde el castellano es lengua de uso habitual en la vida cotidiana

dimecres, 13 de novembre del 2019

EL FRACASO DEL FRANQUISMO SIN FRANCO (y III)

Aunque lo fundamental para entender la dinámica del primer gobierno de la monarquía vino dado por la movilización social y por los equilibrios y tensiones dentro de las instituciones que gobernaban el país (lo ya expuesto en las entradas anteriores -aquí y aquí-) los procesos históricos son complejos, como las sociedades en los que se desarrollan, la movilización social no funcionó con independencia de las posturas de la oposición aún clandestina, las situaciones no eran iguales en todos los territorios, la violencia política estuvo presente... En definitiva, hay aspectos que ayudan a explicar las grandes tendencias de aquellos días y que apuntan a conflictos futuros que aparecieron en los años posteriores de la misma transición y que legaron consecuencias vivas aún en la actualidad

Las zonas urbanas y con mayor desarrollo económico, junto a territorios con actividades que concentraban mano de obra asalariada, como la minería asturiana o el sector naval, era lógico que tuvieran mayor protagonismo, pero en el caso de Catalunya y Euskadi deben añadirse dinámicas políticas propias, diferentes en cada caso, que se relacionaban y al mismo tiempo iban más allá de las aspiraciones nacionales

En Catalunya se había desarrollado desde mediados de la década de los sesenta un proceso unitario de confrontación con el franquismo, el punto de arranque podría situarse en la Caputxinada de 1966 y culmina con la Assemblea de Catalunya, constituida en 1971 y que se fue extendiendo más allá de Barcelona por el territorio catalán. Sobre las características de este proceso y su importancia remito a entradas anteriores que son básicas para entender la potencia y transversalidad del movimiento unitario antifranquista en Catalunya (aquí, aquí y aquí)

Fue la Assemblea de Catalunya la que convocó la manifestación del 1 de febrero de 1976, duramente reprimida antes de que llegara ni siquiera a concentrarse, y la que volvió a convocar una semana después, el 8 de febrero y otra vez con la respuesta de una dura represión. Las imágenes que recorrieron el mundo decían poco de la voluntad aperturista que proclamaba el gobierno, pero si algo debe destacarse es que se trataba de una gran movilización convocada en clave estrictamente política, sin vinculación directa con ningún tipo de conflicto concreto al estilo de las huelgas laborales que abundaban en aquellos momentos, como dejaba claro el lema de Llibertat, Amnistia i Estatut d'Autonomia que era el resumen del programa de ruptura defendido por la Assemblea.

La Hoja del Lunes, única prensa escrita que se podía publicar los lunes, llevó la manifestación como principal tema de portada el día 2 de febrero y hablaba de 25 mil participantes según fuentes oficiosas (al día siguiente La Vanguardia volvía a dar esa cifra junto a la estimación de los convocantes de 70 mil asistentes) pero ya le dio un tratamiento más discreto a la del día 8 en la edición de lunes siguiente

Sea como fuere se trataba de una movilización importante, además de muy transversal, que ponía de manifiesto que Catalunya era uno de territorios con mayor asentamiento del antifranquismo militante. No obstante, la primera visita como rey de Juan Carlos I a Catalunya puso de manifiesto apenas una semana después que las unanimidades estaban lejos de existir, el monarca eligió Catalunya como destino de su primer viaje a un territorio español (entonces eran aún regiones) y realizó una visita larga, cinco días en los que estuvo en las cuatro demarcaciones provinciales y participó tanto en actos institucionales como en baños de masas. Las imágenes dejan claro que las calles se podían llenar de manifestantes y que al día siguiente podían verse atestadas de personas vitoreando a los reyes, conviene no perder esa perspectiva de la misma forma que no deben considerarse baladí la elección de Catalunya para la primera visita real o el uso del catalán en alguna intervención, por poner ejemplos, la Casa Real desarrollaba su agenda que era entonces tan importante como la de un gobierno que por aquellas fechas empezaba a discutir sobre unas reformas políticas en las que gran parte de gabinete, empezando por el Presidente del Gobierno, no creía

Si se une la conflictividad social en comarcas industriales como el Baix Llobregat o el Vallès Occidental, ese mes de febrero en Catalunya refleja tanto la fortaleza de las fuerzas partidarias del cambio político en forma de ruptura, superior a la existente en otros territorios, como la capacidad de maniobra que tenía el poder para reconducir la situación si era capaz de actuar

Con mucho menos peso demográfico y económico y con una trayectoria política muy distinta, la situación en Euskadi no tenía ningún parecido con la de Catalunya, además de la existencia de ETA se expresan otras diferencias que no son intrascendentes. Las prácticas represivas del régimen habían distanciado a gran parte de la población de forma más marcada que en cualquier otro lugar, los estado de excepción fueron frecuentes en los últimos años del franquismo y los abusos durante los mismos también. En nombre de la eficacia en la lucha contra ETA se generó un rechazo de buena parte de la población que se manifestó no sólo en la transcición sino hasta mucho después. Por otra parte, las dinámicas unitarias eran casi inexistentes y el protagonismo de los comunistas y de CC.OO. menos destacado que en los otros territorios con un cierto desarrollo industrial

Durante el gobierno de Arias Navarro se mantuvo la actividad de ETA con una intensidad similar a la del año anterior, 12 asesinatos en el primer semestre del año. Pero será la violencia policial en Vitoria de la que ya se ha hablado el hecho más destacado del periodo, una movilización que hasta la brutal intervención policial no se diferenciaba en mucho de las que se vivieron en el resto de España en el mismo periodo y que tuvo repercusiones más allá del territorio vasco.

El otro gran suceso político de estos meses se produjo en Navarra, pero se enmarca dentro de las herencia de la tradición política vasca, fueron los sucesos de Montejurra. El carlismo estaba dividido entre los seguidores de Carlos Hugo, de posicionamientos izquierdistas, y su hermano Sixto, defensor de los postulados conservadores tradicionales del carlismo. En la peregrinación anual desde el Monasterio de Irache a la cumbre de Montejurra celebrada el 8 de mayo se produjo la agresión de grupos armados partidarios de Sixto de Borbón que causaron dos muertes y numerosos heridos. El enfrentamiento del que se habló en medios próximos a la extrema derecha y al gobierno no existió, lo que se produjo fue un ataque, incluso con el uso de una metralleta pesada, por parte de los partidarios de Sixto de Borbón que armados y reforzados por ultraderechistas de otros países habían ocupado la cumbre de Montejurra días antes con la ayuda de la pasividad policial. El apoyo gubernamental a la facción de Sixto de Borbón para debilitar el alineamiento del carlismo con la oposición democrática fue objeto de denuncia ya en aquellos momentos, a lo que contribuyó que se dejara salir de España a dicho pretendiennte sin investigar su participación en los hechos o la negativa a que en el juicio declarase Manuel Fraga Iribarne, por entonces Ministro del Interior, sobre las más que sospechosas permisividades policiales

El caso de Montejurra pone sobre aviso de un fenómeno frecuente a lo largo de todo el periodo de la Transición, las organizaciones democráticas se enfrentaban a los cuerpos represivos del estado que tenían comportamientos impropios de unos cuerpos de seguridad de un país democrático (España no lo era) y que provocaron un buen número de víctimas (al menos 8 entre febrero y mayo de ese año) pero también a la connivencia de los aparatos del estado con la ultraderecha más violenta. Los responsables directos de los asesinatos en Montejurra se beneficiaron de la Ley de Amnistía de 1977, pero más allá de ese dato, la trama que había detrás de los hechos jamás se investigó, la guerra sucia antiterrorista estaba ya en marcha, aunque los hechos más graves de la misma estaban por venir, y los grupos de la ultraderecha actuaban con impunidad, sobre todo en Madrid, causando víctimas hasta entrados los años 80, en 1976 lo hacían ante la pasividad de unos cuerpos de seguridad que no fueron depurados y que miraban para otro lado, cuando no colaboraban con sus acciones, sólo a partir de la matanza de Atocha, en enero de 1977, empezó a actuarse contra los ultraderechistas por el riesgo de desestabilización que suponían, e incluso a partir de entonces contaron con simpatías y connivencias en los aparatos del estado

El relato oficial de la violencia etarra, que existió y fue a más a partir de 1978, como se verá, acostumbra a ignorar la otra violencia vivida durante la Transición, de las que Vitoria y Montejurra son exponentes de dos de las caras que pudo adoptar. La Transición no fue un proceso tranquilo de pactos de despacho, no puede entenderse en toda su complejidad sin tener en cuenta las características del pulso que las fuerzas transformadoras estaban haciéndole a todo un conglomerado de poderes inmovilistas con acceso a muchos resortes de poder

A esa situación debía hacer frente la oposición democrática, con escasa capacidad organizativa si se excluye a los comunistas. Las estrategias, con la excepción vista de Catalunya, eran muy diversas y la unificación de objetivos y planteamientos avanzó con dificultades. El PCE intentó configurar algo parecido a la Assemblea de Catalunya en el ámbito estatal cuando en 1974 encabezó la creación de la Junta Democrática que pretendía aglutinar a partidos, otras entidades y personalidades para forzar la ruptura democrática, pero la dinámica precedente que facilitó el éxito de esa fórmula en Catalunya no se había dado en el resto de España y había formaciones políticas que veían en la propuesta una formula mediante la cual los comunistas controlarían al conjunto del antifranquismo. Esa división cristalizó con la constitución de la Plataforma Democrática en 1975, encabezada por el PSOE

Poco antes de la muerte del dictador ya hubo un comunicado conjunto de ambos organismos que preludiaba la fusión en lo que se denominó popularmente la Platajunta, cuyo acuerdo se presentó el 24 de marzo de 1976, al calor de las fuertes movilizaciones que se estaban produciendo y azuzada por los hechos de Vitoria. Las bases del programa de objetivos conjuntos eran la amnistía y un proceso de ruptura que llevara a otro constituyente, no se hablaba de gobierno provisional aunque el término ruptura resumía sus planteamientos. Lo realmente trascendente es que Felipe González, al aceptar esa vía de disolver la Plataforma e incorporar al PSOE en Coordinación Democrática (nombre oficial de la Platajunta) junto al PCE entre otros, se negó, en palabras de Santos Juliá, a ser el Sagasta de un Fraga haciendo el papel de Cánovas en una reedición de la Restauración decimonónica. El ministro de Exteriores, Areilza, se llegó a quejar ante Alemania de que el PSOE había roto su compromiso con el SPD (Partido Socialdemócrata Alemán) de no pactar con los comunistas, mientras que Fraga, además de imputar al PSOE querer resucitar el Frente Popular procedía, como ya se vio con anterioridad, a encarcelar a los comunistas que estaban presentes en la Platajunta además de a Calvo Serer, monárquico afín al padre del rey. La reacción de los llamados aperturistas que estaban en el gobierno respondía a que su idea de un proceso paulatino de reformas, a plazos e incompletas, necesitaba una cierta legitimación de parte de la oposición al régimen, algo que se dificultaba con la creación del organismo unitario con los objetivos que expresaba, aunque eso no implicó que no siguieran intentando una salida de ese tipo

En definitiva, el primer semestre de 1976 supone el fracaso absoluto del inmovilismo como consecuencia de la movilización social y de las propias divisiones en el interior del régimen. A pesar de la violencia policial y de la permisividad con respecto a la extrema derecha, la presión popular  convertía las dudas del poder en un riesgo que permitió al rey (poco afín al Jefe de Gobierno que había tenido que asumir) forzar la dimisión de Arias Navarro e impulsar un cambio de rumbo. Este primer semestre había dejado claras las debilidades del continuismo, el siguiente iba a poner de manifiesto las debilidades de quienes querían forzar la ruptura, pero de eso ya se hablará

dissabte, 9 de novembre del 2019

A JOAN CENTELLES SOBRE LA ESPAÑA IMPOSIBLE

Mientras voy acabando una nueva entrada en este bloc sobre la historia de la Transición me voy resistiendo a abordar otros temas. Así, he evitado hablar sobre nada que tuviera que ver con las elecciones de mañana.

Pero hay un tema, recurrente, sobre el que voy a volver a hablar. Joan Centelles (activista social y vecinal de mi ciudad) y yo somos seguidores mutuos en twitter, pero no tenemos la misma visión de fet nacional català, siendo los dos contrarios al procés y declaradamente contrarios a la independencia no tenemos la misma visión de lo que son España y Catalunya y, sobre todo, de cómo abordar eso tan famoso del encaje.

Viene esto a cuento de dos artículos que colgó ayer en al red y sobre los que hice comentarios socarrones, twitter tampoco da para mucho más. Los artículos en cuestión son este y este y he pensado que el bueno de Joan Centelles se merece quizá algún razonamiento más que un mal pareado y una respuesta cortante. Así que  allá me lanzo, intentando condensar en poco espacio algo muy complejo ciertamente

Creo que se equivocará la izquierda española que quiera construir una idea nacional de España de nación única inclusiva, respetuosa con las diversidades culturales y lingúísticas, no porque sea un mal deseo, sino porque es un imposible. La idea de una España de valores republicanos (no me refiero a la forma de estado, sino a eso que nos han vendido que define la idea de nación en Francia) pudo haber sido un planteamiento político viable en el s. XIX, pero fracasó, el proceso de revolución liberal en España se dio de tal forma que las burguesías periféricas, sobre todo en Catalunya, acabaron abrazando su propio proyecto nacional. Difícilmente el proyecto nacional que inspira la Constitución de 1812 hubiera protegido las diversidades culturales, ese es otro tema, pero sí podría haber afianzado una idea de nación con la que se identificaran las clases dirigentes de todo el territorio, con lo que las expresiones nacionalistas periféricas hubiesen tenido muy difícil prosperar

Sucede que el pasado acaeció de una forma determinada y no valen las formulaciones sobre lo que hubiera podido suceder si las cosas se hubieran dado de otra manera. Y sucede también que el pasado condiciona la realidad presente. Para la izquierda española hay dos opciones realistas en la actualidad, asumir la plurinacionalidad o comprar el proyecto uniformizador español y cargarlo de contenido social para que no sea una simple asunción del modelo conservador. Soñar con que el sentimiento de pertenencia a una nación catalana desaparezca por sugestión es hoy por hoy una quimera, pretender hacerlo a la fuerza nos lleva al venceréis pero no convenceréis unamuniano que ahora está de moda gracias al cine

Pero como el articulista, Juan Claudio de Ramón, me lo sirve en bandeja voy a tomar el ejemplo del Imperio Austro-Húngaro que él trae a colación. Tras las guerras napoleónicas el Imperio quedó como una de las potencias triunfadoras y Metternich, su primer ministro, fue el arquitecto de la restauración del orden anterior a la revolución francesa en Europa, todo se fue al garete con las revoluciones de 1848  y al Imperio (a partir de entonces Austro-Húngaro) enemigo de construir una nación de ciudadanos, le empezaron a estallar las costuras por  las presiones identitarias, la misma Austria quedó tocada y con dificultades para establecer una identidad propia (lo que a la larga favoreció el Anchluss hitleriano de 1938). Poner esa amalgama imperial como ejemplo de pluralidad frente al "rimero de naciones centroeuropeas en que se descompuso" no pasará a los anales como la comparación más atinada susceptible de formularse, ¿queremos una España preliberal, sin ciudadanía con derechos en la que la argamasa que une al conjunto sea un interés de estado ajeno a la voluntad popular? Es imposible saber si aquel imperio podría haber avanzado hacia una nación unificada de haber adoptado otras políticas, lo que sí sabemos es que fue imposible mantenerlo pretendiendo impedir que se desarrollaran otros proyectos nacionales cuando estos ya hubieron cristalizado

Soy catalanista y asumo que esa es una forma de nacionalismo, porque sí creo que Catalunya es una nación, no en base a criterios de identidad cultural, sino por la voluntad de su población. No soy independentista porque no creo que los estados-nación sean instrumentos útiles para hacer frente a los retos actuales que son transnacionales. Creo que España está a tiempo, cada vez menos a tiempo, de configurarse como un sujeto estatal plurinacional, donde convivan la propia nación española, con la catalana, la vasca y las otras identidades nacionales que existen o se incuban, asumiendo que comparten espacios y conviven mezcladas, que hay ciudadanos de Valencia que se sienten catalanes y ciudadanos de Catalunya que se sienten españoles o las dos cosas, pero que también es necesario construir poderes supraestatales. Si las distintas naciones seguirán siendo un sujeto histórico con relevancia en el futuro, se trate de España, Catalunya o Alemania no lo sabemos ahora, lo que sí sabemos es que la convivencia sólo es posible desde el respeto a las ideas de pertenencia de los otros y que pretender una España plural  pero no plurinacional es una forma como otra cualquiera de imponer una única idea de pertenencia nacional. Y a lo mejor es una idea hasta bien intencionada, sólo que es un imposible

Espero que a Joan Centelles esto le parezca más constructivo que el rechazo sin más a los planteamientos de los artículos que me pasó, ahora ya sabe a qué atenerse, cualquier cosa que suponga negar la existencia de la nación catalana y su reconocimiento me parecerá, hoy por hoy, un dislate. Lo que pueda pasar en el futuro ya será otra cosa, al igual hablar de naciones resulta una obsolescencia en pocas décadas

dilluns, 16 de setembre del 2019

EL FRACASO DEL FRANQUISMO SIN FRANCO (II)

Sólo teniendo presente la situación de conflicto social abierto, del que el movimiento obrero (aquí) es quizá el mayor exponente, pero no el único, puede entenderse la reorientación de estrategia que se gesta en ese primer periodo de la monarquía reinstaurada y que culmina con la sustitución de Carlos Arias por Adolfo Suárez.

Juan Carlos I empieza su reinado entre expectativas democratizadoras tibias y presiones contrarias que explican las características de su primer gobierno, mezcla de inmovilismo y aperturismo aceptable para el régimen. Hasta que la presión popular cuestionó el juego versallesco entre unos y otros ese fue el terreno en el que pensó moverse la monarquía en un primer momento, por mucho que se quieran resaltar declaraciones a medios extranjeros o las manifestaciones de fidelidad al pensamiento de su padre como pruebas de la voluntad inicial del rey de avanzar hacía un sistema plenamente democrático.

El análisis de lo sucedido en esos meses claves podría hacerse cronológicamente, pero la multitud de temáticas que se entrecruzan hacen preferible una aproximación no tan lineal cronológicamente que permita entender la influencia de factores como las relaciones internacionales, las resistencias del franquismo más intransigente, las diferentes estrategias opositoras, o las situaciones territoriales diferenciadas, por ejemplo

Los primeros días del reinado de Juan Carlos I ponen en evidencia tanto las expectativas como los temores al peso de los sectores más inmovilistas

Las primeras se expresan en las diferencias entre los actos de juramento del 22 de noviembre (condicionado por ser anterior en dos días al entierro de Franco) y el de exaltación a la corona del 27 de mismo mes. Lo más comentado de esta ceremonia fue la homilía del cardenal Tarancón en la que no hacía falta leer entre líneas para entender que la cúpula eclesiástica se desmarcaba abiertamente del régimen franquista, era la expresión de que no todo lo que debía afrontar el reinado que se iniciaba iba a ser la oposición de los más intransigentes a cualquier cambio. La Iglesia llevaba tiempo chocando con el franquismo después de haber sido uno de sus principales soportes (aquí) y no era, como se verá más adelante con el caso de la burguesía catalana, el único apoyo social que había ido perdiendo

La otra gran diferencia fue el rango de las delegaciones extranjeras, la asistencia el día 22 implicaba la presencia en el entierro del dictador y fue muy reducida por lo que respecta a altos mandatarios, tan sólo Pinochet y el rey Hussein de Jordania, además de la dictadora consorte filipina Imelda Marcos, mientras que el día 27 asistieron cargos del relieve del presidente francés Giscard d'Estaing, el presidente alemán o el duque de Edimburgo, si bien su relevancia política era muy inferior a la del francés por el carácter protocolario de la figura del presidente en Alemania y del consorte de la monarca británica estaba claro que las grandes potencias europeas marcaban distancias con el dictador fallecido y tenían interés en el escenario que se abría en España, sobre todo Francia. No obstante conviene recordar que la presencia estadounidense tuvo el mismo nivel en los dos actos, la del vicepresidente Rockefeller

Desde el unto de vista de las relaciones exteriores los países europeos se ven obligados a mantener las formas ante la opinión pública respectiva, son muy recientes aún las protestas contra el régimen franquista a raíz de sus últimas ejecuciones (aquí). La exigencia de reformas democráticas para facilitar la integración en la Comunidad Económica Europea ayudó a que el poder económico interesado en ese proceso las asumiera pese a que suponían inconvenientes de otro tipo. Menos escrúpulos tenían los USA en el contexto de Guerra Fría, los dos objetivos a los que supeditaban toda su estrategia eran:

1.- La renovación de los tratados con España que les permitieran seguir disponiendo de las bases, estaban avanzados y acabaron entrando en vigor el septiembre de 1976, pero se firmaron ya en enero de 1976, por lo que estaban ultimados antes de la muerte de Franco

2.- El mantenimiento de España en el boque occidental sin sobresaltos a la portuguesa. Los USA no habían tenido ningún problema en auspiciar el golpe de Pinochet dos años antes y tampoco lo tuvieron para volver a hacerlo con el que se produjo en Argentina el 24 de marzo de 1976 y que llevó a Videla y compañía al poder. Por lo que respecta a España su opción era la de un proceso lento en el que se excluyera al partido comunista y todo lo que se relacionara con él, es decir, eran partidarios de unas pseudodemocracia muy similar a la que pretendían los sectores aperturistas del gobierno Arias y que parecía dispuesta a aceptar parte de la oposición democrática.

La trascendencia que se ha dado habitualmente a la visita del rey a los USA en mayo de 1976 debe matizarse, fue su primera visita oficial a otro país y fundamental para acabar con el experimento del gobierno de Arias Navarro, o lo que es lo mismo, para la continuidad del franquismo sin Franco, pero por lo que tuvo de ratificación de una decisión ya meditada, nunca como causa de la misma que tenía sus razones en la situación interna que se vivió en España en los primeros meses del reinado, el miedo al involucionismo había sido cuando menos equilibrado por el miedo a un desborde rupturista

Las primeras decisiones de Juan Carlos I evitaban el choque con los sectores más continuistas del franquismo, no aceptó la dimisión que Arias Navarro presentó el 13 de noviembre, con Franco aún vivo, y se limitó, ya como Jefe de Estado definitivo, a llevar a Torcuato Fernández Miranda a la presidencia de las Cortes y del Consejo del Reino. Las pocas simpatías mutuas entre el rey y el presidente de gobierno no impidieron la continuidad de éste, si bien con un gabinete con fuerte presencia de representantes del llamado aperturismo, de entre los que destacaban Manuel Fraga en Gobernación y Areilza en Exteriores.

Más allá de enfrentarse a una situación social de fuerte conflicto y a una situación económica de crisis profunda, con elevada inflación y desempleo creciente, el gran tema de ese medio año de gobierno debería haber sido el impulso a un proceso de cambio político, pero la omnipresente ley de reforma política enfrentaba a los partidarios de un proceso paulatino en la línea de lo deseado por Washington con los defensores de cambios menos ambiciosos, poco más que la continuidad de lo existente, con Arias Navarro a la cabeza.

José María de Areilza, el más aperturista de todos los ministros del gabinete que había llegado a ceder locales a CC.OO. en el periodo franquista, dejaba claro los límites de su postura en la entrevista concedida a José Luis Cebrián en abril de 1975: compromiso de los no comunistas y restar protagonismo a Comisiones Obreras (a las que consideraba parte del comunismo organizado, la más preocupante por su representatividad y capacidad de movilización) mediante el pluralismo sindical. Es tanto como decir que ese era el límite máximo de un gobierno donde el presidente se alineaba con el área más inmovilista y pretendía ir más despacio y no llegar tan lejos.

En el terreno de la política impulsada desde el gobierno, aparte de la represión a lo mucho que consideraban que iba más allá de lo admisible, destacaron dos frentes de actuación no necesariamente coordinados, los debates internos de las diferentes familias del franquismo sobre la reforma política y la política de gestos y contactos para perfilar una vía lenta hacia una democracia parcial

El gobierno, tras la confirmación de Arias Navarro, fue nombrado el 11 de diciembre, sobre la situación de la España del momento es ilustrativo que en el mismo número de La Vanguardia en el que se informa de ello (edición del 12 de diciembre) aparecieran las siguientes noticias breves en un apartado de orden público: puesta a disposición de Marcelino Camacho ante el Tribunal de Orden Público (hacía escasos días que estaba en libertad por el indulto real), dos personas puestas a disposición del TOP por intentar un homenaje en la tumba de Pablo Iglesias, petición de permiso para procesar al sacerdote García Salve (procesado y condenado en el proceso 1001 contra los dirigentes de CC.OO.), perdón de la una multa impuesta al también sacerdote Díez Alegría, tres detenidos en Zaragoza puestos a disposición del juzgado por participar en un acto proamnistía, manifestación en Bilbao con las consiguientes retenciones de algunos participantes por parte de la policía nacional

La ley de reforma política fue el tema estrella de la vida política oficial en el periodo, la evidencia de la pugna interna entre los sectores más inmovilistas y los aperturistas fue su caótico final. tras meses de debate, idas y venidas, la norma que debía permitir la legalización de los partidos políticos acabó siendo aprobada y bloqueada en la Cortes que el 9 de junio acabaron por no debatir ni aprobar la modificación del código penal, imprescindible para poder aplicar la ley de asociaciones votada previamente. Por su parte, el Consejo Nacional del Movimiento entorpecía con dictamines desfavorables los proyectos que le iban llegando hasta el día antes del cese de Carlos Arias Navarro

En paralelo se iba desarrollando una política de gestos que buscaba atraer a parte de la oposición democrática. Así, se permitía lo que de hecho era el Congreso de la UGT entre el 15 y el 18 de abril, mientras que se impedía nada parecido a CC.OO. que no pudo celebrar una reunión de similares características en Madrid y acabó forzando la Asamblea de Barcelona en la iglesia de San Medir en un sólo día, el 11 de julio, ya con el nuevo gobierno presidido por Suárez. El 29 de marzo fueron detenidas 13 personas que iban a presentar el acuerdo de constituir Coordinación Democráticas (más conocida como Platajunta, de la que se hablará en una próxima entrada) de las que son puestas en libertad nueve y pasan a prisión Marcelino Camacho, de CC.OO. y el PCE, Javier Álvarez Dorronsoro del Movimiento Comunista, Nazario Aguado del Partido del Trabajo y Antonio García Trevijano, independiente afín a la derecha monárquica democrática y miembro de la Junta Democrática, los tres primeros estuvieron en prisión hasta finales de mayo y el último hasta mediados de junio, mientras que los restantes detenidos, vinculados a diferentes partidos socialistas, democristianos, etcétera fueron puestos en libertad. Que la figura más conocida de CC.OO. estuviera de nuevo en prisión mientras la UGT realizaba su congreso con consentimiento gubernamental, o que se encarcelara a los detenidos de la Platajunta vinculados a opciones de carácter comunistas y a un independiente integrado en el organismo unitario impulsado por el PCE no era una casualidad, mientras ellos estaban en prisión Manuel Fraga, ministro del Interior y uno de os hombre fuertes del gobierno se reunió con Felipe González (PSOE) y Nicolás Redondo (UGT), el rey recibía a Gil Robles  o el ministro de Exteriores, Areilza, proponía públicamente un pacto nacional a la oposición moderada

Si bien la tendencia general fue la del tratamiento diferenciado dependiendo de la tendencia política la combinación de represión y gestos de permisividad siguió pautas de arbitrariedad de todo tipo. Valga un ejemplo local, el 17 de abril fue detenido en Madrid el egarense Domènech Martínez, en aquel momento máximo dirigente de la Joventut Comunista de Catalunya y miembro de la dirección de la UJCE, las juventudes del PCE, según los autos él y los otros dirigentes de la UJCE detenidos estaban preparando los actos del 1º de mayo. Torturados en las dependencias de la Dirección General de Seguridad de Madrid pasaron a la cárcel de Carabanchel hasta la puesta en libertad el día 15 de junio, mientras tanto, en Terrassa, la ciudad del mencionado Doménech Martínez, se pudo pactar con las autoridades y organizar el primer miting comunista (del PSUC) en toda España el día 29 de mayo. La contradicción entre permitir un acto público de los comunistas catalanes (que llenaron el pabellón deportivo) y al mismo tiempo tener detenido a responsable de sus juventudes no deja de ser indicativa del pulso político que se estaba manteniendo

Mientras la política institucional se movía entre estas dos vías de inmovilismo y reforma lenta la oposición clandestina desarrollaba su actividad y la presión en la calle, pero de eso y del papel de la violencia en esos meses se tratará en una próxima entrada

dilluns, 19 d’agost del 2019

EL FRACASO DEL FRANQUISMO SIN FRANCO (I)

Desde la muerte de Franco a las elecciones generales del 15 de junio de 1977 transcurre poco más de un año y medio. Aunque parecía claro que había cosas que tendrían que cambiar se entra en un periodo convulso que tiene poco que ver con la narración casi idílica del proceso de la Transición que se ha transmitido habitualmente, básicamente porque no hubo un plan trazado que se desarrollara según lo previsto, el proceso no fue lineal e iba a acabar reflejando el equilibrio de debilidades del continuismo y de los partidarios de la ruptura con el régimen franquista.

En las próximas entradas voy a analizar ese proceso dividiéndolo en tres fases, la primera de la cuales es la del intento de seguir, con algunos avances que no acababan de definirse, con las ideas de lo que se había denominado espíritu del 12 de febrero. La continuidad de Carlos Arias Navarro como Jefe de Gobierno, con la incorporación de ministros de los que se podrían considerar como aperturistas dentro del régimen, daban una idea de lo poco ambiciosos que eran los objetivos iniciales en el reinado de Juan Carlos I, fuese por propias convicciones, por los condicionantes que tenía o, muy probablemente, por una combinación de diversos factores

Tras un indulto en diciembre de 1975 (nada que ver con una amnistía) que en nada se diferenciaba de los que habían sido habituales en el franquismo como medida de gracia para conmemorar una celebración, se entró de lleno en un primer semestre de 1976 que fue determinante para lo que sucedería en España en los años inmediatamente posteriores.

Comparar el contenido de los mensajes navideños del rey de 1975 (aquí) y 1976 (aquí) da una idea del cambio de escenario, de hablar de la herencia del recién fallecido dictador y evitar cualquier referencia directa a la política o la conflictividad social a usar expresiones como derechos humanos, libertad o la "vocación" de los ciudadanos por la política, a reivindicar la monarquía (sin calificarla de parlamentaria) como el mejor instrumento para mantener la unidad dentro de "la paz y el orden" o a hablar de "una equitativa distribución de las cargas y los beneficios". Del anclaje en el pasado se pasó en un año a un discurso en el que subyacía la idea de que existía el riesgo de perderlo todo si no había cambios más o menos profundos

Fue el miedo a perder el control y acabar en una situación similar a la del Portugal tras la Revolución de los Claveles lo que provocó que los cambios se aceleraran y fueran más allá de lo que se pretendía, eso se expresó de forma especialmente clara en el primer semestre de 1976, de la misma forma que en el segundo semestre empezó a mostrase el límite de la capacidad de presión de quienes pretendían la ruptura, de lo que ya se hablará en su momento.

1976 se inicia con una oleada de huelgas a la que ayudó que Villar Mir, Ministro de Haciendo en el nuevo gobierno de Arias Navarro y vicepresidente para  asuntos económicos, hablara de que los salarios subían más que los precios cuando se vivían las limitaciones de incrementos salariales que se decretó el 8 de abril de 1975 para aquel año y que se prorrogó para 1976 por acuerdo del Consejo de Ministros de 14 de noviembre y estaban pendientes de negociar dos tercios de los convenios colectivos. La inflación de 1975 había sido de media superior al 17 % y había acabado el año por encima del 14 %, sin que la previsión pudiera ser optimista para 1976, de hecho fue en aumento, en parte también, pero sólo en parte, por los incrementos salariales que se acabaron forzando y que en muchas ocasiones consiguieron romper el tope salarial. A la conflictividad laboral contribuyó el impacto sobre el empleo causado por la crisis económica, con un incremento importante del cierre de empresas y del número de parados

La inmensa mayoría de huelgas tuvieron un origen estrictamente laboral, lo que no significa que no existiera una voluntad de que confluyeran para presionar políticamente. Ese origen en conflictos laborales puros daba fortaleza a las movilizaciones y a la vez mostraba sus límites ya que la presión disminuyó a medida que los procesos de negociación finalizaban con mejor o peor resultado. No hubo un planteamiento de huelga general política hasta el segundo semestre del año y, como se verá, puede considerarse una movilización fallida. El gran problema para un gobierno que no había superado el marco legal franquista (y que no evidenciaba claramente que quisiera superarlo) era que todos los conflictos acababan teniendo contenido político y eso generaba temor a que se derrumbara todo el edificio institucional. Es imprescindible analizar esa dinámica para entender lo que fue la Transición, nunca como en ese momento estuvo la oposición antifranquista tan cerca de forzar la ruptura y ello condicionó los movimientos que se dieron en el terreno político institucional

Ya en enero se producen confluencias de huelgas que afectaban a sectores estratégicos, en el primer trimestre del año se registraron más de 17000 huelgas (unas 2500 en el 3er trimestre de 1975 y no llegaron a mil en el 4º) que por definición eran ilegales porque la legislación no contemplaba el derecho de huelga. Respondían casi siempre a negociaciones de convenios colectivos, pero para hacerlo debían saltarse necesariamente la legalidad. Para convocar huelgas, para componer las mesas negociadoras con representantes de los trabajadores que pertenecían a organizaciones sindicales ilegales, con un predominio absoluto en aquellos momentos de CC.OO., o para romper los topes salariales que se pretendían imponer. Frente a esa situación las empresas podían optar por la represión o por olvidarse del marco legal y negociar con quienes entendían que podían ser interlocutores válidos, tanto en un supuesto como en otro (hubo respuestas empresariales de todo tipo) las autoridades quedaban en mal lugar, o desautorizadas o enfrentadas a una conflictividad que podía extenderse. En resumen, cualquier huelga incluía reclamaciones no estrictamente laborales como la libertad sindical o el derecho de huelga y cualquier respuesta era un problema para el poder político. Con miles de huelgas convocadas en todo el país el temor a perder el control de la situación era grande en los cargos políticos que han dejado referencias y también en gran parte del empresariado. Además, la conflictividad no se limitó a los focos tradicionales de presencia del movimiento obrero, Madrid, por ejemplo, fue un foco potente de la oleada de huelgas sin que hubiera una gran tradición obrerista como las de Catalunya, Euskadi o Asturias

El miedo a que la conflictividad laboral trascendiera los límites de las reivindicaciones por los salarios o las condiciones de trabajo era real y tenía fundamentos. Así, Fraga, Ministro de Gobernación de aquel gobierno, ante la huelga general que estaba convocada en Vitoria para el 3 de marzo, veía en la huelga general de febrero en Sabadell una "ocupación de la ciudad, casi como en Petrogrado en 1917". Casos como el de LAFORSA en Cornellà lo ilustran, el 11 de noviembre de 1975 fue despedido un trabajador por un error en el proceso de producción, siguió la huelga de la plantilla para pedir su readmisión y el despido de todos los que participaron en la huelga, incluyendo a los Jurados de Empresa (lo que actualmente sería el Comité de Empresa). La lucha de los despedidos impulsa la solidaridad creciente de otras empresas y la convocatoria de una huelga general en la ciudad con un seguimiento destacable desde el 19 de enero, como es normal mayor en las grandes empresas de la población. La reconducción del tema pasó por la readmisión de la totalidad de la plantilla, aunque con la aceptación de sanciones por parte de un reducido número de trabajadores.

Si en el caso de LAFORSA fue un conflicto laboral que se extendió por vía de la solidaridad (con estos precedentes no es de extrañar que el decreto de 1977 que aún regula las huelgas en España prevea las huelgas de solidaridad como uno de los supuestos por los que legalmente no pueden convocarse) en el caso de Sabadell al que hacía referencia Manuel Fraga la huelga estuvo provocada por una acumulación de tensiones de todo tipo y no estrictamente laborales, lo que la hacía más preocupante si cabe. El malestar ciudadano ya se arrastraba del otoño de 1975, con el movimiento vecinal a la cabeza y la actuación del falangista alcalde Burrull en el punto de mira, en febrero se producen actuaciones policiales que son el detonante, con una huelga de enseñanza prevista las cargas policiales del día 13 producen heridas en niños que se estaban manifestando con sus padres y, finalmente, el 19 de febrero, la muerte por disparo de bala de la policía de un profesor que estaba mirando desde su ventana la manifestación de los enseñantes. El 23 de febrero las principales empresas de la ciudad se declararon en huelga, a lo que sucede la detención diversos dirigentes obreros y las tensiones propias con la policía, con unas concentraciones que no disminuían. El 26 de febrero una multitudinaria asamblea decide mantener la huelga hasta la liberación de los detenidos, 8 de los cuales comparecieron esa misma tarde en libertad, acompañados de su abogado (Toni Farrés, que acabaría siendo el primer alcalde democrático de Sabadell) que anunció que el ayuntamiento se había comprometido a pagar la fianza de los 3 detenidos que quedaban. Esa misma tarde el alcalde Burrull presentó su renuncia provisional para no volver nunca más. Las características de la situación fueron excepcionales, con la puesta en libertad de los detenidos y un ayuntamiento franquista importante claudicando ante una movilización que desbordaba el ámbito de las reclamaciones laborales, el miedo que expresaba el Ministro de Gobernación días después, comparando lo sucedido con la situación en Vitoria poco antes de la matanza policial en dicha ciudad,  resulta muy elocuente.

La matanza de Vitoria del 3 de marzo no fue ninguna fatalidad. El temor del que ya se ha hablado a perder el control de la calle fue determinante. El caso de Vitoria tiene casi todos los ingredientes de las movilizaciones obreras de aquellos meses, se había iniciado en enero con la huelga de Forjas Alavesas y se había extendido a otras empresas, con un origen en las reivindicaciones salariales y de condiciones de trabajo y la continuación con medidas de represión empresarial. A lo largo de dos meses se habían convocado dos huelgas generales en la ciudad y estaba convocada una nueva para el día 3 de marzo. La actuación policial de ese día sobrepasó en brutalidad a cualquier otra, miles de personas estaban en una asamblea en la iglesia de San Francisco y la operación policial desencadenó una auténtica tragedia, lanzando gases lacrimógenos para forzar el abandono del recinto (contra la opinión del párroco y violando el concordato) y actuando contra los que salían medio asfixiados con disparos de todo tipo de proyectiles, incluido el fuego real: el resultado fue de 5 muertos y más de un centenar de heridos. Hay que hacer un gran ejercicio de abstracción de la realidad de aquel momento para no apreciar la voluntad de definir los límites, de lanzar un aviso a navegantes de cara a posibles conflictos

Son sólo ejemplos destacados de la extensión de unas huelgas que también paralizaron el transporte público de Madrid y se expresaron en movilizaciones laborales extendidas por todo el territorio español. He empezado el análisis de lo sucedido en ese primer semestre de 1976 con la galerna de huelgas (como la definen Alfonso Sabio y Nicolás Sartorius en su obra El final de la dictadura) porque con frecuencia se olvida el que fue elemento clave de proceso histórico de la Transición, el miedo de los poderes públicos y gran parte del poder económico a que la situación les sobrepasara. Si hubo cesiones paulatinas no fue tanto por las convicciones de los protagonistas individuales que aparecen con nombres destacados como por miedo a perderlo todo, algo muy habitual en contextos históricos diversos. De entre esos temores el mayor lo producía un movimiento obrero que ya se había escapado del control por los cauces oficiales (aquí) y en el que CC.OO. tenía un protagonismo casi absoluto. La oleada de huelgas se concentró en el primer trimestre y si su número cayó espectacularmente en el 2ª trimestre del año, de más de 17.000 a 1500, no parece que fuera esto motivado por el "escarmiento" de Vitoria y otras actuaciones represivas ya que volvieron a repuntar en el siguiente semestre, sino porque se había intentado concentrar las negociaciones colectivas y las movilizaciones para desbloquearlas y una vez finalizados los procesos negociadores las huelgas fueron disminuyendo hasta que se iniciaron nuevos procesos de negociación laboral

Al Primero de Mayo se llegó con las manifestaciones prohibidas para esa fecha y con dirigentes obreros de nuevo detenidos, como en el caso de Marcelino Camacho otra vez por aquellas fechas después de salir en libertad con el indulto de diciembre, pero el gobierno de Arias Navarro estaba condenado, además de por su incapacidad para tomar la iniciativa en las reformas que se suponía debía abordar, por una situación social potencialmente peligrosa, sólo teniendo eso presente puede entenderse el giro que adopta el poder político a partir del nombramiento de un Adolfo Suárez que no había destacado hasta entonces por confrontarse a lo que se venía haciendo. La monarquía que veía en noviembre de 1975 a los sectores involucionistas como su gran problema de supervivencia vistas las trabas que había puesto el búnker a las tímidas iniciativas del último gobierno de Franco (aquí) fue consciente de que su permanencia podía cuestionarse también por la presión popular si no actuaba, los problemas para Juan Carlos I eran otros como han dejado claro los contenidos de los mensajes navideños de esos dos años

En la próxima entrada se analizará el contexto político, pero, además de ser de de justicia, es necesario reflejar el ambiente socio-laboral, casi siempre ignorado, que condicionó las actuaciones políticas de aquel año clave de la Transición

dimecres, 31 de juliol del 2019

LUCHA POR LA HEGEMONÍA, ENTRE LA PREOCUPACIÓN Y LA ESPERANZA

No es que me haya olvidado de la historia de la Transición, pero escribir una página sobre lo ocurrido en los meses inmediatos a la muerte de Franco con un mínimo de rigor requiere de un trabajo de documentación que me está llevando más de lo que preveía. Así que para no tener el bloc parado por más tiempo voy a ver si consigo analizar la situación presente (compartiendo el cabreo de mucha otra gente por el esperpento de la sesión de investidura de la semana pasada) desde un visión menos cortoplacista, la de la disputa por la hegemonía de las ideas

La crisis de 2008 puso el mundo patas arriba, cuando se produce un fenómeno de esa magnitud siempre tiene repercusiones serias en los años que siguen. Los postulados neoliberales que nos vendían un mundo en el que el crecimiento iba a dar para que todo el mundo tuviera cada vez más aunque el reparto fuera muy poco equitativo saltó por los aires, lo que ahora se dilucida es qué alternativa hay a eso o qué nueva versión del neoliberalismo se impone. Pero el estallido de 2008 no vino porque sí, tiene su explicación en lo que ha venido pasando en el mundo en los últimos 50 años

Empiezo por una rápida visión histórica, desde finales de los años sesenta del siglo pasado las clases económicamente dominantes (los que de verdad mandan) se han gastado ingentes cantidades de dinero en imponer la visión del mundo que más les convenía. Al principio fue una campaña para contrarrestar la que entonces era visión dominante y después ha sido para consolidar la que consiguieron imponer. El neoliberalismo derrotó al keynesianismo porque primero se dio una batalla para ganar la hegemonía de las ideas, algo que va mucho más allá del famoso relato del que tanto se habla.

En sus últimos trabajos, Josep Fontana lo explicaba machaconamente, pero no ha sido el único. El miedo a perderlo todo hizo que las clases dominantes accedieran a repartir el pastel de una forma más equitativa, ese miedo lo generó la Revolución Rusa de 1917 y explica que tras la II Guerra Mundial se vivieran 30 años en los que la riqueza que se generaba se repartía evitando las grandes desigualdades. eso sólo pasaba en los países centrales del sistema y muchas veces a costa de las condiciones de vida de los que vivían en otros lugares, pero era la tendencia que se creía podía extenderse a todo el mundo

A finales delos 60 el miedo a un "contagio" de la revolución se había diluido, la URSS y el socialismo realmente existente no suscitaban ya grandes esperanzas, en parte por la propaganda contraria, pero, sobre todo, por los propios deméritos de esos sistemas, obcecados en competir en la carrera de armamentos y relegando la mejora de las condiciones de vida de su población. Con la caída del muro de Berlín y la disolución de la URSS la fiesta neoliberal se convirtió en orgía

Pero mejor no saltar esos 20 años tan rápido. Desde finales de lo 60 empiezan a financiarse la realización y difusión de estudios que pretendidamente demostraban que la intervención del estado en la economía y los mecanismos de reparto de la riqueza, a través de los impuestos a los más ricos o por medio de los incremento de los salarios similares al crecimiento de la productividad, eran un error que frenaba la economía y con ello empobrecía al conjunto de la sociedad. La crisis económica de los años 70, la que conocemos como crisis del petróleo, resultó un acicate para estos planteamientos que ya estaban elaborados pero se vendieron a la población como las conclusiones que se extraían de dicha crisis. En realidad, la crisis del petróleo estalló en 1975 y ya en 1973 se puso en marcha el primer experimento práctico de aplicación de las políticas neoliberales, concretamente en el Chile que surge tras el golpe de estado de Pinochet, en el que la sangrienta represión que evitaba las posibles manifestaciones de rechazo a cualquier tipo de medida fue acompañada del desarrollo de las políticas inspiradas por la Escuela de Chicago, por ejemplo, con lo que después se demostró un negocio ruinoso para la población, la privatización de las pensiones

El planteamiento era sencillo, en el fondo era desandar lo hecho después de la crisis de los años 30 y dejar barra libre al capital, bajar los impuestos y las prestaciones sociales y limitar legalmente la capacidad de los trabajadores para negociar incrementos salariales y mejoras de las condiciones de trabajo a través de los sindicatos. Eso era reducir el papel del estado en la economía y redistribuir mucho menos la riqueza generada, aunque lo que se decía al gran público era otra cosa, se trataba de quitar cortapisas a la iniciativa privada para favorecer el crecimiento, del que acabaría por beneficiarse toda la población, excepto los que se automarginasen

Con la llegada al poder de Margaret Thatcher, en el Reino Unido, y de Ronald Reagan, en USA, el neoliberalismo se viste de largo. Frases como la solución no es el estado, el estado es el problema y políticas que redujeron rápidamente los impuestos, sobre todo los que pagaban los más ricos, se convierten en el discurso dominante. Las teorías keynesianas dejaron de ser las ortodoxas y se fueron imponiendo las neoliberales, aunque en muchas ocasiones sin ninguna base que demostrara lo correcto de los planteamientos que defendían, dando por buenos supuestos axiomas que en realidad eran falacias, como que la gestión privada es siempre más eficaz que la pública

El resultado no es del todo conocido por los propios afectados. Las bajadas de impuestos y los recortes de prestaciones fueron selectivos, los primeros beneficiaron en mucha mayor medida a los más ricos y los segundos afectaron en su casi totalidad a los más pobres y eso empieza a conocerse como consecuencia de las críticas al sistema que ha provocado la crisis de 2008, pero es mucho menos conocido que los salarios casi no han crecido desde los años 80, descontado el efecto de la inflación, mientras que la productividad se ha disparado. Dicho de otra manera, las famosas clases medias sobre las que se sostenían las sociedades de los países más prósperos (muy especialmente la norteamericana) ha ido menguando, su capacidad real de compra fue sustituida por su capacidad para endeudarse, al mismo tiempo que se permitía a las entidades financieras saltarse las normas antes existentes para limitar los riesgos. El resultado fue la burbuja financiera que estalló entre 2007 y 2008

Y partir de entonces, ¡qué? Las visones críticas del sistema existían antes de 2008, pero nadie hacía caso a esos agoreros (como tampoco se hacía caso a los que llevan décadas hablando de los límites del planeta para ser explotado, pero ese es otro tema) y se tenían que conformar con intentar subsistir moviéndose en la periferia del sistema como algo anecdótico. La izquierda alternativa existía antes de 2008 aunque a alguno le sorprenda, pero como estaba allí le tocó que la reacción contra todo lo existente que había llevado a aquel desastre también le afectara, los sindicatos que predicaban en el desierto contra las bajadas de impuestos a los más ricos pasaron a ser colaboradores del sistema. Había que crear, romper con lo anterior y, como se dice en Catalunya fer foc nou, hacer fuego nuevo

Por primera vez en 40 años las críticas al funcionamiento del sistema eran generalizadas y cuestionaban toda la arquitectura del edificio, los bancos, la codicia desmedida de unos pocos, el injusto reparto de la riqueza y de los sacrificios, todo daba pie a la construcción de un discurso crítico aunque no a un proyecto alternativo global. Incluso desde los sectores que representaban al poder político y económico se hablaba de refundar el capitalismo o de dejar algunas de sus reglas en suspenso durante un tiempo. Frente a esa situación podía esperarse una reacción de aflojar la cuerda para destensar la situación, pero la reacción de los poderes económicos (viendo que no existía una alternativa para sustituir al sistema) fue la de aprovechar el momento para lanzar un nuevo ataque al viejo edificio del estado del bienestar. Casi desmantelado ya en los USA y el Reino Unido, los sistemas públicos de pensiones, sanidad y educación, junto a otros servicios públicos como las ayudas a la dependencia, los sistemas del becas, etcétera, seguían siendo un posible negocio privado de muchos millones de euros si se privatizaban, por lo que la solución ortodoxa a la crisis provocada por las doctrinas neoliberales fue profundizar en la mismas. Se desvirtuó el término austeridad para imponer políticas que básicamente eran desviar recursos del sector público al privado, reduciendo presupuestos, privatizando servicios y destinando recursos públicos ingentes a salvar las cuentas de resultados de las grandes entidades financieras o, en una variante de lo mismo, para sanear las pequeñas y regalarlas a las grandes

A falta de un modelo alternativo al que aspirar, la crítica a esas políticas creció en forma reactiva de protestas contra los recortes y en forma propositiva de rescatar las políticas socialdemócrata clásicas (algo que hoy se cataloga de radicalismo comunista) La hegemonía de las ideas neoliberales se cuestionaba ampliamente, algo que no sucedía antes de 2008 y como repuesta se actualizaba la respuesta del bloque dominante redoblando la apuesta (los inadaptados son los perjudicados, la cultura del esfuerzo debe primar, nos roban los que vienen de fuera o nos roba Europa...)

Frente a la contestación creciente se ha descartado la alternativa de repartir mejor para aliviar tensiones, se pretende mantener la ortodoxia hegemónica y se articula la respuesta sobre dos ejes, el recorte de libertades para criminalizar la protesta, de tal manera que casi cualquier contestación se convierte en una cuestión de orden público, y desviar la atención de las cuestión de fondo, el crecimiento de la desigualdad, hacia otros frentes, como el identitario o el miedo al extraño en el que se camufla el miedo al pobre con diferencias culturales, étnicas, etcétera. Al mismo tiempo se recuperan o se crean visones idílicas de sociedades de supuestos iguales, hilo conductor del primero América, los españoles primeros, con la independencia o el Brexit viviríamos mejor y el crecimiento de las llamadas sociedades iliberales que pueden representar hoy Hungría y Polonia o dentro de muy poco la misma Italia

En definitiva, hay por primera vez en mucho tiempo un discurso que gana fuerza y cuestiona la ortodoxia dominante, es decir, una disputa por la hegemonía de las ideas, que se expresa de forma a veces contradictoria (criticando a los que ya decían eso mismo desde antes, por ejemplo) pero que por lo que respecta a España genera movimientos como el 15-M, el surgimiento de Podemos o los Comunes y el giro forzado a la izquierda que tuvo que dar el PSOE para no correr la suerte de otros partidos socialdemócratas europeos, aunque está por ver que ese giro se consolide. Fuera de España el liderazgo de Corbyn es una bofetada a las terceras vías que dominaron al laborismo británico, o en USA se habla de socialismo, un término que estaba erradicado de los mensajes políticos. Con todas las contradicciones que se quiera se está dando la batalla por la hegemonía de las ideas

El paralelo crecen los fantasmas de los que habló en día Gramsci, pero eso es seguramente inevitable además de inquietante También, aunque se oyen poco, hay críticas de los poderosos hacia esa política de mantenella y no enmendalla que alguno piensa que puede poner en peligro todo el edificio, como la que recientemente han lanzado algunas de las personas más ricas de Norteamérica quejándose de los pocos impuestos que pagaban los de su clase

Aunque pueda parecer que la crisis se va superando y que la gente vuelve a los viejos hábitos el mundo es muy distinto al de hace diez años, más inquietante y más esperanzador al mismo tiempo, pero en cualquier caso muy distinto. No hay recetas mágicas, a falta de un modelo global alternativo  hay que construir la alternativa a cada paso, de entrada cuestionando las políticas fiscales y de gasto social y las políticas laborales, también relacionando los movimientos sociales emergentes con la crítica al sistema. el feminismo no puede desligarse de la construcción de un modelo en el que las tareas no retribuidas que tradicionalmente han desarrollado las mujeres cobren valor, donde los cuidados sean al menos tan importantes como la producción de bienes, el ecologismo debe cuestionar un modelo de crecimiento que consume recursos de manera irracional, la explotación laboral está vinculada a un consumismo que en muchas veces es absurdo

Termino con un apunte muy ligado al presente, porque al final todas estas cuestiones que pueden parecer casi metafísicas tienen que tener su concreción, la lucha por la hegemonía requiere de victorias parciales que marquen el camino, subir el salario mínimo, poner límite al crecimiento de los alquileres, defender las libertades esenciales con la derogación de la Ley Mordaza, desescalar el conflicto territorial para centrarse en las cuestiones sociales, cambiar las políticas fiscales, blindar el sistema público de pensiones, en definitiva, empezar a desarrollar parte de la agenda es fundamental. Con todas las contradicciones del PSOE, que son muchas, la izquierda alternativa no puede permitirse el lujo de dejar pasar la oportunidad revertir parte importante de lo que nos ha sido impuesto. Otro día podemos hablar del relato, pero que no se nos olvide lo esencial en este contexto de bloqueo, lo esencial son las políticas que se apliquen

dilluns, 1 de juliol del 2019

DOS AÑOS DE VÉRTIGO

Para finalizar con los antecedentes de la transición creo que lo más ilustrativo es hacer un repaso a la cronología de lo sucedido en España y en el mundo en los últimos meses de la vida de Franco, lo que tiene el inconveniente de que tenemos claro el momento final de la sucesión de hechos, 20 de noviembre de 1975, pero no el principio. Podría ser otra fecha, pero voy a tomar como punto de partida el nombramiento de Carrero Blanco como Presidente del Gobierno, figura que no había existido en toda la dictadura hasta esa fecha, el 11 de julio de 1973. Especular sobre las razones que llevaron a esta decisión no tiene mucho sentido vistos los hechos de los meses inmediatamente posteriores, lo que sí parece claro es que el secreto sobre el estado de salud de Franco era difícil de guardar

En agosto de 1973 el Comité Central del PCE aprobó el manifiesto-programa de  los comunistas, era el partido más organizado de la oposición antifranquista (junto con el PSUC en Catalunya) y los que hicieron el primer movimiento de adecuación de su estrategia para un escenario de final del franquismo con la propuesta de avanzar hacia la democracia a partir de amplias alianzas, en  la línea de lo que se llamó eurocomunismo y que se estaba fraguando en aquellos momentos. En los dos años siguientes hubo muchos movimientos de los diferentes partidos para organizarse de cara a los previsibles cambios que preveían

El 11 de septiembre Pinochet culminó con su golpe de estado la operación que, con el aval de la CIA y poderosas multinacionales norteamericanas, se había puesto en marcha contra el gobierno democrático chileno de Salvador Allende. Siguieron años de muchos vaivenes en el equilibrio de fuerzas de la Guerra Fría, algo muy presente en toda la transición española. Ese mismo año, en enero, se había alcanzado un precario acuerdo de paz en Vietnam que no era más que el preludio de la derrota definitiva de EE.UU., primera que iba a sufrir en su historia, pero estaba claro que no iba a dejar caer piezas de forma gratuita en su partida con la URSS y, como fue norma en todo el tiempo de la Guerra Fría, cualquier cuestionamiento del status existente era siempre atribuible a operaciones del rival sin importar los factores endógenos de cada conflicto

El 25 de septiembre, seguimos en 1973, se produce la detención de Salvador Puig Antich, militante de un grupúsculo anarquista (MIL, Movimiento Ibérico de Liberación) que se dedicaba a atracar bancos para financiar su actividad política. La detención acaba en un tiroteo y se convierte en un confuso incidente en el que muere el subinspector Francisco Anguas Barragán, lo que podría haber sido un suceso trágico más de los que abundaron en aquellos años adquirió trascendencia por su final al año siguiente

Del 6 de octubre estalla la guerra del Yom Kippur, Israel se enfrentó a Egipto, Jordania y Siria con el inacabable conflicto de Oriente Medio de telón de fondo. La repercusión para el resto del mundo fue en este caso muy importante, la finalización de la guerra el 22 de octubre no impidió que eclosionara la crisis económica mundial que estaba larvada, con el abandono del patrón oro por parte de EE.UU. en 1971 a causa de su creciente déficit como gran antecedente. Tuvo como detonante el incremento de los precios del petróleo, supuestamente se inició como represalia de los países árabes de la OPEP a los estados que colaboraban con Israel, pero lo cierto es que las cuestiones económicas ajenas al conflicto con Israel ya estaban planteadas, el recorte de la producción para conseguir aumentar los precios y la pugna de los estados productores con la grandes compañías petroleras ponen fin de manera estructural a los tiempos del petróleo barato. La crisis mundial cuestionó el modelo económico con el que se salió de la crisis de los años 30 tras acabar la II Guerra Mundial, estancamiento económico e inflación elevada al mismo tiempo fueron fenómenos a los que no escapó la economía española en los meses y años posteriores

El 28 de octubre se produjo la Detenció dels 113, la policía detuvo a gran parte de la intelectualidad catalana implicada en la Assemblea de Catalunya, lo que se podría interpretar como un golpe de gracia al movimiento unitario opositor en Catalunya tuvo incluso un efecto contrario, legitimando aún más si era necesario al antifranquismo catalán, el que había conseguido avanzar más en su carácter unitario en toda España

El 20 de diciembre quedó marcado por el atentado de ETA que acabó con la vida de Carrero Blanco y quienes le acompañaban, ETA había tenido una actividad muy limitada desde el asesinato de Melitón Manzanas en 1968 y un atentado de las características del de Carrero Blanco fue sorprendente y puso en evidencia las lagunas de los sistemas policiales y represivos del régimen. ETA tuvo trabajando durante meses a un comando en Madrid, acumulando una gran cantidad de explosivos y cavando un túnel sin que ello fuera percibido. El entierro de Carrero Blanco mostró algunas de las grietas en el bloque que apoyó históricamente a la dictadura con los insultos a Vicente Enrique y Tarancón, sin olvidar el enigmático no hay mal que por bien no venga que días después utilizó el propio Franco en su mensaje navideño

El 20 de diciembre era también el día fijado para el inicio del juicio del proceso 1001 contra los dirigentes de CC.OO,  después de una suspensión de unas horas y con la lógica preocupación de los encausados por cómo podría afectarles el hecho cuando supieron lo que había pasado, el juicio se inició. Las condenas finales fueron las más duras posibles, con varias penas de 20 años de prisión, aunque la revisión posterior por parte del Tribunal Supremo las redujo considerablemente. Conviene no olvidar que la imputación era simplemente pertenecer y dirigir un sindicato, ilegal como todo lo que no formaba parte del aparato franquista

1974 empieza con nuevo Presidente del Gobierno, el 3 de enero accede al cargo Carlos Arias Navarro, al parecer el preferido por dictadora consorte Carmen Polo para suceder a Carrero Blanco

El 12 de febrero Arias Navarro dirigió un discurso a las Cortes franquistas en el que bosquejaba unas serie de medidas de profundización en el llamado aperturismo político, lo que se conoció como el espíritu del 12 de febrero, más allá de aquel discurso poco se avanzó porque los sectores más reaccionarios, el llamado búnker, se encargó de limitarlo lo más posible. Tampoco era mucho lo que se planteaba, siempre sin plazos: dar más poder de concertación al sindicato vertical;elección de los alcaldes en lugar de nombramiento por parte del gobierno; ampliar hasta el 35 % el porcentaje de Procuradores a Cortes electos y lo más importante, una poco definida ley de asociaciones políticas, se intuía que deberían ser partidos políticos pero no se usaba el nombre y quedaba claro que deberían ceñirse a las Leyes Fundamentales del régimen. Los hechos contradijeron continuamente esa pretendida apertura del régimen y en breve

La homilía del obispo de Bilbao, Antonio Añoveros, que se leyó en todas las iglesias de la diócesis el 24 de febrero, vino a desencadenar el conflicto más grave del franquismo con la Iglesia durante toda la dictadura. La homilía hablaba del derecho del pueblo vasco a defender su identidad y a usar su lengua, el 27 de febrero se arrestó al obispo en su domicilio y se dispuso un avión para expulsarlo del país, Añoveros se negó a dimitir y el incidente estuvo a punto de acabar con la excomunión de Franco (en teoría ello le obligaba a dejar la jefatura del estado porque la ley obligaba a que la detentara un católico). Vicente Enrique y Tarancón, presidente entonces de la Conferencia Episcopal, afirmó haber tenido redactado el escrito de excomunión y el Ministerio de Asuntos Exteriores tenía preparada la nota de ruptura de relaciones diplomáticas con el Vaticano. Intervino directamente Franco para evitar una confrontación total con la Iglesia y el obispo mantuvo su puesto. Que una pastoral provocara una reacción, acusando al obispo de actuar para romper la unidad de España, con arresto incluido da idea de dos cosas: el deterioro de las relaciones con la Iglesia era importante y los sectores más inmovilistas no estaban para muchas aventuras aperturistas por mucho espíritu del 12 de febrero que hubiera

La ejecución de Puig Antich el 2 de marzo confirmó que el supuesto aperturismo no iba a dar mucho de sí, a pesar de las peticiones internacionales de clemencia fue ejecutado a garrote vil, al mismo tiempo que se ejecutaba en Tarragona a un delincuente común (el alemán Georg Michael Welzel) para disimular las motivaciones políticas. Lo que no se pudo disimular fue ni lo confuso de los hechos de la detención ni las irregularidades del proceso

El mismo día 2 de marzo la policía acabó con la vida de Antonio Ruíz Villalba, trabajador de SEAT, en una intervención con fuego real en el conflicto laboral de la empresa. El conflicto social era cada vez más difícil de encauzar con una inflación que había sido en 1973 del 14'2 % y que acabó siendo del 17'9 % en 1974

El 25 de abril se produce fuera de España uno de los hechos que más incidencia iban a tener en los siguientes años en la posición de los países occidentales con respecto a la situación española, la dictadura portuguesa cayó como consecuencia de la revolución de los claveles. En los años siguientes lo que pudiera acabar pasando en Portugal no estuvo claro y el miedo a que un país aliado se alejase de la esfera de influencia occidental fue muy real, sobre todo para los norteamericanos que todo lo medían en esa clave. La posible presencia de comunistas en un gobierno occidental resultaba alarmante en aquel momento, fuera en Portugal, Francia, Italia o España, aunque ahora suene a ciencia ficción política

El cese del teniente general Manuel Díez-Alegría, Jefe del Alto Estado Mayor de Defensa, el 20 de junio de 1974, fue otra muestra de la capacidad de los sectores más inmovilistas para obstaculizar cualquier atisbo de apertura. Todo indica que el teniente general mantuvo algún contacto indirecto con Santiago Carrillo, Secretario General del PCE y que con la excusa de un viaje privado a Rumanía se reunió con Ceacescu, entonces enfant terrible de los países del este y personaje con una cierta autonomía de acción con respecto a URSS. No queda claro que pudo haberse tratado aunque en un momento de malas relaciones de los comunistas españoles con el Kremlin, tras criticar la invasión de Checoslovaquia, y teniendo en cuenta que La Pirenaica (la emisora de radio clandestina del PCE en castellano que se podía captar en España) emitía desde Bucarest es obvio que era un buen sitio para tener contactos extraoficiales con los comunistas españoles. Sí parecen claras dos cosas, no hubo reunión con Santiago Carrillo, algo con lo que se especuló bastante tiempo pero que siempre fue desmentido, y Arias Navarro era conocedor de ese viaje. La reunión trascendió y la ofensiva del sector mayoritario del ejército, el más conservador e inmovilista, se llevó a Díez-Alegría por delante sin que Arias Navarro actuara asumiendo su conocimiento del hecho. A la capacidad del búnker para obstaculizar los movimientos aperturistas debía añadirse el escaso entusiasmo de los máximos responsables por implementarlos

También en junio de 1974 se constituyó Convergencia Socialista de Catalunya, formación que aglutino al MSC de Joan Raventós junto a otros grupos socialistas catalanes y militantes del FOC (Front Obrer de Catalunya, equivalente al FLP del resto de España) en lo que sería el grupo más importante del futuro PSC

La noticia del año vendría en julio, Franco fue hospitalizado el día 9 y por primera vez cedió los poderes de la jefatura del estado temporalmente (en el pasado dejó un día el cargo para no concederse él mismo la Laureada de San Fernando, máxima condecoración militar, pero ese no cuenta) Del 19 de julio al 1 de septiembre el entonces príncipe Juan Carlos asumió las funciones que el dictador recuperó lo antes que pudo, incluso anticipándose a su plena recuperación, a diferencia de lo que ocurriría un año después no hubo de adoptar ninguna decisión trascendente aunque la rumorología de la época habló de malestar en el búnker por las conversaciones con su padre, don Juan de Borbón. Lo seguro fue que estaba clara la delicada salud de Franco

En julio se constituye la Junta Democrática, pretendía ser una especia de Assemblea de Catalunya que aglutinara a partidos y movimientos, pero no conseguió la gran unidad del organismo catalán ni, por tanto, su trascendencia, como se verá más adelante el PSOE y otros grupos políticos optaron por constituir otro organismo también pretendidamente unitario al año siguiente. También en julio cae la dictadura de los coroneles en Grecia, pero este hecho no generó la tensión del caso de Portugal porque el conservador Karamanlis fue desde un principio el sucesor del gobierno dictatorial y nadie veía peligro en los equilibrios internacionales

El verano de 1974 fue intenso, el 8 de agosto dimitió Nixon de la presidencia de los EE.UU. aunque el relevo fue más traumático en clave interna americana que relevante para la política internacional que siguió en manos de Henry Kissinger

El 2 de septiembre Franco recuperó las funciones de Jefe de Estado, el 13 ETA perpetró su primer atentado indiscriminado mediante una bomba colocada en la cafetería Rolando, frecuentada por policías de la cercana Dirección General de Seguridad en el centro de Madrid. El resultado fueron 12 muertos que no tenían nada que ver con el régimen y fortalecer al sector más inmovilista del franquismo, además de  ser el detonante de la división de ETA en dos facciones, ETA (p-m) partidarios de las vías de actuación política además de la lucha armada y ETA (m) partidarios de la acción violenta como instrumento de lucha exclusivo

Del 11 al 13 de octubre se celebró en Francia el Congreso del PSOE que llevó a Felipe González a la Secretaría General, el socialismo español seguía con una gran división, pero la dirección surgida de este congreso iba a contar con el apoyo de las principales partidos europeos y de la internacional socialista

En octubre también fue cesado Pío Cabanillas, Ministro de Información y uno de los aperturistas del régimen, había sido clave en la redacción  de la Ley de Prensa de Fraga en los 60 y como ministro intentó algunos cambios en TVE (por ejemplo, nombró a Juan Luis Cebrián, posterior fundador y director de el diario El País, jefe de informativos) y una mayor permisividad, algunas fuentes señalan al estreno de la película La prima Angélica como detonante de su cese decretado directamente por Franco. Sea como fuere, lo cierto es que el cese fue una nueva victoria de los sectores más inmovilistas, sólo que en este caso iba a provocar una clara reacción de los aperturistas, expresada en especial con la dimisión de Antonio Barrera de Irimo, Vicepresidente y Ministro de Economía, a finales del mismo de octubre, y seguida por la de cargos relevantes de segundo nivel como Fernández Ordónez, Marcelino Oreja o Juan José Rosón

El 15 de noviembre el grupo que encabezaba Jordi Pujol decidió constituir Convergencia Democràtica de Catalunya, el partido que iba a conseguir aglutinar al grueso del nacionalismo catalán moderado. Ese mismo mes se constituyó el Reagrupament Socialista i Democràtic, encabezado por Jospe Pallach y que incluía al sector de ERC afín a Heribert Barrera. Seguían los movimientos de la oposición antifranquista para reorganizarse

A principios de diciembre se presentaron las suspensiones de pago de las diferentes sociedades del grupo SOFICO, una gran estafa que sólo años después vería una solución final sin apenas consecuencias para sus promotores. La gran campaña publicitaria hizo que fueran miles las personas afectadas en esta sociedad de inversión en viviendas turísticas que ofrecía grandes rentabilidades, esta bien recordarlo para cuando alguien diga que entonces esas cosas no pasaban

Diciembre fue el mes de la materialización del aspecto más novedoso del espíritu del 12 de febrero, la Ley de Asociaciones Políticas, el Decreto-Ley que las regularía se publicó el 21 de diciembre y resultó ser el parto de los montes, algo previsible viendo la secuencia de pulsos mantenidos y ganados por el búnker en esos meses. El texto final corrió a cargo de Utrera de Molina y, además de la aceptación de las leyes Fundamentales, exigía contar con 25000 inscritos en más de 15 provincias a las asociaciones que se presentaran. Ni siquiera todos los sectores del régimen se acogieron a la nueva normativa, lo que da idea de lo alicorta que resultaba

1974 acababa con una importante crisis económica en marcha y una elevada inflación, incluso el mensaje de Franco emitido el día de nochevieja recogía esas preocupaciones, pero el primer NO-DO de 1975 es una buena muestra de la visión de las cosas que seguía queriendo trasladar el régimen

NO-DO 1 de enero de 1975

El 4 de febrero de 1975 se inició en Madrid la huelga de actores, se fue extendiendo a otras ciudades y acabó el 13 del mimo mes, la detención de parte de los actores de la comisión negociadora (se les llegó a acusar de pertenencia al FRAP y de colaborar con ETA) y la negativa de la patronal a negociar hizo que no hubiera acuerdos en ningún de los temas planteados, estrictamente laborales, pero su repercusión política fue importante.

El 24 de febrero dimitió Licinio de la Fuente, Vicepresidente y Ministro de Trabajo, lo que abrió paso a una crisis ministerial que se resolvió a principios de marzo con la consiguiente remodelación. Las discrepancias dentro del franquismo seguían creciendo, en palabras de Luis María Ansón, director por entonces del ABC, la ratas huían del barco

El 8 de abril se publicó el decreto que establecía máximos para los incrementos salariales que se pactaran en los convenios colectivos hasta el final de ese año, la inflación había alcanzado picos de casi el 20 % interanual. Aparte de que dejaba para el año siguiente una buena carga de conflictividad (como así fue) el decreto ponía de manifiesto la gravedad de una crisis económica que no se quería reconocer, la carestía sostenida venía acompañada de un estancamiento del crecimiento y el desempleo ya iba creciendo, con el retorno de emigrantes españoles de países europeos que también padecían la crisis como agravante

El 25 de abril se decreta el estado de excepción en el País Vasco, no había sucedido nada de especial trascendencia que lo justificara en apariencia, pero relata Txema Montero que la detención de un mando de ETA abrió puertas para practicar multitud de detenciones y con el estado de excepción se pretendía sacar el máximo partido

La celebración del Primero de Mayo tuvo como consecuencia la muerte de un obrero de FENOSA en Vigo, Manuel Montenegro Simón estaba trabajando y se asomó para ver lo que sucedía cuando fue alcanzado por una bala de un guardia civil, el uso de fuego real seguía siendo la norma. También en Barcelona se produjo un herido de gravedad

El 9 de mayo se dio a conocer la sentencia del caso MATESA, el gran caso de corrupción del franquismo que salió a la luz. El caso venía arrastrándose desde los años 60 y tenía su origen en el cobro de subvenciones a la exportación de maquinaria textil, sólo que la parte de exportación real era ínfima. Las implicaciones políticas del caso lo hacen de especial interés por enfrentar a ministros próximos al Opus Dei con parte de los llamados aperturistas con Manuel Fraga a la cabeza

El 31 de mayo y el 1 de junio Gerald Ford, aprovechando una gira por Europa, visitó España acompañado de Henry Kissinger. El sustituto de Nixon en la presidencia y el hombre fuerte de la política exterior norteamericana tenían como máximo objetivo la renovación de los acuerdos para el uso de las bases americanas en España, pero tal y como relata Josep Fontana en Por el bien del Imperio y en El siglo de la revolución aprovecharon la visita para pedirle a España que interviniera militarmente en Portugal para intentar encauzar una situación política que no les gustaba en el país vecino. La diplomacia americana de la época era de trazo bastante grueso

En junio se conocieron los resultados de las lecciones sindicales celebradas en los meses anteriores, las candidaturas unitarias apoyadas por CC.OO. junto a otros sindicatos clandestinos como USO se impusieron con rotundidad a las que tenían el aval oficial, en las grandes empresas y también en las sectoriles de rama de producción de muchos localidades y provincias. El principal instrumento de control obrero creado por el franquismo dejaba de ser útil oara esa función y de hecho se convertía en un problema importante. La revista Doblón del mes de julio lo expresaba en su portada del mes de julio con el titular "Ha ganado el equipo colorado"

El 11 de junio se presentó la Plataforma de Convergencia Democrática, con el PSOE como principal impulsor. La división entre la oposición antifranquista era evidente, a diferencia de lo que ocurría con la Assemblea de Catalunya, en el resto de España se hacía inviable todavía una propuesta unitaria, la plataforma sólo podía interpretarse como una respuesta a la Junta presentada el año anterior, inspirada en el caso catalán e impulsada, entre otros, por el PCE

El 23 de julio fue detenido José María Huertas Clavería, periodista de Telexprés de Barcelona, por la publicación de un artículo en el que decía que algunos meublés de Barcelona estaban regentados por viudas de militares, al día siguiente no salió la edición de la mayoría de los diarios de Barcelona en solidaridad. El aperturismo había hecho de la Ley de Prensa  su gran estandarte, pero las limitaciones eran claras. Mese más tarde, Huertas Clavería fue juzgado en Consejo de Guerra y condenado por injurias

El 29 de julio fueron detenidos 7 miembros de la Unión Militar Democrática (UMD) tras meses de seguimiento, se había constituido el año anterior y eran de las pocas voces disidentes en el seno del ejército (ver aquí)

El 27 de agosto se publica un Decreto-ley antiterrorista que pretende reaccionar al incremento de atentados de ETA (durante el estado de excepción decretado en el País Vasco cometió 8 asesinatos) y a la aparición del FRAP, brazo armado de una escisión del PCE que en el verano de 1975 cometió dos asesinatos y algún otro atentado más. La norma endurecía aún más las leyes e iba a ser la primera expresión de la política de mano dura que se iba a imponer en el mes siguiente

Uno de los primeros resultados del decreto fue el 28 de agosto, cuando fueron secuestradas las ediciones de Posible, Cambio 16 y Destino por incurrir en un delito delos previsto en el nuevo Decreto-Ley. En el caso de Posible la misma publicación informó de que la causa había sido la publicación de un artículo del abogado Miquel Roca i Junyent

El nuevo decreto contemplaba, entre otras cosas, la pena de muerte para colaboradores no necesarios, el delito de Otaegui, uno de los fusilados el 27 de septiembre, fue dar cobijo miembros de comandos, no haber participado en ningún atentado. Los juicios a miembros de ETA y del FRAP llevaron a 11 condenas de muerte, de las que 6 se conmutaron por una pena de 30 años de prisión y 5 se ejecutaron, 3 miembros del FRAP y 2 de ETA. La campaña de presión de los países de la Comunidad Económica Europea y del propio Vaticano y el Papa Pablo VI no sirvieron de nada. El dictador y su entorno habían decidido que había que morir matando

El mismo día 27 por la noche se produjo la reacción más espectacular a los fusilamientos, la embajada española en Lisboa fue asaltada e incendiada, pero no fue ni la única ni la más trascendente, también las hubo diplomáticas, entre ellas la de la Comunidad Económica Europea (CEE) que interrumpió el 1 de octubre las negociaciones con España, el tema era especialmente sensible, ya que la incorporación a la CEE era un tema esencial para los poderes económicos españoles y uno de los instrumentos de presión más potentes de los sectores menos recalcitrantes del franquismo

El mismo 1 de octubre se produjo el último acto público multitudinario de un Franco que evidenciaba su precaria salud ante quien quisiera verlo. Su casi inaudible alocución volvió a rescatar todos los fantasmas de la dictadura, masonería, judaísmo y comunismo en un totum revolutum junto a la tradicional fobia y envidia de las potencias europeas contra la España eterna. En la Plaza de Oriente miles de personas portaban pancartas de apoyo al régimen y críticas, sobre todo, con Europa, con toda ella en su conjunto, en un reflejo de la soledad española frente al mundo

Un enfriamiento al finalizar los actos del día de la Hispanidad, el 12 de octubre, iba desencadenar la larga agonía del dictador, desde el 21 de octubre los partes médicos fueron la vía de información, cada vez con un lenguaje más enrevesado iban dando cuenta del empeoramiento. Lo que dejaba constancia del agravamiento fueron hechos como la asunción de los poderes de Jefe del Estado por parte del príncipe Juan Carlos, el día 30 de octubre, o el traslado al hospital del agonizante Franco el 7 de noviembre

El último mes de vida de Franco estuvo marcado, ironías del destino, por el abandono del Sáhara. El militar que soñó con reedificar un imperio español iba a vivir sus últimos días mientras se abandonaba la última colonia, para colmo se dejaba en manos del rey de Marruecos, el territorio que en su día soñaron  algunos que podría haber sido el punto de partida de aquel nuevo imperio. El 16 de octubre el tribunal Internacional de La Haya rechazó la demanda de Marruecos sobre el Sáhara al no encontrar motivos históricos para que reclamara ese territorio como parte del estado marroquí. Conocedor de la debilidad política de España y de la actitud de pasividad que tendrían los USA, Hassan II de Marruecos puso en marcha lo que ya había anunciado meses antes, ese mismo día 16 anunció la Marcha Verde. Franco, ya enfermo, estuvo en el Consejo de Ministros del 17 de octubre donde se trató el tema, el resto del proceso no pudo seguirlo ya por cuestiones de salud, pero hubiera sido igual.

El 6 de noviembre la Marcha verde, una columna compuesta por miles de civiles marroquíes desarmados, cruzó la frontera del Sáhara hasta entonces español y las tropas desplegadas se replegaron e iniciaron el abandono del territorio. Mientras se iba cerrando el vergonzoso acuerdo diplomático, España se había comprometido a la realización de un referéndum de autodeterminación, pero Juan Carlos, ya con los poderes de Jefe del Estado, no pudo hacer otra cosa que ceder ante la presión marroquí. La guerra Fría tuvo su papel, como siempre en la época, el Frente Polisario mantenía buenas relaciones con Argelia y esta a su vez con la URSS, por lo que los USA avalaron la firma del Acuerdo Tripartito suscrito por España, Marruecos y Mauritania por el que estos dos últimos países se repartieron el protectorado del Sáhara de espaldas a la voluntad de su población

El 19 de noviembre las Cortes franquistas ratificaron el Acuerdo Tripartito y Franco acababa su agonía, al menos oficialmente, en la siguiente madrugada, la del 20 de noviembre de 1975. No deja de ser una coincidencia reveladora

Estos dos últimos años de vida del dictador, la dictadura aún persistió, dejaron claro que el mundo y la propia España estaban a las puertas de un cambio profundo. Pero en el mundo seguían con fuerza las inercias de un pasado que había marcado la historia desde el fin de la II Guerra Mundial y en España, en palabras de Borja de Riquer en La dictadura de Franco "el dilema que se presentaba a la sociedad y a la clase política española tras la muerte de Franco ya no era la continuidad del régimen o el cambio democrático. En aquellos momentos, la disyuntiva se situaba en decidir cómo debía llevarse a cabo el cambio político hacia la democracia: la reforma pactada o la ruptura. La opción de la continuidad empezaba a estar claramente descartada"