Ha muerto mi madre, por lo que respecta a mi familia
con ella desaparece, definitivamente, una generación de hombres y mujeres
venidos desde una aldea de Lugo y un pequeño pueblo de la campiña sevillana.
Llegaron a Catalunya huyendo de la miseria, quizá
también en algún caso, aunque eso no lo explicaran, de la opresión de la moral
de los pueblos pequeños. Entre la mitad de la década de los 50 y los primeros
sesenta fueron llegando, asentándose, conociéndose y casándose. No sabían que
les había tocado ser la generación antecesora del Baby boom, bastante tenían
con trabajar y levantar poco a poco sus viviendas, poco más que chabolas llenas
de goteras, sin planos, arquitectos ni permisos que se alzaban al lado de otras
iguales y formaban barrios enteros. Alguno hubo con más suerte o más paciencia
que pudo acabar en un piso que, por lo menos, tenía agua corriente, siempre
salía fría porque no había termo, se almacenaba en bidones de uralita y llegaba
desde el terrado al piso por tuberías de plomo, esas cosas hoy nos espantan,
pero era mucho mejor que acarrear el agua en recipientes de todo tipo
Con el transcurrir de los años, al tiempo que cada
cual dignificaba su vivienda luchando contra las humedades, arreglando cocinas
y baños, comprando muebles... al tiempo, digo, los barrios también se
dignificaban, las calles se asfaltaban, se extendía el alcantarillado y
empezaba a haber algo de alumbrado público, incluso alguna biblioteca o alguna
plaza, pero poca cosa porque esos “lujosos” equipamientos aún tardarían en
extenderse
Y los niños crecían mientras ellos y ellas
trabajaban y trabajaban, empeñados en el casi imposible objetivo de que estudiaran,
el colegio de pago de barrio era muchas veces el sacrificio alternativo al
público que no existía o estaba en las quimbambas.
Entraron en las casas los frigoríficos que
sustituyeron a las neveras de hielo aunque se les siguió llamando neveras, después
las radios, los televisores y hasta las lavadoras mucho más adelante, el
lavavajillas no, era esa cosa de ricos que estaba en las casas de los señores
que ellas limpiaban, al salir de la fábrica o como trabajo principal. El coche
tampoco, impensable en las mujeres y casi imposible para hombres que eran
analfabetos funcionales o lectores autodidactas sin práctica en la escritura,
como mucho llegó el autoengaño de tenerlo por vía indirecta, comprándoselo a
algún hijo y contando con el optimista ya me llevará si me hace falta
Murió Franco y empezaron a subir los sueldos aunque
más subía la vida, se decía así, lo del IPC lo aprendimos luego. Y se juntaron
la democracia, la crisis del textil que asoló Terrassa y esa plaga bíblica que
fue la heroína, que era un sin vivir para ellos que tenían unos hijos que ya no
eran niños y es que nunca se puede estar tranquilo. La casualidad quiso que
todo eso coincidiera, aunque la coincidencia quizá no fue tanta casualidad,
para amargarles la fiesta antes de llegar a la jubilación, no es tan nuevo eso
de los parados de más de 50 años sin perspectivas, buscando la larga
enfermedad, eso que ahora llamamos invalidez, para poder llegar a la orilla.
La vejez debería haber aportado sosiego, pero no hay
descanso para el pobre, a vueltas con la preocupación por el hijo o el nieto
que no acaban de enderezar su vida, que hay que ver a quién habrá salido con
tan poca cabeza, y con esta maldita crisis que parece que quiera llevárselo
todo por delante. Todo esto sin entender qué hace la gente todo el día mirando
el teléfono como si fuera lo único que existe, en un mundo cada vez más
incomprensible incluso para ellos, que no tendrían cultura pero que han sido,
han tenido que ser, más listos que el hambre para poder salir adelante.
Tuvieron conciencia del mundo en una posguerra de
miseria, trabajaron desde el momento más lejano al que alcanzaba su memoria,
nunca lo tuvieron fácil, pero siempre creyeron que lo por venir sería mejor. No
se adaptaron al paisaje, lo cambiaron construyendo pequeñas comunidades de la
nada, su esfuerzo fue ingente y mirado en perspectiva extraordinario. Ellos,
junto a miles como ellos, no merecen el olvido a lo que fueron cuando se hable
de los grandes nombres de la historia. Que sea este mi pequeño homenaje a
quienes construyeron barrios en los yo me reconozco, a los que pusieron su
esfuerzo para que Terrassa dejase de ser la fea ciudad que llegó a ser, a los
que aportaron sus vidas a una Catalunya mestiza y diversa en una España
diferente a la oscura de su infancia. Nadie como los poetas para describir las
emociones, nadie como Martí i Pol para hablar de estos humildes titanes
La nostra
estirp és de titans. Ho dic
sense cap prejudici.
Penseu, si no, en la gent que, dia rera dia
sofreix, estima, mor,
aquella trista i oblidada gent
que cada tarda menja el mateix plat,
poc amanit, de tendresa,
que disposa només de dues cambres
per enyorar els camins,
que es sap irremeiablement vençuda
pel destí
i que, això no obstant,
engendra infants
i creix en els infants
i és poderosa i dolça com un arbre,
com un gran arbre dens i vigorós
que cada primavera treu florida.
La nostra estirp, ben cert, és de titans
sense cap prejudici.
Penseu, si no, en la gent que, dia rera dia
sofreix, estima, mor,
aquella trista i oblidada gent
que cada tarda menja el mateix plat,
poc amanit, de tendresa,
que disposa només de dues cambres
per enyorar els camins,
que es sap irremeiablement vençuda
pel destí
i que, això no obstant,
engendra infants
i creix en els infants
i és poderosa i dolça com un arbre,
com un gran arbre dens i vigorós
que cada primavera treu florida.
La nostra estirp, ben cert, és de titans
Ojalá nadie lo olvide ni os olvide
Lo he leído a raíz de la mencion del Sr. Coscubiela en Twitter
ResponEliminaSabía que me emocionaría como así ha sido.
¡Que nadie los olvide! Fueron grandes. Debe ser difícil dejarlo todo atras y empezar de menos que cero.
Hicieron grande a Cataluña y por ende a España. Qué pena debe ser morir sabiendo que muchos no los respetaban por ser "inferiores"
Un abrazo y mis condolencias
Ante todo muchas gracias. Esta entrada ha tenido bastantes visitas y han marcado el me gusta de twitter personas que se posicionan en relación al tema de Catalunya y la posible independencia de forma muy diversa, como le respondí a una persona que no conozco hay cafres y buena gente en todas partes y creo que se puede extraer una lectura positiva, tenemos tanto en común los catalanes y las catalanas que no es fácil separarnos en blancos o negros por la posición de cada uno ante el tema estrella del momento
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