dijous, 30 de maig del 2019

BARCELONA MON AMOUR

No vivo en Barcelona, aunque sí trabajo allí, pero aunque llevara 20 años sin pasar por sus calles lo que sucede en la capital de mi país, Catalunya, me incumbe siempre, no digamos ya en el contexto actual. Como yo hay unos millones de personas más pendientes de qué pasará con la alcaldía de Barcelona que de la política municipal de su lugar de residencia, algo quizá criticable pero a todas luces comprensible

El lunes todo el mundo daba por hecho que en Barcelona habría un alcalde independentista, Ernest Maragall, hoy jueves parece menos claro. Como en mi caso concurre el hecho de pertenecer a Catalunya en Comú y ya sé que no podré participar en la decisión final que se adopte, lógico al no residir en Barcelona, quiero al menos trasladar mi reflexión a quien quiera leerla

La propuesta de Ada Colau de explorar un tripartito progresista me parece lógica y positiva, aunque sus posibilidades de éxito sean inexistentes ante el bloqueo mutuo de ERC y PSC se abren las puertas a algo que puede acabar sucediendo a lo largo de un mandato de cuatro años que puede dar para muchos cambios de escenario político.

Sin embargo, constatado ya que esa opción es inviable de cara al pleno en el que se debe elegir el alcalde o alcaldesa hay que pensar en los movimientos a corto plazo porque las decisiones no van a poder esperar.

Al margen de la política municipal que se vaya a desarrollar, en la que estoy convencido de que lo mejor para Barcelona (y por extensión para su área metropolitana y para Catalunya) sería profundizar en las políticas que ya se han puesto en marcha porque, además de innovadoras y valientes, ponen en el centro de la acción municipal el bienestar de las personas, la mejora de las condiciones de vida de las más necesitadas y la hegemonía de los valores humanistas de la izquierda feminista y ecologista sobre el materialismo avaricioso del negocio a costa de lo que sea. Al margen digo de ese detalle nimio sin importancia hay un tema que atraviesa la vida, no sólo la política, en Catalunya, como es el debate sobre la cuestión nacional, asunto este que a mi modo de ver le ha costado al equipo de gobierno no haber sido la fuerza más votada por muy poco.

Cualquier análisis que se haga de los resultados del 26 de mayo nos va a llevar a la conclusión de que Maragall obtuvo más votos en las elecciones que Ada porque hubo un desplazamiento de voto más afín a la CiU de toda la vida que buscaba utilidad anticolauista, igualmente nos va a llevar a la conclusión de que los comunes han perdido más votos en los barrios menos afines al independentismo, como demuestran los resultados de C's en las elecciones de diciembre de 2017. Dicho de otra manera, ha funcionado el voto útil anti Colau y no ha funcionado el voto útil de izquierdas y eso ha sucedido porque una parte de la población proclive a votar progresista, como hizo en 2015 y ha vuelto a hacer ahora, tiene la percepción de que los comunes han sido todo este tiempo más afines a las ideas independentistas que a las contrarias, lo que por otra parte no ha impedido que las redes se hayan llenado de improperios por no haber dicho amén a todas las ocurrencias del procesismo

Pienso que hay que poner pie en pared en este tema, Maragall sólo podría ser alcalde gracias a los comunes (por activa o por pasiva) si hay un tripartito progresista, una alianza que por composición y por programa difumine el hecho de que su candidatura y su partido apuesten por la independencia. Cualquier otra cosa sería un error de bulto de los comunes, equiparable al que fue romper el pacto municipal con el PSC pero con una agravante, no tendríamos la gestión municipal para compensar el error con el impulso de políticas concretas

Descartada la primera opción quedan dos principales, o Maragall es alcalde porque no haya una mayoría absoluta de votos que lo impida o la alcaldesa es Colau gracias al voto de al menos 21 concejales. Podría haber más, pero a día de hoy no parece que tengan posibilidades razonables. Dejar que sea alcalde Maragall por pasiva (por no hacer nada para impedirlo) sería casi un suicidio y añado que sería malear la voluntad mayoritaria de la ciudadanía barcelonesa porque ya ha quedado claro que el principal objetivo es hacer de Barcelona la capital de la república imaginaria, lo que traducido a la cruda realidad de los hechos es convertir a Barcelona en un instrumento más al servicio de la estrategia procesista, cuando la realidad es que el independentismo tiene menos concejales que hace cuatro años (15 frente a 18) y menos votos (39'6 % frente al 41'15 %, incluyendo los votos de las candidaturas independentistas que no han obtenido concejales para que no haya dudas)

Podemos esperar a que lleguen los votos sin haber negociado nada, a ver si el PSC hace lo mismo que Valls, pero aparte de parecerme una frivolidad nos iba a dejar en una posición para gobernar aún más complicada que la que hemos tenido en el mandato cuando hay posibilidades de que eso no sea así. Sin contar con el riesgo de que la cosa no funcione y acabe siendo alcalde Maragall con lo que ya se ha dicho que eso supone

Como que considero irresponsable cometer tal desaguisado contra los propios comunes y contra la voluntad mayoritaria expresada en votos yo creo que hay que explorar la otra posibilidad, por supuesto que sin pactar con la derecha absolutamente nada, pero sí con el PSC un acuerdo de gobierno, presentar a Ada Clau para la alcaldía y si Valls da sus votos por lo que él entiende sentido de estado ponerse a trabajar, hace cuatro años un equipo sin experiencia lo hizo contando con 11 concejales, esta vez podrían ser 18 y con muchas cosas aprendidas para desarrollar un proyecto de ciudad en el que vale la pena seguir avanzando.

Y ya acabo con dos reflexiones. La primera es que los comunes hemos tenido malos resultados en muchos sitios y eso hay que analizarlo, no digo más. La segunda, creo que los comunes no deberíamos abandonar la opción de abrir un posible acuerdo con el PSC a ERC con posterioridad, sería una contribución a normalizar la vida política de este país porque para que ello fuera posible se tendría que producir un proceso de distensión que la inmensa mayoría de la población agradecería sin ningún género de dudas

dimarts, 21 de maig del 2019

MI VOTO EN LAS MUNICIPALES

Aparco por un momento las entradas sobre temas históricos, los más habituales en mi bloc, aunque sólo en parte como podrá comprobar quien siga leyendo. Me han pedido que explique por qué voy a votar la candidatura Podem Iniciativa Verda-Unitat d'Esquerres

Podría dar muchas razones, pero voy a elegir una que puede resultar chocante, en el programa de Podem-IVE no hay ninguna propuesta de nuevas grandes infraestructuras. Digo que puede resultar chocante porque lo habitual es que en las elecciones municipales se hable de nuevos grandes proyectos que se califican "de ciudad" y el resto de opciones vuelve a caer en la tentación. Pues a mi ninguna gran obra me parece prioritaria para Terrassa, lo prioritario en estos momentos ha de ser hacer una ciudad pensando en las personas y no en el cemento.

Me explico, a mi me gusta Terrassa y hasta los recuerdos infantiles de una ciudad gris y fea me parecen hermosos. Hoy Terrassa no es aquella ciudad que se ponía de ejemplo de mal urbanismo en una universidad japonesa porque las grandes infraestructuras que se necesitaban para coser la ciudad se han ido haciendo en estos 40 años, soterramientos de la Estació dels Catalans y del tramo de vía de acceso a la ciudad, soterramiento de las vías de RENFE, gran parque urbano aprovechando el torrente de Vallparadís y prolongación de los FGC hasta el norte de la ciudad. Habrá quien diga que es mérito de los gobiernos socialistas (con acuerdos de gobierno con el PSUC e ICV en muchos mandatos) y habrá quien diga que es lo menos que se podía haber hecho en cuatro décadas. A mi lo que me preocupa es la insistencia en las grandes infraestructuras, la falta de ideas sobre qué debe ser Terrassa en el s. XXI y después de la crisis de 2008 que lo ha puesto todo patas arriba.

Es cierto que siguen faltando equipamientos y también infraestructuras, pero lo más necesario no son megaproyectos sino elementos que faltan, añado que con un criterio de equilibrio territorial que casi siempre está ausente. Es más, evidencia el modelo de ciudad pensado desde el centro y para el centro que parezca ganar en prioridad la estación de los juzgados a la de Terrassa-Oeste, o apostar por una ampliación considerable de los estacionamientos subterráneos del centro  para una modesta ampliación de la zona peatonal en lugar de proyectar espacios pacificados, zonas de preferencia invertida o incluso peatonales en los barrios

Este es uno de los motivos que me reafirman en mi voto a Podem-IVE, la apuesta por subvertir las prioridades (y por lo tanto el destino de los recursos) de los grandes proyectos inmuebles a los grandes proyectos vitales, del cemento a las personas, de los grandes equipamientos (muchas veces infrautilizados y muchas otras utilizados siempre por los mismos) al acompañamiento de la ciudadanía en sus necesidades

Porque las ciudades se están convirtiendo en sujetos políticos de primer orden para construir un modelo social, económico y ambiental de progreso. Son el espacio de convivencia de una parte cada vez mayor de la humanidad, donde se forman las nuevas generaciones y se producen gran parte de los desplazamientos ordinarios, donde socializamos el tiempo y el espacio comunes, donde deben atenderse las necesidades de los más necesitados económicamente, de las personas dependientes y de las mujeres que quieren hacer uso del espacio público sin temor

¿Y por qué creo que Podem-IVE es la mejor opción para abordar este nuevo protagonismo de la ciudad? Porque tiene raíces que le permiten construir el futuro. Las grandes crisis de sistema, como la 2008, siempre han tenido consecuencias profundas, el mundo surgido tras los periodos convulsos que siempre siguen a las grandes crisis se regenera, lo que surge no siempre es bueno como nos demuestran  los Trump, Salvini, Le Pen, Abascal etc... pero entre lo que emerge aparece la semilla del cambio de progreso. En España y en Catalunya estamos encauzando la esperanza, al deseo de matar al padre propio del emerger de estos procesos le está sucediendo la asunción de la herencia de las luchas anteriores. En Terrassa convergen los hilos rojo, verde y violeta en Podem-IVE, como en Barcelona lo hace en la candidatura encabezada por Ada Colau. La Terrassa roja de las luchas obreras, la Terrassa ecologista que fue creciendo a partir de que ICV pusiera lo verde en el centro de las políticas aguantando descalificaciones de todo tipo, la Terrassa puntera en las luchas feministas, como corresponde a una ciudad donde el textil, la principal actividad económica de un pasado no tan lejano, estaba fuertemente feminizado, la Terrassa del violeta feminista y del morado de la tricolor republicana, esa Terrassa con tradición de lucha confluye con el nuevo impulso del 15-M convertido en fuerza política organizada.

El futuro crecerá desde las raíces de nuestro pasado para dar respuesta a los nuevos retos, para hacer una ciudad al servicio de las personas, donde el espacio urbano se comparta y sirva para convivir, donde los barrios se dignifiquen en todos los aspectos, donde haya soporte extraescolar para la infancia con familias de bajo nivel formativo, donde las personas mayores puedan vivir su vida en sus barrios y en sus casas y estén debidamente atendidas, donde en las calles se pueda jugar, tomar el sol, hablar y participar en las decisiones que se tomen. Eso y muchas otras cosas quien mejor puede garantizarlas son las gentes de Podem-IVE, por eso les votaré

dilluns, 20 de maig del 2019

MOVIMIENTO OBRERO, CONFLICTO SOCIAL EN EL TARDOFRANQUISMO

De todos los problemas que surgieron y le fueron creciendo a la dictadura el más determinante fue la conflictividad laboral que se incrementó sin que la represión pudiera ponerle freno desde la primera mitad de los años 60.

No fue un proceso fácil, la represión sobre los sindicatos republicanos y las personas que los integraban fue dura desde el primer momento. Incluso en las zonas donde la sublevación se impuso  de entrada y no hubo resistencia a la misma, el movimiento obrero era la gran bestia negra de los rebeldes porque estaba en todas partes, a diferencia de los nacionalismos periféricos, y era la encarnación de lo que ellos consideraban los males de la patria

La represión fue dura y sostenida sobre la UGT, el sindicato en el que se encuadraban los socialistas y los comunistas, y sobre la CNT, responsable de la experiencia revolucionaria en Catalunya y sindicato histórico con especial arraigo en dicho territorio, el más industrializado de España

La UGT padeció sucesivas caídas de dirigentes, de especial gravedad fue la de 1953, en la que murió como  consecuencia de las torturas Tomás Centeno, secretario general en el interior del sindicato, además de ser detenidos un elevado número de miembros de la organización. Como consecuencia de la persecución acabó pasándole lo mismo que a la mayoría de organizaciones políticas, limitó drásticamente su actividad interior y se centro en la exterior para denunciar a la dictadura e intentar evitar, entre otras cosas, el reconocimiento del sindicato vertical por los organismos internacionales.

La UGT no supo interpretar los cambios que se estaban produciendo en la España franquista, se negó a participar en los procesos de elecciones sindicales organizados por el sindicato vertical oficial e iniciativas como la de intentar impulsar la Alianza Sindical Obrera en 1962 con la CNT tuvieron nulo recorrido. La UGT no tuvo presencia significativa en el movimiento obrero que se desarrolló desde que la aprobación de la Ley de Convenios Colectivos en 1958 abrió la posibilidad de intentar algún tipo de actividad sindical

Más sangrante fue el caso de la CNT, al final de la guerra parte de sus cuadros que no partieron al exilio o sufrieron la dureza de la represión o fueron captados por las autoridades para que ayudaran a la creación del sindicato vertical, no es de extrañar que más de uno aceptara porque la negativa suponía seguir sometido al proceso represivo, como le sucedió al histórico dirigente Joan Peiró, que se negó a colaborar y acabó fusilado. La existencia de infiltrados propició frecuentes desarticulaciones y la organización llegó a la década de los 60 sin tener una estructura interior mínimamente organizada y con conflictos internos graves en el exterior. En este contexto surge el llamado cincopuntismo, la dirigentes madrileños aceptan negociar con el régimen franquista la participación en el sindicato vertical, el acuerdo fue en la práctica el de la dirección nacional de la CNT desde el interior entre otras cosas por la detención de los que se oponían, encabezados por los dirigentes catalanes. A diferencia de lo que hizo CC.OO. los cincopuntistas de la CNT, encabezados por Francisco Royano y Lorenzo Íñigo aceptaron las propuestas de los dirigentes del régimen, entre otras cosas que quienes trabajaran en el interior de la OSE (Organización Sindical Española, sindicato vertical) no pertenecieran a la dirección clandestina de la CNT en el interior, que quedó vacante hasta después de la muerte de Franco

En definitiva, hablar del movilizaciones obreras en el último periodo del franquismo y hasta la muerte del dictador es hablar de CC.OO, un movimiento que surge con los cambios que se producen en España y que creció a pesar de la represión que padeció. Qué condiciones se dieron y cómo evolucionó el movimiento de CC.OO. es lo que va a ocupar esta entrada

El movimiento obrero supo adaptarse a las condiciones que se dieron como consecuencia del giro que el franquismo dio en materia de política económica y, por tanto, laboral. El fracaso del proyecto autárquico dio pie a una apertura de la economía al exterior, después del Plan de Estabilización de 1959 se inició un periodo de crecimiento, conocido como los años del desarrollismo, que llegó hasta la crisis de mediados de los 70 (ver aquí) En materia laboral esos cambios tuvieron su reflejo la Ley de Convenios Colectivos de 1958 que pretendía sustituir el reglamentismo de las Ordenanzas Laborales promulgadas desde el poder político por procesos de negociación que favorecieran incrementos de productividad (mejoras de competitividad en un mercado más abierto) a cambio de incrementos salariales. Era una negociación colectiva condicionada por la ausencia de derechos básicos para ejercerla, en especial los de libre sindicación y de huelga, pero abrió puertas al uso de la legalidad vigente para sobrepasarla en los momentos de fuerte crecimiento económico que vinieron

La negociación colectiva de los convenios no creció con rapidez, las empresas eran reticentes y las autoridades y las direcciones provinciales del sindicato vertical tuvieron que sugerir de forma reiterada a las mismas la necesidad de hacer uso del nuevo marco legal. Por su parte, en los primeros años de vigor de la norma la desorganización de la parte trabajadora era tan grande que costó forzar procesos de negociación que cuando se daban, además, podían acabar en normas de obligado cumplimiento dictadas desde la OSE para desactivar conflictos sociales. Pero el nuevo marco legal introdujo posibilidades de acción que empezaron a ser aprovechadas, como después se verá

Otro factor a tener en cuenta es el de las pugnas internas entre diferentes sectores del régimen, estas provocaron cambios de equilibrios de poder entre tendencias que se tradujeron en periodos de mayor permisividad a los que sucedieron momentos de intensificación de la represión cuando se veían riesgos de perder el control de la situación. Los sectores más inmovilistas iban perdiendo poder, pero mantenían mucho, Girón y otros miembros de los que después se calificó como el búnker del franquismo estuvieron siempre presionando para limitar lo que ellos consideraban excesos de aperturismo. También dentro de los sectores renovadores del franquismo había pugnas internas, los llamados aperturistas buscaban aquilibrar el poder que era evidente que iban copando los tecnócratas ligados al Opus, si Manuel Fraga se presentó como punta de lanza de ese sector desde el Ministerio de Información y Turismo, en el terreno de las relaciones laborales fue José Solís, Ministro Secretario General del Movimiento y máxima autoridad dentro de la OSE, el que intentó fomentar una imagen irreal de modernización, postura que tuvo su influencia en el devenir de lo ocurrido a mitad de la década de los 60 y sobre lo que se hablará a continuación.

CC.OO. no fue un sindicato hasta 1977, surgió como un movimiento al que se incorporaron sectores procedentes de distintos ámbitos. No hubo un momento fundacional, sino antecedentes que fueron configurando las características de un sujeto social nuevo que se adaptó a las condiciones de la realidad económica y laboral de España. Hubo antecedentes desde los años 50 en los movimientos cristianos de base que crearon las Hermandades Obreras de Acción Católica (HOAC) y las Juventudes Obreras Católicas (JOC) y hasta un sindicato nuevo como USO que se integró en numerosas ocasiones en el funcionamiento de las CC.OO. Por tradición se acepta que las comisiones temporales que se crearon para negociar en procesos concretos, a veces formadas por los mismos jurados de empresa (antecedentes de los actuales Delegados de Personal y miembros de Comités de Empresa) y a veces no, fueron abriendo camino desde los últimos años de la década de los 50. Se sitúa también como antecedente la elaboración por parte del PCE de la propuesta política de reconciliación nacional en 1956 que supuso un cambio de estrategia trascendente para la militancia en el interior

Lo cierto es que la mayoría de historiadores sitúa las huelgas mineras de Asturias en 1962, que se extendieron a Vizcaya y otras provincias como el punto de inflexión. Se considera generalmente que fue la última huelga defensiva, pero por su amplitud y duración, por las formas organizativas y por los elementos de solidaridad que generó (intelectuales, estudiantes, apoyo internacional) es también el pistoletazo de salida para las nuevas formas de actuación. La represión fue dura, pero que José Solís  interviniera, buscara soluciones políticas y trasladara las concesiones al BOE significó un cambio de paradigma con consecuencias definitivas

las elecciones sindicales de 1963 son las primeras del denominado entrismo, la participación del antifranquismo en estos procesos electorales para tener presencia y aprovechar los resquicios legales para combatir a la dictadura. El incipiente movimiento de CC.OO. y las organizaciones cristianas (HOAC, USO) tienen resultados muy modestos, pero abren paso a una nueva estrategia frente a los llamamientos a no participar que mantienen UGT, CNT y ELA-STV

Como se dijo al hablar de la evolución económica en los 60 la percepción de mejora del beneficio empresarial era clara al tiempo que se dispararon los precios hasta alcanzar en algunos años incrementos de más del 15 %, las reivindicaciones obreras de mejoras salariales se abrían paso ante esta doble constatación y los convenios colectivos, con todas las carencias de una negociación con ausencia de derechos fundamentales, eran un instrumento. La estrategia sindical de usar los mecanismos legales suponía, sin perjuicio de mantener actividades clandestinas, actuar abiertamente como representación del colectivo, un riesgo importante pero inevitable para pasar de la propaganda de agitación a la organización de un movimiento sindical mínimamente articulado

La dinámica de acción-represión fue continua entre 1963 y la muerte de Franco y afectó de forma muy substancial a CC.OO. desde la constitución de sus primeros núcleos organizados, lo que coincide en el tiempo con la constitución del Tribunal de Orden Público en diciembre de 1963. Las sentencias del Tribunal Supremo procedentes de causas por asociación ilícita abiertas por el TOP fueron hasta 1976 un total de 165, de ellas afectaron al sindicalismo 47 a CCOO, 2 a ELA-STV y 1 a UGT (al PCE 61, a ETA 26, etcétera)

En 1964 empezaron a formarse núcleos organizados en diferentes puntos (el metal de Madrid, el de Sevilla, la Comisión Obrera Central de Barcelona) con activistas claves del futuro como Marcelino Camacho, Julián Ariza, Eduardo Saborido, Ángel Rozas, Josep Coscubiela, Tomás Chicharro...

José Solís intentó en enero de 1965 con CC.OO. algo parecido a lo que hizo pocos meses después con los cincopuntistas de la CNT, pero la respuesta de Camacho, Ariza y los demás miembros del metal de Madrid de CC.OO. fue clara, sólo defenderían un sindicalismo plenamente democrático y no colaborarían con la OSE, a diferencia de los que hizo aquel sector de la CNT. El máximo responsable de la OSE quería demostrar que era posible canalizar las reclamaciones obreras a través del sindicato vertical y así se llegó a las elecciones sindicales de 1966, en las que las candidaturas impulsadas por CC.OO. integraron a personas de procedencias muy diversas: comunistas, miembros de USO, activistas cristianos de base, miembros del FLP (el FOC en Catalunya) Los resultados ya no fueron tan discretos como en 1963, CC.OO. obtuvo la victoria en la mayoría de grandes empresas y en un buen número de Secciones Sociales Provinciales

El aperturismo no dio más de sí, detenciones y despidos marcaron los años siguientes, entre 1967 y 1968 diversas sentencias del Tribunal Supremo acabaron declarando ilegales a las Comisiones Obreras con el argumento de estar entroncadas con el Partido Comunista. Como muestra baste el caso de Marcelino Camacho, detenido ya en 1966 y en libertad provisional fue nuevamente encarcelado el 1 de marzo de 1967, desde entonces y hasta su indulto en diciembre de 1975 sólo disfrutó de 75 días de libertad

La represión no impidió que se siguieran organizando núcleos por todo el territorio, en 1967 se crea la Comissió Obrera Nacional de Catalunya, con las comarcas del Baix Llobregat y el Vallès Occidental como principales focos de refuerzo a las CC.OO. de Barcelona. Otro tanto sucedió con las Inter-ramas de Madrid y Sevilla, en Málaga, Galicia, Valencia... Este periodo de incremento de la represión franquista coincidió con un acierta moderación de la inflación a finales de la década. El estado de excepción en 1969, el proceso de Burgos en 1970, el aplazamiento de la elecciones sindicales hasta 1971 dan idea los esfuerzos que hizo el régimen para controlar una situación que por momentos parecía que podía írsele de las manos, lo que no impidió avances en la coordinación del movimiento de las Comisiones Obreras en todo el estado

Los resultados de la elecciones sindicales de 1971 fueron peores en medio de esa ofensiva generalizada de la represión, no obstante permitieron recomponer en parte una presencia mermada por las represalias policiales (incluyendo muertes como la de tres obreros de la construcción en Granada por disparos en una huelga en julio de 1970) y patronales, conviene no olvidar que estas fueron muy importantes en forma de despidos desde 1966. Por entonces ya estaba larvada la crisis económica que acabaría por estallar en la llamada crisis del petróleo de 1973 (abandono de EEUU del patrón oro en 1971 con la consiguiente inestabilidad monetaria) y que marcó los últimos años de gobierno del dictador

Los precios volvieron a repuntar, con muchísima fuerza en 1974 y 1975 por el encarecimiento del petróleo (llegando a rondar el 20 %) y los intentos de desactivar mediante la represión la protesta obrera iban a fracasar. Hasta las elecciones sindicales de 1975 la conflictividad sigue creciendo sin que ello pudiera ser evitado por la represión policial y patronal, en el conflicto de SEAT de octubre de 1971, además de la muerte a manos de la policía de Antoni Ruíz Villalba, se producen 12000 sanciones y se procesó a 8 trabajadores en el TOP y 13 en tribunales militares. Un mes antes la guardia civil mató a Pedro Patiño en una huelga de la construcción en Madrid. En marzo de 1976 una huelga de los astilleros Bazán por el convenio acaba en huelga general en Vigo tras la muerte de dos trabajadores (Amador Rey y Daniel Niebla) y con 8 condenados en consejo de guerra a penas de tres años y medio, además de otro proceso en el TOP a 23 trabajadores de los que 10 acabaron condenados a penas de entre 7 y 1 años

La detención de gran parte de la cúpula dirigente de CC.OO. en junio de 1972 que llevó al proceso 1001 no impidió el crecimiento organizativo. Detenidos y condenados Marcelino Camacho (llevaba tres meses en libertad) y Nicolás Sartorius de Madrid, Eduardo Saborido, Fernando Soto y Francisco Acosta de Sevilla, Juan Muñiz Zapico (Juanín) de Asturias, Miguel Ángel Zamora de Zaragoza, Pedro Santisteban de Vizcaya y Luis Fernández Costilla de Valladolid. Evitaron la caída los representantes de Galicia que tuvieron dificultades para asistir a causa de la reciente huelga general de Vigo y los catalanes Cipriano García, José Luis López Bulla y Armando Varo que se retrasaron y evitaron la detención al percatarse de algunos movimientos extraños que les alertaron. Fue Cipriano García el designado en enero de 1973 para ejercer las tareas de coordinación en toda España con el soporte de la CONC

Desde 1973 la crisis afectó al empleo y a la carestía como consecuencia del fenómeno inédito de la estanflación (estancamiento e inflación al mismo tiempo) y el malestar creció, el movimiento obrero llegó a los últimos meses de Franco con tres datos que vaticinaban un pulso inevitable fuera cual fuera el escenario, el decreto de abril que topaba los incrementos salariales de los convenios que se negociaran hasta fin de año como intento de controlar la inflación a costa del poder adquisitivo de los salarios, el vencimiento de muchos convenios en los meses siguientes y el resultado de las elecciones sindicales celebradas entre mayo y septiembre, en las que la victoria de la Candidaturas Unitarias y Democráticas impulsadas por CC.OO. obtuvieron una cara victoria frente a las oficialistas. Ha ganao el equipo colorao fue el titular de la revista Doblón, el choque de trenes era inevitable




NOTA 1. He usado en esta entrada más nombres propios que en otras porque suelen ser los nombres injustamente olvidados en la memoria oficial, baste recordar que en la exposición organizada por la Generalitat con motivo del cierre de la cárcel Modelo de Barcelona hubo un olvido, dudosamente casual, que hizo que ningún dirigente obrero de CCOO o del PSUC apareciera en la misma. Esa desmemoria selectiva no es exclusiva de Catalunya ni de los ambientes oficiales, las colosales enciclopedias de todo tipo dedican pocos y muy minúsculos espacios a personas y movimientos que fueron claves para entender nuestro presente

NOTA 2: Inevitablemente hablamos de un panorama muy poco feminizado, salvo casos como el del textil (donde podría haber hablado de Nati Camacho, por ejemplo) ni los sectores de producción más activos estaban significativamente feminizados ni la realidad social del momento dejaba muchos espacios de protagonismo a las mujeres, lo que no significa que estuvieran ausentes de las luchas. Un repaso a los hechos de cada localidad nos lo dejaría claro, como en la manifestación del Primero de Mayo de este año en Terrassa, en la que se conmemoraba el 50 aniversario de la que en 1969 partió de la Fuente de la Cañas, punto de encuentro en las afueras de la ciudad y en la que participaron no pocas mujeres como la Pura y su hija Cati Moreno, la Francisca (Redondo) y sus hijas Vicenta, Divina y María o Consol Hernández y Celia Hernández, Jurado de Empresa de Fontanals desde 1966, una importante fábrica textil que a finales de los 70 protagonizó una dura lucha contra su cierre. 



diumenge, 12 de maig del 2019

FRANQUISMO Y CUESTIÓN TERRITORIAL

Entre los múltiples frentes que se le abrieron al franquismo desde los años 60 uno de los más destacados fue el incremento de apoyo a las reivindicaciones nacionales en distintos territorios, especialmente en Catalunya y Euskadi

En primer lugar hay que despejar una nube de desinformación histórica que tiende a instalarse: ningún territorio se opuso unánimemente a la sublevación militar fascista, las clases propietarias de forma mayoritaria prestaron apoyo a la dictadura de Primo de Rivera, fueron reticentes e incluso abiertamente contrarias a la II República y apoyaron a Franco y el resto de sublevados, financiando los preparativos del golpe y la guerra que siguió a su fracaso inicial. Eso incluye a latifundistas agrarios, a industriales y a banqueros de toda España. Si en el caso de Catalunya se utiliza como justificación el miedo a la revolución que intentó impulsar la CNT-FAI, en el caso de Euskadi no hubo nada de eso y la práctica totalidad del capital se puso del lado franquista.

Lo que sucede desde los años finales de la década de los 50 (sobre todo en Catalunya, donde una parte significativa de la burguesía se manifiestó antifranquista) es parte de las fisuras que se abren en los apoyos al régimen, cuando a lo largo de los 60 se vaya estrechando la colaboración con el antifranquismo de base social se pone de manifiesto la gravedad del divorcio entre el régimen y uno de los sectores que le dio apoyo en sus orígenes

Catalunya y Euskadi experimentaron procesos totalmente diferentes.

En ambos casos se mantuvo la norma general de práctica desaparición de la actividad en el interior los partidos del período republicano, algo de lo que sólo se libraron por medio de múltiples reorganizaciones los comunistas del PCE y del PSUC. Pero mientras el PNV (Partido Nacionalista Vasco) fue capaz de mantener  el contacto social y reaparecer como partido hegemónico del nacionalismo vasco, tanto ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) como UDC (Unió Democrática de Catalunya) se vieron relegados a un papel secundario en el posfranquismo inmediato

En Catalunya se avanzó en la cohesión del antifranquismo en organismos unitarios con una casi unanimidad en torno a un proyecto catalanista, mientras que Euskadi se pareció más en eso al resto de España con la agravante de una separación marcada, otra cosa es lo que tuviera de real y lo que tuviera de forzada, entre vasquismo y españolismo

La gran diferencia fue el surgimiento en Euskadi de ETA, con un planteamiento sobre el uso de la violencia que nunca consiguió implantación en Catalunya a pesar de algunos intentos

Lo que sigue es autoplagio de entradas anteriores casi en su totalidad para evitar remitir a ellos con enlaces

En Catalunya, hasta la segunda mitad de los años 50 las dificultades generalizadas a las que se enfrentó la oposición antifranquista se reflejaron también en la defensa de la identidad propia de Catalunya. La oposición en el exilio tenía cada vez menos opciones con el reconocimiento paulatino del régimen, hasta hacer irrelevante a la Generalitat en el exilio, de la misma forma que le sucedió al gobierno republicano o al vasco, y en el interior hubo escasos movimientos que nunca lograron consolidarse.

Las debilidades que se manifestaron en el proyecto franquista y su necesidad de moderar su imagen negativa en el exterior animaron a todos los sectores opositores, entre ellos el catalanismo. La burguesía nacionalista encabezó dos episodios casi consecutivos de enfrentamiento con el poder político, primero el caso Galinsoga (entre 1959 y principios de 1960) impulsando una acción que consiguió la destitución de este director de La Vanguardia por parte del gobierno (era el que nombraba a los directores de toda la prensa) a raíz de unas declaraciones despectivas hacia los catalanes. Animado por este éxito el mismo grupo, con el clarificador nombre de Cristians i Catalans, protagonizó Els Fets del Palau unos meses después, en mayo de 1960, en este caso cantando el Cant de la senyera en un homenaje a Joan Maragall, autor de la letra, en el Palau de la Música, algo que había sido expresamente excluido por las autoridades del programa del acto. Esto sirvió de excusa para la detención y condena a prisión de Jordi Pujol, ya en el punto de mira por el tema Galinsoga

Las confrontaciones directas de estos sectores con las autoridades desaparecieron hasta que una década después se intensificara desde todos los ámbitos la oposición al franquismo. Dicho esto puede parecer que el nacionalismo catalán impulsado por sectores de la burguesía fue una especie de Guadiana en esta etapa, pero la realidad es que desarrolló un trabajo importante por otras vías. Quizá escarmentados por el poco recorrido de la confrontación directa, quizá porque veían con recelo el crecimiento de la oposición al franquismo en clave social y laboral en la década de los 60, desde estos sectores se desarrolló una importante labor en el frente cultural, con la lengua como eje, aprovechando la relajación de la dictadura en esta materia.

Las primeras iniciativas estuvieron directa o indirectamente relacionadas con la Iglesia, en 1959 inició su nueva etapa la revista Serra d’Or, editada por el Monasterio de Montserrat e impulsada en esta nueva etapa por Max Cahner y Ramón Bastardas. En 1961 aparecía la publicación infantil Cavall Fort, con el apoyo de los obispados de Girona Vic y Solsona y que sobrevive aún

En 1962 Max Cahner y Ramon Bastardas, hay que recordar su vinculación con Serra d’Or, fundaron Edicions 62, editorial que además de editar libros en catalán, originales o traducidos de otros idiomas, puso en marcha el proyecto de la Enciclopedia Catalana a partir de 1965, aunque las dificultades económicas condujeron al rescate de la publicación por parte de Banca Catalana, presidida por Jordi Pujol, momento en que se separó el proyecto de la editorial y se creó la empresa Enciclopedia Catalana S.A. En 1963 nació Ómnium Cultural y empiezó a desarrollar su labor de difusión de la cultura catalana por el conjunto del territorio

Hubo, en definitiva, un importante trabajo en el terreno cultural que en los años 70 se complementa con la participación, a título individual o ya con incipientes partidos, en las plataformas conjuntas de oposición al franquismo, en especial la Assemblea de Catalunya

La distinción, interesada y desde luego discutible, entre nacionalismo y catalanismo político ha permitido que en el imaginario colectivo se haya ido borrando la aportación en este período del nacionalismo progresista. Tras la guerra ERC sufrió la represión, como el resto de partidos y organizaciones, y no tubo actividad interior destacable hasta los últimos años de la dictadura, bajo la dirección de Heribert Barrera. Su gran baluarte fue mantener la presidencia de una Generalitat en el exilio cada vez más intrascendente, primero con Josep Irla y después con Josep Tarradellas.

Pero la izquierda catalana, desde antes de la II República, nunca ha sido una prolongación de los partidos y organizaciones sociales españolas. El partido que mejor lo ejemplificó durante la dictadura fue el PSUC, baste recordar que su órgano de prensa, Treball, siempre se publicó en catalán. Fue el partido con mayor presencia organizada en el interior, el único con cierta organización, y el que más contacto mantuvo con el movimiento obrero y la gran masa de inmigrantes llegados en las décadas de los 50 y 60 a través de su influencia en CC.OO. y el asociacionismo vecinal. Frente a las críticas de caer en el nacionalismo pequeño burgués que venían de diferentes ámbitos de la izquierda española y catalana (el mismo Pascual Maragall en los años 60) el PSUC defiende luchar conjuntamente por las libertades nacionales y los derechos sociales, en 1967 del movimiento de las comisiones obreras surgió la Comissió Obrera Nacional de Catalunya y el término nacional no se incluyó por casualidad, cuando el sindicato se legaliza mantiene sus propios estatutos, diferenciados de los de las CC.OO. de España. Todo ello culminó en la formulación de la propuesta del catalanismo popular que buscaba la confluencia de las reivindicaciones sociales en la puesta en marcha de un proyecto nacional catalán

Tampoco el socialismo catalán actuó como una federación catalana del PSOE, casi desaparecido durante la dictadura. El PSC que nació en la transición es la fusión de diferentes formaciones y Joan Raventós, su Primer Secretario en 1976, provenía del MSC, Moviment Socialista de Catalunya, que a su vez se fracciona en diferentes corrientes, sólo una pequeña parte del PSC venía de la federación catalana del PSOE. Sin tener la actividad que desplegaron los comunistas del PSUC, los socialistas catalanes se alinearon claramente con los defensores de los derechos nacionales y formaron parte de la Assemblea de Catalunya.

La actividad de las formaciones políticas y movimientos sociales en las ciudades con mayor presencia de población de reciente inmigración fue fundamental para que la reivindicaciones nacionales contaran con un apoyo transversal y amplísimo, el perfil inclusivo de la propuesta nacional que defendieron, estrechamente ligada a los derechos políticos aún por recuperar y a la mejora de las condiciones de vida y laborales evitó una ruptura social que era un riesgo cierto

Las dos almas del catalanismo que mal convivían en la ERC de la II República se mantuvieron con otros protagonistas y con estrategias distintas en la oposición al franquismo y confluyeron frente a él en última instancia. Durante la Transición se pondría de manifiesto no sólo el peso del catalanismo en el conjunto de la sociedad, sino también la pugna entre dos modelos de construcción nacional, ahí intervinieron muchas cuestiones de las que se hablará más adelante

Catalunya fue el lugar donde más avanzó la unidad antifranquista con un organismo unitario, la Assemblea de Catalunya, bastante anterior (1971) a la muerte de Franco y con objetivos muy bien definidos. Mientras que la Junta Democrática, inspirada en ella y creada en 1974, y la Plataforma de Convergencia Democrática, de 1975, sólo se unieron en la llamada Platajunta, y con recelos, en octubre de 1976, con la Ley de Reforma política de Suárez ya en proceso de aprobación.

Se habló en otra entrada de la taula Rodona constituida a raíz de la Caputxinada (ver aquí) como primer antecedente de la Assemblea de Catalunya con el paso intermedio de la Coordinadora de Forces Polítiques de Catalunya. En la segunda mitad de los 60 empezó a romperse el cordón sanitario que todas las formaciones antifranquistas aplicaron a los comunistas del PSUC, la formación con mayor actividad y capacidad organizativa del antifranquismo catalán. El PSUC fue admitido en foros unitarios y del PSUC, muy en concreto de Antoni Gutiérrez Díaz, el Guti, nació la idea de la Assemblea de Catalunya que se puso en marcha a finales de 1971 con el objetivo de agrupar tanto a formaciones políticas como a otro tipo de entidades y a intelectuales independientes. Al impulso inicial se apuntaron, además del PSUC, el MSC de Joan Raventós que acabaría siendo clave en la creación del PSC y la formaciones nacionalistas radicales (FNC y PSAN), la presencia inicial de círculos próximos a Jordi Pujol (aún no había creado partido) y de Unió Democràtica fue menor

La novedad que introdujo la Assemblea fue su aspiración de incorporar a todo el tejido social y extenderse por todo el territorio de Catalunya, sobrepasar el marco de los acuerdos entre partidos y convertirse en un instrumento del catalanismo popular. La incorporación de sindicatos, colegios profesionales, movimiento vecinal, grupos cristianos de base y otros colectivos le dio una capacidad de influencia mucho mayor que la que habían tenido las anteriores experiencias unitarias entre partidos.

El segundo gran éxito de la Assemblea fue acordar un programa común claro, cuyos tres primeros puntos se concretaron en el conocido lema de Llibertat, amnistia i Estatut d’Autonomia. El cuarto punto a menudo se olvida, la coordinación con las fuerzas democráticas del resto del estado

Un tercer éxito de la Assemblea fue la descentralización, no quedar reducida a Barcelona ciudad si no extenderse por el territorio

La represión franquista no pudo evitar su funcionamiento, incluso la mayor operación contra ella, la caiguda dels 113 en 1973, sirvió para darle un aura que le benefició y para generar un movimiento de solidaridad que acabó favoreciéndola

En ningún otro territorio del estado se dio una fórmula unitaria tan temprana ni tan inclusiva como la de la Assemblea de Catalunya que tuvo un papel destacado en los dos años posteriores a la muerte del dictador como se verá más adelante. Catalunya acabó siendo uno de los focos decisivos en defensa de la recuperación de las libertades no sólo por ser un territorio fuertemente industrializado y en el que se concentraba un núcleo importante de población, también por las dinámicas unitarias que supo generar

En Euskadi, la defensa de los derechos nacionales adquirió otras características bien diferentes. El PNV (Partido Nacionalista Vasco) desarrolló buena parte de su actividad en el frente exterior, con una pérdida de eficacia importante provocada tanto por la muerte del lendakari José Antonio Aguirre como, sobre todo y al igual que pasó con el resto de organismos republicanos en el exilio, por el aislamiento que implicó el reconocimiento del gobierno franquista

El propio PNV viene a reconocer en su propia versión de la historia del partido lo magro de su trabajo en el interior, limitado al mantenimiento de las estructuras clandestinas. Las lejanas huelgas de  1947 y 1951 se señalan como el principal acto de resistencia interior al franquismo junto a la organización del Aberri Eguna (día de la patria vasca) en 1964, poca cosa comparada con la prolija información sobre la actividad exterior del partido.

Sí supo mantener el contacto con la sociedad vasca a través de las entidades culturales y deportivas y la Iglesia Católica, lo que ayuda a entender su rápida reorganización tras la muerte de Franco

Fue el nacimiento de ETA lo que dio una característica de excepcionalidad al antifranquismo vasco. En su origen fue una escisión de las juventudes del PNV en 1959 y durante la primera mitad de la década de los 60 fue marcando diferencias ideológicas con este partido. En los primeros años hay un proceso de clarificación que marcaron, con tensiones internas, dos tendencias que pueden parecer contradictorias: escoramiento hacia la izquierda y priorización de la lucha por los derechos nacionales frente a los sociales. Tras la escisión de lo que después acabó siendo el MC (Movimiento Comunista) por querer priorizar la lucha social y coordinarse con otros movimientos en España, se impuso una visión ligada a los movimientos de liberación colonial en la que debían alcanzarse la justicia social y la liberación nacional en un mismo proceso, quedando relegada también la visión más cultural de la cuestión nacional

Aunque algunas fuentes le han atribuido a ETA la muerte de una niña de 22 meses en 1960 la autoría no está clara y la asunción de la práctica violenta no cristalizó hasta la segunda mitad de la década, con la realización de atracos para obtener recursos y con un primer asesinato no premeditado en junio de 1968 de un guardia civil en un control. El primer asesinato premeditado se produjo en agosto de ese mismo año, la víctima fue Melitón Manzanas, jefe de la brigada político social de Guipúzcoa conocido por su actividad como torturador. Al parecer fue una respuesta a la muerte en un tiroteo de Txabi Etxebarrieta, que huía tras el asesinato referido anteriormente del guardia civil José Pardines. En dos meses ETA había dado el salto de la invocación a la lucha armada y los atracos para financiarse como expresión de ella a la actividad terrorista.

Se decretó el estado de excepción en el País Vasco, prorrogado por tres meses y que enlazó con el promulgado para toda España en enero de 1969, en este periodo se sucedieron numerosas detenciones y un nuevo asesinato no planificado, en 1969, de un taxista en una huida de un etarra herido, Fue el último hasta el resurgir de los mismos en 1973, momento a partir del cual ya no pararon hasta el final de ETA. Lo más destacado del periodo fue el proceso de Burgos, con condenas a muerte de 6 miembros de ETA que levantaron una fuerte oposición internacional que consiguió su conmutación

ETA siguió teniendo escisiones, marcadas después de los primeros asesinatos por el debate entre concentrarse en la acción militar o supeditar esta a la acción política. En ese debate estaba todavía cuando se produjeron dos saltos cualitativos, en 1973 se realizó el asesinato de Carrero Blanco, presidente del gobierno y primer atentado fuera de Euskadi y en 1974 el primer atentado múltiple de ETA, en la cafetería Rolando de Madrid, con 13 fallecidos. A su muerte, Franco dejó en herencia una organización terrorista que a pesar de la represión (de los cinco últimos fusilados del régimen el 27 de septiembre de 1975 dos eran miembros de ETA) y de la división (ETA estaba fracturada desde 1974 entre ETA militar y ETA político-militar) había iniciado una escalada de atentados que había llevado de 6 muertes en 2 actos en 1973 a 18 en 6 acciones en 1974 y 14 en 12 atentados entre enero y el 20 de noviembre de 1975

La situación en Euskadi tenía poco que ver con la de Catalunya, pero en ambos casos era evidente que las diferentes identidades nacionales eran un tema no resuelto por la dictadura, menos aún si se añaden conflictos de la misma raíz aunque de menor intensidad en Galicia, o incluso en Canarias o Andalucía, además de la influencia de los nacionalismos vasco y catalán en Navarra, Valencia y Baleares


dijous, 2 de maig del 2019

ES EL MOMENTO DE CAMBIAR LA LEY ELECTORAL

Desde el 28 de abril por la tarde escuchamos hablar de pactos, de geometrías variables y de otros asuntos relacionados con la formación del nuevo gobierno, todo ello en un clima de un saludable alivio que creo que alcanza incluso a gran parte del electorado de los partidos que más castigados han salido de las urnas. A medida que pase el tiempo se empezarán a escuchar o leer análisis más sosegados sobre el alcance y los límites de los que fue la jornada electoral, como este de Antoni Puigverd en La Vanguardia (ver aquí) Como es costumbre en él hace un análisis que va más allá de los titulares periodísticos de urgencia y plantea alguna interrogante de calado. No se ha producido ningún vuelco espectacular en el número de votos recibidos por la derecha nacionalista española (no sólo hay nacionalismo de derechas en la periferia) sino un reparto del mismo, porcentualmente han bajado un 3 % y yo añado para remachar el dato que en votos siguen sumando más de 11 millones, algún voto más incluso que hace tres años, quizá sea aventurado su vaticinio de que antes de 4 años la derecha ya habrá encontrado su cemento unificador, pero desde luego no es descabellado pensar que así sea.

El resultado en escaños es de vuelco porque dos factores se conjugan. En primer lugar un incremento de participación que no es nuevo ante una situación que se percibe como de excepción (los atentados del 11-M y las mentiras del PP sobre ellos en 2004, el miedo a la extrema derecha ahora) en la que se moviliza una parte de los votantes del PSOE que tienen el síndrome del Guadiana, aparecen en situaciones puntuales y desaparecen en el piélago abstencionista cuando se decepcionan. Entre PSOE, Unidas Podemos, Catalunya en Comú y Compromís (que en 2016 iban juntos) suman 900000 votos más a falta del escrutinio del voto exterior, lo que explica que la derecha mantenga votos absolutos y caiga porcentualmente 3 puntos. En segundo lugar, la prima de concentración de voto de uno de los bloques en las provincias pequeñas favoreció al PP en 2016 y ha favorecido al PSOE en 2019

Lo más importante de la opinión de Antoni Puigverd es que considera que la hegemonía de la izquierda no es tal, sobre todo en lo que respecta al modelo territorial que inevitablemente volverá a ser polo de atracción del debate político en la próxima legislatura, sea o no sea uno de los temas que más preocupa a la ciudadanía española según las encuestas. El mapa pintado de rojo que estamos viendo repetidamente estos días puede tener más de ornamento que de obra consistente

¿Qué tiene que ver esto con el cambio de sistema electoral? Eso ya es algo mío y no aparece en el artículo. Hasta ahora había sido imposible modificar la sistema electoral adoptado por Suárez, cuentan algunos historiadores que como concesión a Manuel Fraga para que los suyos votarán a favor de la Ley de Reforma Política, en lo que se dio en llamar el harakiri de la Cortes franquistas: Fuera porque Fraga pensara que dar más peso a las provincias pequeñas, la España agraria más tradicionalista, le favorecería a él porque no contaba con que Suárez pudiera aprovechar tan bien estar en el poder como para crear de la nada la UCD y comerle la tostada que se dice coloquialmente, fuera porque Suárez introdujo deliberadamente esta fórmula de cara a sus negociaciones con la oposición antifranquista, la otra versión, lo cierto es que ninguno de los grandes partidos ha tenido nunca interés en cambiar las reglas de juego porque les favorecía a ellos y facilitaba el sistema del bipartidismo imperfecto, tampoco en Catalunya han tenido el más mínimo interés CiU y sus herederos ni ERC, por eso el soberanismo mantiene una ley electoral española que por lo visto no tiene nada de opresiva. Las normativas electorales se defienden o rechazan por el beneficio o perjuicio que cada uno obtiene de ellas, pero eso debe adornarse, dos han sido los argumentos con los que se ha justificado una norma a todas luces injusta, la primera es la de dar voz a los territorios menos poblados, la segunda dar estabilidad a los gobiernos evitando la fragmentación de un sistema proporcional puro, lo primero se puede corregir por distintos medios, lo segundo ha demostrado tener inconvenientes quizá más graves que la supuesta ventaja de la estabilidad política.

Los cambios políticos que se han producido en España en el último lustro han creado las condiciones para que todo el mundo pueda tener algún interés en cambiar la ley, la cuestión es encontrar la fórmula que permita que lo nuevo sea aceptable para un número suficiente de fuerzas políticas, analicemos como está cada una en relación a este tema.

Al PSOE le ha beneficiado en estas últimas elecciones el sistema, aunque no tanto como en el pasado porque ya no concentran en tan gran medida el voto de la izquierda, el voto útil ya no funciona como antes y es previsible que siga sin hacerlo. El PSOE conoce el funcionamiento de sus apoyos electorales porque ya se ha repetido la secuencia en otras ocasiones, moviliza a muchos votantes en situaciones de excepcionalidad que se van a la abstención con demasiada facilidad. No tiene un extraordinario interés en cambiar la ley electoral pero puede estar interesado en blindarse para evitar situaciones como la de la pasada legislatura

Al PP le pasa lo contrario, por primera vez desde el hundimiento de la UCD el sistema le ha perjudicado, puede tener expectativas de retornar a los huidos a la casa común de la derecha pero eso no está garantizado ni mucho menos, su incapacidad (temporal) de pactar con los nacionalismos periféricos le llevaría a apoyar sistemas que les quiten peso

A Ciudadanos le pasa algo parecido al PP, hasta ahora se sentía perjudicado por un sistema que en esta ocasión ha tenido un efecto neutro para esa formación. No tiene garantizado lo que desearía, rebasar al PP y conseguir ser el partido grande de la derecha que saliera beneficiado y tiene el riesgo cierto de que una recomposición del PP le vuelva a dejar en la zona de porcentaje de votos que sale penalizado con el actual sistema. Como el PP tiene interés en limitar el peso de los partidos nacionalistas periféricos

A Unidas Podemos y Catalunya en Comú el sistema le va mal, como le ha ido mal históricamente a Izquierda Unida. Su interés en cambiarlo es evidente

VOX seguramente no querrá hablar de nada con nadie, sería una actitud lógica siendo lo que son, pero en su primera comparecencia electoral potente está claro que se ha visto perjudicado

A los partidos con presencia territorial limitada, básicamente los nacionalistas vascos y catalanes, el actual sistema les prima, pero podrían estar interesados en evitar una excesiva capacidad del nacionalismo español más ultramontano que la ley vigente podría favorecer en otra coyuntura

Modificar la ley electoral implica un acuerdo muy amplio, para lo que es imprescindible que los hipotéticos perjuicios que pudieran derivarse para unos se vean compensados por los hipotéticos perjuicios que se les eviten, de la misma forma que los beneficios (siempre en términos de hipótesis porque no se conocen los resultados electorales futuros) deben comportar cesión de expectativas equivalentes. Lo que no es viable es pretender una modificación para que no puedan tener representación los que no te gustan (planteamiento de Ciudadanos en campaña) con la composición que ha quedado en el Congreso de Diputados: no es viable la imposición, afortunadamente

Nadie va a querer dispararse en el pie y eso significa que el punto de partida no puede ser un giro copernicano. De entrada nadie querrá perder lo que la norma actual le da. Planteo un ejemplo como muestra de que es factible buscar sistemas que no sean inaceptables para nadie. Posible punto de partida: se puede corregir la proporcionalidad a partir de los resultados que salgan del reparto hecho conforme a las normas vigentes. Mecanismo: reservar un numero de escaños para compensar a las formaciones que entren en el parlamento, y sólo a las que entren en el parlamento, asignando más diputados o diputadas a las que hayan quedado subrepresentadas, ninguna formación perdería escaños como consecuencia de este reparto de ajuste. Nadie tendría un perjuicio inasumible y el resultado no sería una distribución proporcional perfecta pero se acercaría bastante. Una simulación del sistema podría ser la siguiente, tras la distribución de los 350 escaños conforme al sistema actual se repartirían otros 50 para equilibrar la proporcionalidad, agotando las opción constitucional que mandata a constituir el Congreso con un número mínimo de 300 miembros y un máximo de 400

Las consecuencias habrían sido las siguientes con los resultados del 28-A:

El PSOE se quedaría en 123 escaños (es el único sobrerrepresentado en las elecciones del 28-A llevando los escaños a un Congreso de 400 representantes y mantendría el número de escaños conforme al reparto actual) pero la mayoría absoluta estaría más lejos, en 201 y no en 176, pierde margen de maniobra con este resultado, pero hubiera tenido más en la anterior legislatura y sabe o debiera saber que la fidelidad de su electorado no es consistente y le convendría curarse en salud

El PP pasaría de 66 a 69 en un parlamento con más miembros, efecto neutro en la práctica, mantener el actual sistema sólo le sirve en la hipótesis de que pueda recuperar su antiguo espacio.

C's pasaría de 57 a 66, mejoraría y siempre ha defendido la reforma de la ley electoral para que no fuera tan desigual, aunque aspire a sustituir al PP como partido de referencia de la derecha no es un escenario fácil de conseguir

UP-CeC, pasaría de 42 a 59, siempre ha defendido avanzar en proporcionalidad, debiera ser el que impulsara el debate e intentar que se avanzara hacia un acuerdo en esa línea

VOX  pasaría de 24 a 42, son los más beneficiados porque con su porcentaje son actual los más castigados por la falta de proporcionalidad, aún así el maximalismo puede llevarlos a no acordar nada

Los partidos que sólo se presentan en una comunidad se mantienen en escaños o tienen mejoras muy pequeñas, por lo tanto pierden peso en un Congreso con más representantes, Compromís, ERC y JxCat aumentarían en 1 escaño su presencia y PNV, EH Bildu, CC, NA+ y PRC mantendrían los escaños, por lo que perderían peso relativo en un Congreso con 400 miembros. Este grupo es heterogéneo, pero los partidos claves son los nacionalistas vascos y catalanes. La pérdida de peso relativo global puede verse compensada por la dificultad de que se repitan situaciones pasadas en la que partidos estatales con un componente de nacionalismo español fuerte no tengan mayorías absolutas con porcentajes de voto de poco más del 40 %. Las experiencias del segundo gobierno de Aznar y el primero de Mariano Rajoy y la incertidumbre del peso que pueda tener una fuerza frontalmente opuesta a los nacionalismos periféricos deben ser valoradas, sería casi una póliza de seguro, se paga en peso relativo una garantía no completa, pero sí importante si las cosas se tuercen. Por otra parte, como las dificultades para formar mayorías en solitario aumentan el juego de negociación se refuerza y es ahí donde tienen más capacidad de incidencia sobre las políticas estatales

Las elucubraciones anteriores son eso, elucubraciones, pero sirven para ilustrar que hay posibilidades que hasta ahora nunca había habido para modificar el sistema. el incremento de proporcionalidad es más respetuoso con la voluntad del electorado, es cierto que hace más complejo el juego de alianzas, pero eso ya está pasando porque el dique que ponía el sistema electoral no ha podido contener la desafección de gran parte de la población hacia los partidos turnantes. En lo que respecta al modelo territorial dificulta las unilateralidades y obliga al diálogo, una contrapartida a blindar el sistema autonómico o avanzar hacia el federal podría ser que en Catalunya se aplicara el mismo sistema para evitar situaciones como las vividas en las últimas legislaturas, en las que se confunde deliberadamente mayoría de escaños con mayoría en votos, por ejemplo

Puede parecer que una cuestión como esta responde a intereses de partidos y no tiene que ver con los temas que preocupan a la ciudadanía, nada más lejos de la realidad, la normativa electoral es uno de aquellos asuntos de la arquitectura de un modelo político que más influyen en las formas de gobernar, con un sistema más proporcional en España se tendrían que haber hecho más equilibrios desde la Transición hasta hoy, muchos de los vicios que se han desarrollado en el funcionamiento de la gestión pública hubieran tenido problemas para desarrollarse. Quienes defendemos que es falaz decir que en España no hay democracia no somos por ello acríticos con cómo funcionan las cosas, este de la ley electoral  es uno de los temas heredados del equilibrio de debilidades que fue la Transición que más urge cambiar, ninguna democracia occidental es perfecta, todas tienen defectos, la nuestra algunos muy graves como demuestra el juicio a los dirigentes del procés por algo tan desmesurado como una imputación de rebelión, con otra normativa electoral en Catalunya y en España muy probablemente se tendrían que haber buscado soluciones políticas a un problema político, tanto las huidas hacia adelante en que ha consistido el procés como la judicialización del problema hubiesen encontrado dificultades con una aritmética parlamentaria distinta. Lo mismo puede aplicarse a puertas giratorias, agresiones a los derechos laborales, etcétera. Es mucho lo que depende de cómo se cuenten y cuánto valgan los votos, para Unidas Podemos y Catalunya en Comú debiera ser una cuestión estratégica a la hora de hablar con el PSOE o tejer acuerdos con otros grupos, incluso antagónicos