dijous, 23 de gener del 2020

LA METAFORA DEL PAN

A pesar del título de la entrada no voy a hablar de comida, sino de las cosas de comer que no es exactamente lo mismo, en concreto del salario mínimo.

Repasemos antes los debates públicos y publicados desde principios de año. Hace tres de semanas parecía que el estado estaba en jaque por la pequeña delincuencia a la se aplicó incluso un nombre de banda, hablo de los mal llamados MENAS; hace dos, en el debate de investidura, el apocalipsis se diría que llegaba de forma inexorable si algunos tránsfugas no protagonizaban otro tamayazo; la semana pasada se iba a cercenar drásticamente el derecho de control parlamentario de la oposición con la sutil maniobra de cambiar la fecha ordinaria de reunión del Consejo de Ministros; para acabar la secuencia de tragedias que se nos avecinan, desde hace unos días nos estamos enterando de que el los colegios se enseñan las posturas del kamasutra, en los públicos que es donde crecen todos los males, por supuesto

Y mientras eso sucedía el gobierno desde antes de formarse, la patronal y los sindicatos iban desbrozando el camino de uno de los asuntos que parecía y sigue siendo mas complicado de abordar, el de la regulación de las relaciones laborales. Ayer nos sorprendió a todos, al menos a mi, la celeridad con la que se acordó el salario mínimo de 2020. Es importante recalcar que se acordó, algo que a mi entender le da más valor a los 950 € mensuales que a una subida hasta los 1000 por decreto unilateral del gobierno. Hay que recordar que el SMI fue de 735'90 € en 2018, que en 2019 se incrementó con fuerte polémica desde la patronal y los partidos conservadores a 900 € y que se va a situar para 2020 en 950, es decir, en dos años el incremento será de un 29'09 %.

El gran salto se produjo el año pasado, fruto del acuerdo más amplio entre el gobierno y Unidas Podemos que se quedó a medias cuando no se pudieron aprobar los presupuestos y se convocaron elecciones, básicamente porque a ERC le interesaba medir sus fuerzas en aquel contexto, lo porque otra explicación razonable es imposible de ver. Aquel incremento, se auguró por sesudos analistas, iba a provocar destrucción masiva de empleo, como que al final no se produjo ahora los mismos sesudos y bien pagados analistas nos dicen que lo que sí pasó es que se creo menos empleo, sin valorar siquiera hasta qué punto eso ha sido motivado por un contexto mucho peor, con Trump amagando con guerras comerciales a toche y moche, con Alemania pendiente de una posible entrada en recesión durante medio año, con un gobierno en funciones y la incertidumbre sobre la evolución política en España acechando y con una atonía creciente de la economía mundial en su conjunto

El acuerdo de gobierno plantea llegar al 60 % del salario medio al final de la legislatura. Unai Sordo, secretario general de CC.OO., sitúa ese porcentaje en unos 1000 € en limpio (en torno a 1200 brutos) y el inicio ha sido el acuerdo anunciado ayer. ¿Pero qué significa ese acuerdo más allá de un incremento no despreciable del 5'55 % que se acumula al gran incremento de 2019?

Aquí empiezo con la metáfora del pan, si la hogaza ha salido del horno con tanta presteza es porque el trabajo de amasado y la fermentación estaba hecha, o al menos muy avanzada. Hoy ya he oído en la radio que desde diciembre está habiendo contactos de Pablo Iglesias con la patronal, es curioso que se olviden el papel de los sindicatos en esta versión, como si no pintaran nada. A mi no me cuadra esa visión tan simplista, hace bien el gobierno en reclamar su protagonismo para alcanzar acuerdos como este, hace bien Unidas Podemos en mostrar su perfil político en materias concretas, pero el gobierno y los partidos que lo forman también harían bien en cuidar al mismo tiempo a todos los movimientos organizados, todos los colectivos y todas las organizaciones que pueden ser aliadas. Y el sindicalismo, en concreto el sindicalismo confederal con frecuencia vapuleado, es uno de los compañeros de viaje que más necesita

Sigo con la metáfora porque intuyo que aquí hay pan artesano elaborado con eso tan de moda ahora y tan clásico, al mismo tiempo, que es la masa madre. Patronal y sindicatos han pactado el SMI con la vista puesta en el otro gran tema, el de la derogación de la reforma laboral, en torno al que convendría que también se avanzara hacia un acuerdo que no será fácil, pero que sería conveniente si se alcanzara un objetivo razonable desde el punto de vista de los intereses de la parte perjudicada por los cambios unilaterales de los gobiernos de Rajoy y Zapatero. Aparte de temas que generan alarma lógica como los despidos por coger la baja médica, hay otros temas insoslayables, en especial las medidas de gran calado que iban dirigidas a debilitar la capacidad de negociar colectivamente las condiciones de trabajo, la ultractividad de los convenios y la prevalencia del convenio sectorial pueden parecer temas áridos y sonar a chino a muchas personas que no saben lo que eso les supone o les puede suponer, pero son la pieza clave para conseguir o mantener derechos: poder negociar verdaderos convenios colectivos y no quedar expuestos al poder del empresario sin capacidad de acción colectiva.

Hoy me siento optimista, creo que hay muchas señales positivas en el acuerdo alcanzado, hasta puede que PP y C's se den cuenta de que en pasarse de frenada no les van a secundar todos sus aliados naturales. Así que acabo con un canto de esperanza, un himno del imprescindible Labordeta que perfectamente puede servir para describir qué es el sindicalismo


dilluns, 20 de gener del 2020

EL PIN PARENTAL O LO QUE SE NOS VIENE ENCIMA

Todo el fin de semana dándole vueltas a algo de lo que el jueves casi nadie había oído hablar ni sabía lo que era, un asunto que sustituyó y enterró el sesudo debate de los tres días anteriores, el surrealista de que cambiar el día de reunión ordinaria del Consejo de Ministros cercenaba el derecho de control parlamentario de la acción de gobierno

Me temo que esa va a ser la tónica de la legislatura, llevar a la desmesura, cuando no inventar, asuntos intrascendentes. Cuando lleguen los trascendentes ya veremos qué pasa

Llevo días sin escribir en el bloc, ocupado como estoy en convertir a MP3 vinilos y casetes que tienen muchos trienios de antigüedad en casa me viene alguna idea a la cabeza y la dejo aparcada hasta que la desdeño. Así las cosas, no me voy a poner a escribir hoy una entrada para rebatir el argumentario de que los hijos (y las hijas) son propiedad privada de los padres (y las madres) y estos tienen el derecho a hacer con ellos lo que les parezca, sobre lo que quiero trasladar alguna reflexión es sobre cómo y con qué fin aparecen estos debates, qué características tienen y qué debemos hacer con frente a ellos

Lo primero ya está dicho, vamos a tenerlos continuamente porque una de las líneas de actuación de la extrema derecha, la cuasiconfesa y la otra, va a ser la agitación permanente. El afán del PP por demostrar su contundencia lo va a llevar a sumarse al carro de VOX y los aspavientos y los discursos apocalípticos serán norma

Hay más cosas de las que el caso del llamado pin parental es sintomático: problemas que no existen se van a crear; se va a llamar de otra manera a cosas que suenan fatal para que no parezca que son lo que son, hay que reconocer que sustituir la palabra veto por pin tiene su mérito y demuestra que pueden jugar con el lenguaje en cualquier tema; los medios de comunicación afines no van a tener ningún escrúpulo en hacer trabajo sucio; las redes sociales van a ser instrumentos desde los que defender lo indefendible para que parezca, además de serio, un tema que preocupa a mucha gente cuando no es así...

Está claro que si el gobierno progresista quiere combatir el ambiente que se pretende crear tiene que avanzar en las propuestas económicas y sociales y recordar continuamente que lo hace. De la subida de las pensiones, lo más substancial de lo acordado en el primer consejo de ministros, apenas si se ha hablado. Pues habrá que recordarlo cuantas veces haga falta y seguir adoptando medidas, escalonándolas con criterios de prioridad para que vayan apareciendo nuevas y siempre haya un tema social de qué hablar cuando se quiera agitar un fantasma y embroncar el debate

¿Significa eso no responder a las barbaridades y mentiras que se van a ir sucediendo? No, el silencio abona el crecimiento de las ideología autoritaria y antidemocrática que esconde cada una de las polémicas que se abren. Ahora bien, en las respuestas habrá que ser consciente de que las tormentas en un vaso de agua, las polémicas artificiales, van a durar días para dar paso a una nueva soflama. Ya habrá temas de enjundia en materia de modelo de sociedad (debate territorial, del modelo educativo, función de los medios de comunicación públicos y privados, fiscalidad, etcétera) que perdurarán y en los que se debería ser proactivo y lanzar las propuestas de actuación en lugar de responder a los ataques. En el campo minado de las escaramuzas convendrá mantener la calma y utilizar la desmesura de los oponentes para volver el debate en su contra, no resulta tan difícil si no nos dejamos llevar por las impresiones que son capaces de generar las redes sociales

Eso sí, hay que estar vigilantes de que el gobierno no deja atrás las medidas que son el eje del programa de gobierno, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la inmensa mayoría, sin avances y medidas concretas no se ganarán los debates ideológicos, se les llame como se les llame, relato, batalla cultural o lo que se le ocurra al siguiente

Y termino rescatando una de esas viejas canciones que me tienen ocupado estos días. Musicalmente no es lo mejor de Víctor Manuel, pero esta de un disco de 1976 dedicada a Marcelino Camacho traslada a momentos que no eran nada fáciles, los verdaderos padres y madres de la constitución no fueron los que la redactaron. Pues eso, gobierne quien gobierno las pensiones se defienden, ni una menos y todas las reivindicaciones de igualdad son el mejor instrumento frente a los pin, parentales o no, que se puedan inventar