dimarts, 25 de setembre del 2018

LA GRAN TRAGEDIA




Hace días que me propuse escribir sobre la mayor tragedia ocurrida en España desde la Guerra Civil, al menos que a mí me conste. Después de varios borradores he optado por obviar la explicación de lo ocurrido y centrarme en cuestiones que dan que pensar o que explican cómo era el lugar donde vine a nacer.

El 25 de septiembre de 1962 las inundaciones del Vallès se llevaron por delante entre 600 y 1000 vidas, esa tremenda imprecisión ya la comentaré más adelante. Los detalles de lo que pasó se pueden consultar porque hay vídeos colgados en youtube y entradas en internet que lo explican con más o menos acierto, pero vale la pena remarcar algunas cosas que las búsquedas en internet no nos aclaran gran cosa

Primero, la enfermiza y peligrosa fascinación por la amnesia colectiva. Acabo de decir que en internet está disponible información sobre lo que pasó, y es que en allí se puede encontrar información sobre casi todo, pero eso no es incompatible con el olvido del pasado, la presencia en internet no implica conocimiento generalizado. En este caso, el mismo mecanismo de búsqueda lo pone en evidencia, si alguien efectúa una de “desastres en España” o “catástrofes en España” encontrará alguno enlaces con las diez mayores catástrofes, pues bien, esta no aparece. Me curo en salud y no digo que es la mayor, sino la mayor que a mí me consta, porque al igual otra tragedia aún mayor también permanece oculta bajo una montaña de datos, lo cierto es que las que aparecen en esos listados, no todas coinciden, causaron menor mortandad. Desconozco la forma de elaborar esas relaciones, la verdad es que me preocupa más la sensación que tengo de que, en el lugar donde todo pasó, la mayoría de la población actual no sabría contestar qué fue la riada del 62. La memoria no es algo inútil y superfluo, intentar comprender el pasado ayuda a entender el mundo en que vivimos, como intentaré mostrar a continuación

Segundo, España se parecía más a una república bananera que a los países europeos que había más allá de los Pirineos. Sólo el hecho de que la cifra de víctimas sea tan imprecisa, el abanico de 600 a 1000 es espeluznante tratándose de vidas humanas, indica qué era y cómo funcionaba la España de hace 50 o 60 años, el descontrol estadístico y urbanístico que implica no saber quién estaba y quién dejó de estar trágicamente no es imaginable en la Europa de entonces, y eso que hablamos de uno de los territorios más industrializados y “modernos” de aquella España, eso si no es consecuencia de algo casi peor, la ocultación deliberada de datos. Podrían unirse otros aspectos (no está del todo claro qué acabó pasando con las ayudas, por ejemplo) pero sólo lo anterior tendría que ser suficiente para desautorizar todos aquellos comentarios de las cosas que hizo Franco para bien de España, un cuarto de siglo después de acabada la guerra era el hazmerreír de Europa para desgracia de sus habitantes

Tercero, los movimientos migratorios ni son algo nuevo ni fueron modélicos entonces. Los datos, poco fiables como hemos visto, indican que Terrassa, la ciudad más afectada junto a Rubí por la riada, casi duplicó su población entre 1950 y 1960 y mantuvo un crecimiento espectacular otra década más, los 59 mil habitantes de 1950 se convirtieron en 139 mil en 1970. Este crecimiento no tuvo nada de ordenado, la oleada migratoria de personas que huían de la miseria de sus lugares de origen le vino bien a la pujante industrial textil, pero rebasó en mucho lo que la ciudad estaba en condiciones de absorber de forma mínimamente digna. No había viviendas ni planes suficientes para edificarlas, barrios enteros fueron de autoconstrucción, en los terrenos que podían comprase más baratos la ciudad creció sin control y parte de las viviendas se construyeron junto al lecho de la riera de Les Arenes, algunas posiblemente en el mismo cauce, entonces no canalizado entre muros de hormigón. Ese es el factor que hizo que la catástrofe alcanzara la magnitud que tuvo. Es cierto que hablamos de migraciones internas, pero pretender impedir que las personas huyan de la miseria es imposible sin paliarla en los lugares de origen, es falso que los desplazamientos fueran ordenados, que hubiera contratos de trabajo ya realizados ni infraestructuras preparadas, es discutible que eso pasara ni con la emigración a otros países europeos, desde luego no fue el caso de las corrientes migratorias interiores a Catalunya, Madrid o el País Vasco. Otra lección del pasado para entender la falsedad de algunas afirmaciones que escuchamos con demasiada frecuencia sobre la inmigración actual y ya de paso un desmentido rotundo a algún planteamiento, por suerte muy minoritario, que habla de colonos trasladados deliberadamente a Catalunya para descatalanizarla

Cuarto, la suciedad de los cauces tuvo un efecto multiplicador de la capacidad letal de la avenida de agua. Materiales de todo tipo taponaron los ojos de los puentes hasta que la presión los hizo reventar provocando en el siguiente tramo un efecto devastador. Es difícil imaginar que hoy se pudiera producir un fenómeno similar, pero no está de más recordar que hay deficiencias denunciadas en la limpieza de los lechos y mejor no tentar a la diosa Fortuna con su fama de voluble, el clima mediterráneo no ha dejado de serlo, si acaso el riesgo de fenómenos meteorológicos excepcionales crece con el cambio climático, y la Agència Catalana de l’Aigua debiera tener la memoria menos selectiva que internet: hay zonas críticas, muchas en Catalunya, en las que es mejor no olvidarse del pasado

Termino por donde empecé, hay que combatir la fascinación por la amnesia colectiva, esa locura de vivir sólo el presente sin recuerdo del pasado ni previsión del futuro. Pienso particularmente que en los institutos de secundaria de mi ciudad debería utilizarse la riada de 1962 para dar pie al conocimiento de multitud de temas que se le pueden vincular, climatología y régimen pluvial, fenómenos meteorológicos, urbanismo, historia… Porque la memoria no es inútil

divendres, 21 de setembre del 2018

EN RESPOSTA A UN AMIC





Intentaré raonar per què he estat sempre crític amb el procés, per això em cal remuntar-me als antecedents immediats.

El meu plantejament és que el procés és una materialització d’un moviment que defensa la independència de Catalunya que s’ha desenvolupat d’una determinada manera, però ho podia haver fet d’una altra i si no ha estat així no és per casualitat

El creixement de l’independentisme no és només conseqüència de la crisi global que va esclatar el 2008, però no s’entén sense ella. Quan es van iniciar els tràmits per elaborar un nou Estatut, el 2004 amb el primer tripartit, no es va aixecar gaire entusiasme a Catalunya, tot i l’esforç del govern per animar a la participació, amb un autobús anant pel territori per recollir propostes, etcètera. De fet, les passions més intenses es van generar més enllà de l’Ebre ja des del primer moment, a Catalunya va créixer l’interès pel tema a la contra, com a reacció a tot el que va passar després, amb la febre per canviar bona part dels estatuts de les altres comunitats, en el debat al Congrés dels Diputats i en el llarg tràmit que va seguir en el Tribunal Constitucional

Ni el tema de l’Estatut ni el de la independència desfermava passions. Així, quan Carod-Rovira parla de la independència pel 2014, ho fa el maig de 2008, la immensa majoria el pren per un il·luminat, inclosa la dreta nacionalista de CiU i bona part d’ERC

És l’empipament amb el que passa fora de Catalunya el primer que dóna vida a l’independentisme, encara al 2006, ja aprovat en referèndum el nou estatut, les eleccions al Parlament donen com a dades més significatives l’entrada de C’s al Parlament amb 3 escons , la baixada de 5 del PSC compensada en part pel creixement en 3 d’ICV i la pèrdua de 2 escons d’ERC que passen a CiU, que llavors ni somniava ningú que pogués defensar la independència, al menys tenia molta cura de dir-ho enlloc. En definitiva el Parlament de 2006 és menys independentista, fins i tot menys catalanista, que el de 2003. I això que el “lo vamos a cepillar bien cepillado” d’Alfonso Guerra ja havia passat

El que no havia passat encara era el vodevil del Tribunal Constitucional ni la caiguda de Lehman Brothers. Al 2010 sí que tenim tots el ingredients sobre la taula quan es fan les eleccions al Parlament, la sentència de l’Estatut i la manifestació de l’11 de juliol, i la crisi amb tota la seva duresa, incloses les primeres mesures de l’austericidi (les del PSOE de Zapatero anunciades el 10 de maig) a més de l’atur desbocat des de feia dos anys.

Que les consultes iniciades a Arenys de Munt es produïssin en aquest context de crisi institucional i econòmica no em sembla cap casualitat. Però a les eleccions del 28 de novembre de 2010 qui surt guanyador és un Artur Mas (CiU puja 14 escons) que en cap moment parlava d’independència ni de res que s’assemblés. El 4 escons de Solidaritat per la Independència no compensen, ni de lluny, el 11 perduts per ERC

La CiU d’Artur Mas forma el “govern dels millors” i pacta amb el PP, la seva política consisteix en tota una andanada de retallades, suposadament imposades per la crisi però en realitat fetes amb tota la passió del convençut. És fals, com s’ha pretès vendre a posteriori, que les mesures fossin imposades pels governs de Madrid, personatges com Boi Ruiz no són consellers per casualitat. Aquelles retallades en tots els àmbits encara no s’han revertit i van afectar al moll de l’ós de l’estat del benestar tretes les pensions que no eren, afortunadament, competència de la Generalitat: sanitat, educació, polítiques d’assistència social als més dèbils, polítiques de dependència... com es diu en castellà, “no dejaron títere con cabeza”

En el context de la crisi i les retallades sorgeix el moviment del 15-M a Madrid i s’estén, entre d’altres, a Barcelona, on es produeix el vergonyós desallotjament de la Plaça de Catalunya o el famós setge al Parlament, amb les consegüents demandes, ara interessadament oblidades. A Catalunya creix el moviment antiretallades i la fesomia de les ciutats canvia, els carrers i balcons comencen a mostrar cada vegada amb més intensitat la senyal de direcció prohibida a les estisores i draps de diferents colors, de totes les marees possibles. Les enquestes, en definitiva, auguren un desastre per CiU

En aquest context de crisi creix també el sentiment independentista, com una expressió més del descontentament. Estic convençut de què l’independentisme hagués crescut de forma molt considerable en qualsevol circumstància en aquell moment, però si l’onada va esdevenir tsunami va ser pel suport institucional.

Artur Mas va veure la tabla de salvació, el gir cap a l’independentisme era la seva única oportunitat per mantenir el poder i tota la maquinària institucional i mediàtica afí a la dreta nacionalista es va posar en marxa, amb TV3 al capdavant (de fet sempre a estat el braç mediàtic de CDC, com va acreditar en el dos tripartits fent d’òrgan de comunicació de l’oposició, com be saben el militants més veterans d’ERC, entre d’altres)

La manifestació de l’11 de setembre de 2012 no s’entén sense un malestar profund de la població catalana, però tampoc sense mesos de campanya institucional per aconseguir que fos un èxit, el paper del mitjans públics de comunicació catalans ha estat en aquest sentit decisiu des de llavors. Al meu entendre, a més, ha estat un paper penós, equiparable només als pitjors moments de la TVE controlada pel PP

M’aturo aquí en el repàs històric, m’interessava parlar de la gènesi del procés per poder entendre la seva naturalesa i les seves conseqüències. El desallotjament que estava cantat de la dreta catalana del poder no es va produir, van canviar els personatges, però no el perfil ideològic en matèria social, potser hem anat a pitjor si mirem l’actual govern. No va ser la jugada mestre d’Artur Mas perquè l’aprenent de bruixot no va poder controlar el moviment al seu gust, però al menys de moment sí ha estat la jugada mestre de la dreta catalana, les protestes per les retallades van quedar aixafades pel monotema, les retallades no s’han revertit i aquí pau i després glòria

El famós dret a decidir que neix llavors com a expressió, jo sempre havia sentit parlar del dret d’autodeterminació, és un element més, no el clau per molt que es digui, prova d’això és que és com el Guadiana, apareix i desapareix. és objectiu final, passa a bescanviar-se per unes tramposes eleccions plebiscitàries (tramposes en tots els sentits), després es converteix en pantalla passada, més tard es rescata per convocar un referèndum unilateral i torna a ser cosa del passat perquè ja s’ha exercit i ara sembla, ves a saber fins quan, que torna a ser el gran objectiu en forma de referèndum pactat

A mi em sembla una estafa, no el dret a votar què volem ser si no l’ús que se n’ha fet. Com tot en el procés, que ha permès que alguns aconseguissin el seu objectiu de passar el pitjor de la crisis (compta que no torni) amb els problemes de la gent ficats en un discret segon pla per acabar amb un Parlament on les dretes, per a mi continua sent important la distinció entre dreta i esquerra, tenen més força que mai. I a sobre, Catalunya, lluny de millorar el seu autogovern corre un risc cert de perdre’l al menys parcialment, a mi l’amenaça sobre el model d’escola, per exemple, em preocupa i molt

Ho deixo aquí, podria continuar parlant de què vol dir independència en el món actual, de la necessitat de formar amplies majories de progrés i, sobretot, de com el millor ciment per cohesionar una societat és la defensa dels drets de les persones, que se sentin part d’una comunitat que no les deixa desemparades, just el contrari de que ha passat del 2010 en endavant, però potser ja he avorrit bastant

dilluns, 17 de setembre del 2018

EL CATALANISMO FRENTE A LA DICTADURA




Hasta la segunda mitad de los años 50 las dificultades generalizadas a las que se enfrenta la oposición antifranquista se reflejan también en la defensa de la identidad propia de Catalunya. La oposición en el exilio tiene cada vez menos opciones con el reconocimiento paulatino del régimen hasta hacer irrelevante a la Generalitat en el exilio, de la misma forma que le sucedió al gobierno republicano, y en el interior hay escasos movimientos que nunca logran consolidarse.

Las debilidades que se manifiestan en el proyecto franquista y su necesidad de moderar su imagen negativa en el exterior (aquí) animan a todos los sectores opositores, entre ellos el catalanismo

La burguesía nacionalista encabeza dos episodios casi consecutivos de enfrentamiento con el poder político, primero el caso Galinsoga (entre 1959 y principios de 1960) impulsando una acción que consigue la destitución de este director de La Vanguardia por parte del gobierno (era el que nombraba a los directores de toda la prensa) a raíz de unas declaraciones despectivas hacia los catalanes. Animado por este éxito este mismo grupo, con el clarificador nombre de Cristians Catalans protagoniza Els Fets del Palau unos meses después, en mayo 1960, en este caso cantando el Cant de la senyera en un homenaje a Joan Maragall, autor de la letra, en el Palau de la Música, algo que había sido expresamente excluído por las autoridades del programa del acto. Esto sirvió de excusa para la detención y condena a prisión de Jordi Pujol, ya en el punto de mira por el tema Galinsoga

Las confrontaciones directas de estos sectores con las autoridades desaparecen hasta que una década después se intensifica desde todos los ámbitos la oposición al franquismo. Dicho esto puede parecer que el nacionalismo catalán heredero de la línea identitaria y socialmente conservador es una especie de Guadiana en esta etapa, pero la realidad es que desarrolla un trabajo importante por otras vías. Quizá escarmentados por el poco recorrido de la confrontación directa, quizá porque ven con recelo el crecimiento de la oposición al franquismo en clave social en la década de los 60, los sectores nacionalistas de la burguesía catalana desarrollan una importante labor en el frente cultural, con la lengua como eje, aprovechando la relajación de la dictadura en esta materia.

Las primeras iniciativas están directa o indirectamente relacionadas con la Iglesia, en 1959 inicia su nueva etapa la revista Serra d’Or, editada por el Monasterio de Montserrat e impulsada en esta nueva etapa por Max Cahner y Ramón  Bastardas. En 1961 aparece la publicación infantil Cavall Fort, con el apoyo de los obispados de Girona Vic y Solsona y que sobrevive aún

En 1962 Max Cahner y Ramon Bastardas, hay que recordar su vinculación  con los Serra d’Or, fundan Edicions 62, editorial que además de editar libros en catalán, originales o traducidos de otros idiomas, pone en marcha el proyecto de la Enciclopedia Catalana a partir de 1965, aunque las dificultades económicas conducen al rescate de la publicación por parte de Banca Catalana, presidida por Jordi Pujol, momento en que se separa el proyecto de la editorial y se crea la empresa Enciclopedia Catalana S.A. En 1963 nace Ómnium Cultural y empieza a desarrollar su labor de difusión de la cultural catalana por el conjunto del territorio

Hay, en definitiva, un importante trabajo en el terreno cultural que en los años 70 se complementa con la participación, a título individual o ya con incipientes partidos, en las plataformas conjuntas de oposición al franquismo, en especial la Assemblea de Catalunya

La distinción, interesada y desde luego discutible, entre nacionalismo y catalanismo político ha permitido que en el imaginario colectivo se haya ido borrando la aportación en este período del nacionalismo progresista. Tras la guerra ERC sufre la represión, como el resto de partidos y organizaciones, y no tiene actividad interior destacable hasta los últimos años de la dictadura, bajo la dirección de Heribert Barrera del que ya se hablará en otra entrada, su gran baluarte es mantener la presidencia de una Generalitat en el exilio cada vez más intrascendente, primero con Josep irla y después con Josep Tarradellas.

Pero la izquierda catalana, desde antes de la II República, nunca ha sido una prolongación de los partidos y organizaciones sociales españolas. El partido que mejor lo ejemplifica durante la dictadura es el PSUC, baste recordar que su órgano de prensa, Treball, siempre se publica en catalán. Se trata del partido con mayor presencia organizada en el interior, el único con cierta organización, y el que más contacto mantiene con el movimiento obrero y la gran masa de inmigrantes llegados en las décadas de los 50 y 60 a través de su influencia en CC.OO. y el asociacionismo vecinal. Frente a las críticas de caer en el nacionalismo pequeño burgués que venían de diferentes ámbitos de la izquierda española y catalana (el mismo Pascual Maragall en los años 60) el PSUC defiende luchar conjuntamente  por las libertades nacionales y los derechos sociales, en 1967 del movimiento de las comisiones obreras surge la Comissió Obrera Nacional de Catalunya y el término nacional no se incluye por casualidad, cuando el sindicato se legaliza mantiene sus propios estatutos, diferenciados de los de las CC.OO. de España. Todo ello culmina en la formulación de la propuesta del catalanismo popular que busca la confluencia de las reivindicaciones sociales en la puesta en marcha de un proyecto nacional catalán

Tampoco el socialismo catalán actúa como una federación catalana del PSOE, casi desaparecido durante la dictadura. El PSC que nace en la transición es la fusión de diferentes formaciones y Joan Raventós, su Primer Secretario en 1976, proviene del MSC, Moviment Socialista de Catalunya, que a su vez se fracciona en diferentes corrientes, sólo una pequeña parte del PSC proviene de la federación catalana del PSOE. Sin la actividad que despliegan los comunistas del PSUC, los socialistas catalanes se alinean claramente con los defensores de los derechos nacionales y forman parte de la Assemblea de Catalunya.

La actividad de las formaciones políticas y movimientos sociales en las ciudades con mayor presencia de población de reciente inmigración es fundamental para que la reivindicaciones nacionales cuenten con un apoyo transversal y amplísimo, el perfil inclusivo de la propuesta nacional que defienden, estrechamente ligada a los derechos políticos aún por recuperar y a la mejora de las condiciones de vida y laborales evita una ruptura social que era un riesgo cierto

En resumen, las dos almas del catalanismo que mal convivían en la ERC de la II República se mantienen, con estrategias distintas, en la oposición al franquismo y confluyen frente a él en última instancia. Durante la Transición se pondrá de manifiesto no sólo el peso del catalanismo en el conjunto de la sociedad, sino también la pugna entre dos modelos de construcción nacional, ahí intervinieron muchas cuestiones de las que se hablará más adelante

divendres, 14 de setembre del 2018

LA OPOSICIÓN AL FRANQUISMO




Antes de hablar del catalanismo frente a la dictadura conviene hacer una aproximación a cómo operó la oposición antifranquista y qué cambios hubo en los 40 años de dictadura.

La primera etapa, inmediata a la guerra, vino marcada por la dureza de la represión, iniciada ya en 1936 en los territorios dominados por los sublevados desde el principio, sistemática y planificada para acabar físicamente con la disidencia. Las dificultades para organizar cualquier tipo de resistencia son muchas y el maquis, guerrillas generalmente de zonas rurales y ocasionalmente urbanas, la más conocida. En este período la lucha contra el nazismo en la II Guerra Mundial es el objetivo de la diáspora republicana, con la esperanza de que la derrota de los fascismos europeos haría caer el régimen de Franco. El fracaso del intento de invasión del Valle de Arán en 1946 pone de manifiesto que eso no va a suceder, el franquismo empieza a desmarcarse de las potencias del eje cuando intuye que perderán la guerra, desde 1942 y de forma clara a partir de 1943, y la Guerra Fría es su principal baza

A pesar de los intentos de reorganizarse en el interior, los más sostenidos después de cada caída los de los comunistas del PCE y del PSUC, y de algún meritorio éxito como la huelga de los tranvías de Barcelona en 1951 la oposición tiene pocas posibilidades, los grupos de maquis siguen cayendo, aunque alguno aguanta hasta la década de los 60 y España empieza a ser reconocida por los organismos internacionales. Es a partir de la entrada en la ONU en 1955 cuando se producen en un lustro dos procesos que van a facilitar un cierto renacer de la oposición antifranquista

Por una parte el reconocimiento exterior del régimen (ONU, FMI, visita del presidente Eisenhower en 1959) lo consolida, pero también le obliga a un cierto lavado de cara y desde entonces se suceden los sucesivos aperturismos (de la economía, el turismo, ley de prensa, espíritu del 12 de febrero) sin que ello suponga renunciar a la represión, como prueban las 5 ejecuciones de septiembre de 1975, a menos de dos meses de la muerte del dictador. Dicho de otra forma, se abren resquicios en un edificio que sigue descansando en las prácticas represivas

Por otra parte, fracasan los postulados ideológicos primigenios, el desastre económico de las políticas autárquicas, aquello de que España puede abastecerse de todo cuanto necesita, apartan a los sectores más rígidos del control político. Es el momento de la entrada de los tecnócratas del OPUS que desarrollan el plan de Estabilización de 1959 y los sucesivos planes de desarrollo de los 60.

La necesidad de suavizar la imagen de la dictadura y el evidente fracaso del proyecto ideológico defendido hasta entonces coincide con un cambio generacional, pasados 20 años de la guerra civil los nuevos protagonistas de la vida del país o eran muy jóvenes o ni siquiera habían nacido por entonces

Los estudiantes primero, ya en 1956, y el resto de sectores sociales empiezan a mostrar su malestar con el régimen, lo hacen los obreros, en especial a partir de los años 60 con el nacimiento de CC.OO, los nacionalismos periféricos e incluso la Iglesia que tanto ayudó a los sublevados en 1936. Los partidos políticos tienen dificultades y sólo los comunistas muestran capacidad organizativa en el interior, pero eso no impide el surgimiento de plataformas como el FLP, conocido coloquialmente como el Felipe y que en Catalunya tomaría el nombre de FOC

Los años 70 suponen una continuación del crecimiento de la oposición y ven surgir plataformas más o menos unitarias, Plataforma Democrática, Junta Democrática, después la Platajunta, la experiencia más exitosa fue sin duda la Assemblea de Catalunya. En esta década se llega a pensar en un posible contagio de la revolución de los claveles de 1974 en Portugal. No fue el caso, el régimen resiste hasta la muerte de Franco y su descomposición posterior no evita resistencias que condicionan la recuperación de la democracia, no hubo ruptura sino transición, pero ese es otro tema. En lo que atañe a esta serie de entradas sobre los nacionalismos español y catalán lo que importa es entender la evolución general del régimen y de las estrategias de sus opositores para ver cómo se refleja en la doble alma del nacionalismo catalán, incluyendo eso que después se ha denominado catalanismo supuestamente no nacionalista, algo bastante discutible

dimarts, 11 de setembre del 2018

QUE NO OS OLVIDEN




Ha muerto mi madre, por lo que respecta a mi familia con ella desaparece, definitivamente, una generación de hombres y mujeres venidos desde una aldea de Lugo y un pequeño pueblo de la campiña sevillana.

Llegaron a Catalunya huyendo de la miseria, quizá también en algún caso, aunque eso no lo explicaran, de la opresión de la moral de los pueblos pequeños. Entre la mitad de la década de los 50 y los primeros sesenta fueron llegando, asentándose, conociéndose y casándose. No sabían que les había tocado ser la generación antecesora del Baby boom, bastante tenían con trabajar y levantar poco a poco sus viviendas, poco más que chabolas llenas de goteras, sin planos, arquitectos ni permisos que se alzaban al lado de otras iguales y formaban barrios enteros. Alguno hubo con más suerte o más paciencia que pudo acabar en un piso que, por lo menos, tenía agua corriente, siempre salía fría porque no había termo, se almacenaba en bidones de uralita y llegaba desde el terrado al piso por tuberías de plomo, esas cosas hoy nos espantan, pero era mucho mejor que acarrear el agua en recipientes de todo tipo


Con el transcurrir de los años, al tiempo que cada cual dignificaba su vivienda luchando contra las humedades, arreglando cocinas y baños, comprando muebles... al tiempo, digo, los barrios también se dignificaban, las calles se asfaltaban, se extendía el alcantarillado y empezaba a haber algo de alumbrado público, incluso alguna biblioteca o alguna plaza, pero poca cosa porque esos “lujosos” equipamientos aún tardarían en extenderse

Y los niños crecían mientras ellos y ellas trabajaban y trabajaban, empeñados en el casi imposible objetivo de que estudiaran, el colegio de pago de barrio era muchas veces el sacrificio alternativo al público que no existía o estaba en las quimbambas.

Entraron en las casas los frigoríficos que sustituyeron a las neveras de hielo aunque se les siguió llamando neveras, después las radios, los televisores y hasta las lavadoras mucho más adelante, el lavavajillas no, era esa cosa de ricos que estaba en las casas de los señores que ellas limpiaban, al salir de la fábrica o como trabajo principal. El coche tampoco, impensable en las mujeres y casi imposible para hombres que eran analfabetos funcionales o lectores autodidactas sin práctica en la escritura, como mucho llegó el autoengaño de tenerlo por vía indirecta, comprándoselo a algún hijo y contando con el optimista ya me llevará si me hace falta

Murió Franco y empezaron a subir los sueldos aunque más subía la vida, se decía así, lo del IPC lo aprendimos luego. Y se juntaron la democracia, la crisis del textil que asoló Terrassa y esa plaga bíblica que fue la heroína, que era un sin vivir para ellos que tenían unos hijos que ya no eran niños y es que nunca se puede estar tranquilo. La casualidad quiso que todo eso coincidiera, aunque la coincidencia quizá no fue tanta casualidad, para amargarles la fiesta antes de llegar a la jubilación, no es tan nuevo eso de los parados de más de 50 años sin perspectivas, buscando la larga enfermedad, eso que ahora llamamos invalidez, para poder llegar a la orilla.

La vejez debería haber aportado sosiego, pero no hay descanso para el pobre, a vueltas con la preocupación por el hijo o el nieto que no acaban de enderezar su vida, que hay que ver a quién habrá salido con tan poca cabeza, y con esta maldita crisis que parece que quiera llevárselo todo por delante. Todo esto sin entender qué hace la gente todo el día mirando el teléfono como si fuera lo único que existe, en un mundo cada vez más incomprensible incluso para ellos, que no tendrían cultura pero que han sido, han tenido que ser, más listos que el hambre para poder salir adelante.

Tuvieron conciencia del mundo en una posguerra de miseria, trabajaron desde el momento más lejano al que alcanzaba su memoria, nunca lo tuvieron fácil, pero siempre creyeron que lo por venir sería mejor. No se adaptaron al paisaje, lo cambiaron construyendo pequeñas comunidades de la nada, su esfuerzo fue ingente y mirado en perspectiva extraordinario. Ellos, junto a miles como ellos, no merecen el olvido a lo que fueron cuando se hable de los grandes nombres de la historia. Que sea este mi pequeño homenaje a quienes construyeron barrios en los yo me reconozco, a los que pusieron su esfuerzo para que Terrassa dejase de ser la fea ciudad que llegó a ser, a los que aportaron sus vidas a una Catalunya mestiza y diversa en una España diferente a la oscura de su infancia. Nadie como los poetas para describir las emociones, nadie como Martí i Pol para hablar de estos humildes titanes

La nostra estirp és de titans. Ho dic
sense cap prejudici.
Penseu, si no, en la gent que, dia rera dia
sofreix, estima, mor,
aquella trista i oblidada gent
que cada tarda menja el mateix plat,
poc amanit, de tendresa,
que disposa només de dues cambres
per enyorar els camins,
que es sap irremeiablement vençuda
pel destí
i que, això no obstant,
engendra infants
i creix en els infants
i és poderosa i dolça com un arbre,
com un gran arbre dens i vigorós

que cada primavera treu florida.
La nostra estirp, ben cert, és de titans

Ojalá nadie lo olvide ni os olvide

dilluns, 3 de setembre del 2018

EL NACIONALISMO ESPAÑOL IDENTITARIO SE IMPONE




Durante la II República se intenta desarrollar, por parte de los sectores progresistas españoles, un modelo de nación laica y garantizadora de derechos básicos para su ciudadanía, con la enseñanza y un reparto algo más justo de la riqueza como principales instrumentos de un proyecto que se abre no tanto al federalismo como al reconocimiento de realidades nacionales diferenciadas en Catalunya, País Vasco y Galicia. La confrontación de este modelo con el del nacionalismo identitario en la Guerra Civil conlleva el triunfo de la visión más existencialista y retrógrada de España

En el nacionalcatolicismo franquista confluyen elementos de los múltiples grupos que le dan apoyo, desde el tradicionalismo carlista al fascismo de la Falange pasando por los monárquicos y, siempre, la Iglesia y las clases propietarias. Teniendo en cuanta los antecedentes (aquí) y los apoyos sociales no pueden extrañar los rasgos definitorios del nacionalismo fascista español: la unión ideal de milicia y fe, la añoranza del pasado imperial que marca el destino de la patria, la impronta del supuesto carácter castellano, sacrificado y austero, que irradia a toda España y un conservadurismo social en su máxima expresión

Se introducen matizaciones que suavizan los mensajes iniciales a medida que el régimen va mutando para sobrevivir (aquí), pero un elemento esencial va a subsistir más allá de la dictadura y de las propias formaciones políticas que podrían considerarse sus herederas naturales: no se admite la diversidad histórica y cultural más que en los aspectos folclóricos, en aquello que engrandece el acervo común en el lenguaje del régimen

Las reticencias con respecto al reconocimiento de las realidades diferenciadas son una constante desde la Transición, la misma configuración del llamado Estado de las Autonomías es ya una expresión, en su origen no hay tanto una voluntad de configurar un estado federal como el quitar hierro al reconocimiento delas llamadas nacionalidades históricas. Algunas muestras de la persistencia de esas reticencias a lo largo del tiempo: 
  

-         El debate sobre el Título VIII de la Constitución es el más polémico, resulta significativa la oposición de la Alianza Popular de Manuel Fraga y otros exministros de Franco.

-         Se plasma en la LOAPA tras el intento de golpe del 23-F, ley que el TC declara inconstitucional en algunos apartados clave de su contenido y que acaba siendo un instrumento inútil para lo que pretendía, meter en cintura a las comunidades autónomas

-         Es epidérmica tras cada atentado de ETA, con el frecuente desprecio hacia  lo vasco y “los vascos” como si todos simpatizaran con la organización terrorista.


-         Se manifiesta en torno a Catalunya mucho antes del actual proceso político catalán, de forma clara desde los primeros acuerdos para completar mayoría parlamentaria en 1993, con el pacto de legislatura entre el PSOE y CiU, coalición calificada en tono despectivo como “los catalanes” para cualquier crítica a sus actuaciones. Esto se convierte casi en una paranoia en el debate sobre el Estatut iniciado en 2004 que genera más pasión fuera de Catalunya que dentro


El nacionalismo español no identitario no está para muchas florituras durante la dictadura y no encuentra su espacio en el periodo democrático, va a remolque del españolismo esencialista o no se atreve a plantear su modelo de nación con claridad, pero ese será tema de otra entrada