diumenge, 17 de gener del 2021

INTOXICACIÓN Y PROCESISMO

Una parte no desdeñable del independentismo catalán ha asumido formas de actuar que son idénticas a las utilizadas por la extrema derecha y, por desgracia, también en ocasiones por parte de algunos que se reclaman de izquierdas y  no parecen conocer la ética ni darse cuenta de que entran en una guerra perdida porque no tienen los medios adecuados para competir en ese terreno del juego sucio

En la política actual es frecuente utilizar el viejo difama que algo queda, sólo que amplificado por mecanismos articulados que sólo están a la alcance de quienes tienen un importante poder mediático para reforzar sus mensajes. En las redes se introduce un mensaje torticero o simplemente falso, un ejército formado por bots y seguidores convencidos que no necesitan más que una insinuación lo difunden y de forma casi automática medios de información "serios" o, en el caso de los procesistas, programas de la radio y la televisión públicas directamente, se hacen eco y la falsedad que se quería transmitir llega a todo el mundo. A partir de ahí de poco sirven los desmentidos.

Un ejemplo se ha vivido esta semana rescatando un tema antiguo, pero apuntando a una persona distinta y, ya de paso, intentando rematar al viejo enemigo, porque una de las características de esta nueva forma de hacer política de la extrema derecha que se copia por quienes dicen ser su antítesis es que los adversarios se convierten en enemigos, normalmente de la patria da igual la que sea. El pistoletazo de salida lo dio Xavier Sala i Martín con un tuit en el que decía que Joan Coscubiela y Joan Carles Gallego "han pasado" por ENDESA (las comillas las puso él) la jauría a la espera en twitter empezó a hacer retuits y likes y remató la jugada el programa de humor Està passant de TV3, por lo visto en nombre del humor se puede hacer campaña permanente de descrédito a partir de la mentira.

Sala i Martín no es tonto, es otras muchas cosas, pero no tonto, y sabía perfectamente lo que publicaba, conoce, porque ha sido siempre público, que primero Joan Coscubiela y después Joan Carles Gallego, en representación de CCOO de Catalunya, pertenecieron a un ente creado por ENDESA y que la empresa bautizó como Consell Assessor, sabe que nada tiene que ver con el Consejo de Administración de ENDESA, lugar donde se toman las decisiones trascendentes y en la que, desgraciadamente, no hay presencia sindical (ya nos gustaría a algunos que así fuese, como pasa por ejemplo en Alemania). Lanzó el mensaje para perjudicar a partir del rumor y el sobreentendido mentiroso siendo plenamente consciente de lo que hacía

El tema entronca con una campaña de hace unos años para atacar a Joan Coscubiela, enemigo público del procesismo por su defensa de las libertades de toda la ciudadanía catalana en el penoso pleno del Parlament del 6 y 7 de septiembre de 2017. Entonces se le acusaba por el mismo sistema de la insidia de vendido por esa presencia institucional que no tenía nada de secreta ni de anormal, forma parte del día a día de la actividad sindical defender las posiciones de la organización en los más diversos foros compartiendo espacios de debate y discusión con personas que representan ideas e intereses que nada tienen que ver con los del sindicato, sin ir más lejos en la negociación de los convenios colectivos. ¿Por qué se retoma ahora? Por casualidad, no, para desacreditar a Joan Carles Gallego, número 2 de la lista de los Comuns por Barcelona. A veces se nos olvida el extremado conservadurismo de una buena parte del independentismo catalán, en concreto el afín a Junts, y que los intereses socioeconómicos existen. A modo de ejemplo, Joan Canadell, promovido por la ANC a la presidencia de la Cambra de Comerç y 3º de la lista de Junts tras Puigdemont y Laura Borràs, confiaba hasta hace bien poco en las buenas intenciones de Trump, por decirlo suavemente.

Para mantener viva la mentira y añadirle supuesta gravedad se fueron añadiendo aderezos al guiso. Primero y fundamental, la acusación de cobrar de la empresa. No sé entiende el por qué alguien que cobra de ENDESA critica y propone medidas para limitar el poder del oligopolio eléctrico, pese a la incongruencia hay que explicar nuevamente que las percepciones de los representantes institucionales de CCOO no se las quedan ellos, sino que las ingresa el sindicato, algo que recogen sus normas internas de funcionamiento desde hace mucho y que hoy día puede consultarse en el apartado de transparencia de su página web, concretamente se explica la forma de operar en las páginas 7 y 8 del documento PROTOCOL PER A LA GESTIÓ DE LES SUBVENCIONS I INGRESSOS PER LA PARTICIPACIÓ INSTITUCIONAL. En el delirio máximo se pasa a la acusación de que el sindicato es el que se vende por 900 € (que bajo tienen el precio algunos) o que ese ingreso no está en la contabilidad del mismo, da igual que eso choque con solicitar que el ingreso se haga en una cuenta bancaria de la organización o que CCOO presente sus cuentas anualmente en la Sindicatura de Comptes, desde hace ya muchos años y sin tener obligación legal de hacerlo.

En el colmo del enredo, se descontextualizan respuestas anteriores, de Coscubiela negando ser asesor de ENDESA (no, pertenecer al Consell Assessor no es ser asesor, no hace falta ser un lince para entenderlo, otra cosa es que no se quiera entender) o de Joan Carles Gallego contestando a alguien que quizá esté desfasado o desubicado relacionándolo con ENDESA. Pueden estar jugando así hasta el fin de los tiempos, pero no lo harán, de aquí a poco lanzarán una nueva campaña sostenida con los mismos mimbres porque el objetivo es generar realidades alternativas que necesitan acumulación de ficciones

El resumen es que en la realidad paralela que se construyen cualquier mentira cabe, las redes sociales y determinados medios de comunicación van elaborando un discurso que niega la realidad frente a los datos, sean cuales sean. Se lanzan acusaciones, directas o veladas, sin prueba alguna y eso se convierte en verdad para sus seguidores pese a los desmentidos que pueda aportar la realidad de los hechos. Quizá esta secuencia de afirmaciones recuerde al comportamiento de Trump y el trumpismo en relación a las elecciones presidenciales, pero  algunos aquí se ofenden si se les llama trumpistas. Quizá recordar que repetir una mentira hasta hacer que se convierta en verdad para muchos era uno de los medios empleados por Goebbels, pero si alguien lo dice es que se ha quedado sin argumentos.

Maquiavelo nunca escribió lo de que el fin justifica los medios, al Príncipe de Waterloo y los suyos eso no les importa, la Catalunya tóxica crece y alimenta a la España tóxica que también existe en Catalunya. Esa Catalunya y esa España tóxicas ven cada vez más enemigos a destruir, mejor que no tardemos en darnos cuenta

dijous, 7 de gener del 2021

EL VOTO EN LAS PRÓXIMAS ELECCIONES AL PARLAMENT

Si el revuelo provocado y las reacciones defensivas son un indicador de lo acertado de una decisión no cabe duda, la elección del Salvador Illa para encabezar la lista del PSC en las próximas elecciones al Parlament de Catalunya ha sido un acierto pleno. Puede que después el resultado electoral lo desmienta, pero de momento ha arrebatado protagonismo al ya tedioso serial sobre el procés.

Conviene tener en cuenta que ha habido seriales soporíferos que han mantenido un público fiel por mucho tiempo y que la polarización de la sociedad catalana en torno a la cuestión territorial va a seguir motivando muchos votos de partidarios y contrarios al nacionalismo catalán, no tantos como en diciembre de 2017 y no a las mismas opciones políticas, pero sí en perjuicio, otra vez, de quienes se nieguen a entrar en el lodazal de las pasiones identitarias.

No obstante, todo parece indicar que la superación del debate monotemático empieza a abrirse paso y que el debate sobre el modelo social y económico tendrá bastante más peso en la decisión final de voto. Al menos lo está teniendo en el debate previo, entre otras cosas porque la crisis sanitario-económica del COVID ha mostrado unas costuras muy débiles en el sistema sanitario, la producción industrial, el modelo económico, los sistemas de protección social, etcétera.

Y sin embargo las listas y los candidatos son el tema estrella, como ya es tradicional, eclipsando el análisis de las propuestas. El caso de salvador Illa es el de mayor trascendencia y será difícil que pueda ser superado en ese terreno, pero no ha sido el único, antes fue el juego del escondite con Puigdemont y las primarias de Junts, el mismo día que se conoció lo de Illa se supo también que Lorena Roldán daba el salto del C's al PP o hay casos menos mediáticos y sin embargo importantes, como que Gemma Lienas vaya en la lista del PSC habiendo sido diputada de Catalunya Sí Que Es Pot, entre 2015 y 2017.

En el ámbito de la izquierda están produciendo movimientos que conviene analizar y los juegos de listas son una manifestación de esos movimientos. Gemma Lienas es un buen activo en las listas del PSC, como explica Lluís Rabell en su blog (aquí) aunque es dudoso que pueda gozar del protagonismo que tuvo en el grupo de Catalunya Sí Que Es Pot en un grupo que se presume será más grande y en el que puede chocar con más de una dificultad, mientras que salvador Illa se ha visto al frente de una situación muy compleja y ha crecido su imagen política a causa de su gestión.

Todo el mundo juega con las listas como arma electoral en la medida de sus posibilidades, los Comuns cerrarán la lista de Barcelona con personalidades representativas, o tienen a Rosa Lluch encabezando la lista de Girona. Por eso es absurdo entrar en el juego de la crítica al otro por presentar a tal o a cual, no se trata de sustituir el monotema por un no tema porque en estas elecciones volvemos a jugarnos qué política se va a hacer en Catalunya en los próximos años, algo que lleva marginado del debate electoral demasiados años.

Son necesarias políticas progresistas, para superar la crisis sanitaria, económica y social, para apuntalar el giro hacia la sustitución de la ortodoxia económica neoliberal y para encauzar la cuestión territorial, conscientes de que resolverla llevará tiempo. Para llevar a cabo las políticas necesarias el abanico de opciones de voto se reduce drásticamente, basta escuchar los mensajes repetitivos de quienes consideran no ya inevitable, sino deseable, colocar el conflicto identitario en el objeto único de debate. Si no hablan de otra cosa es porque no quieren que se hable de otra cosa, no porque no tengan planteamientos en materia económica y social, los tienen y se basan en las recetas de siempre. En ese lodazal van a querer jugar Junts, PP, C's y VOX. De él no van a salir por distintas razones ni la CUP ni los restos del PDCAT, en el caso de la CUP porque su radicalidad se traduce en falta de compromiso con proyecto conjuntos de carácter social y en colaboracionismo con los frentes identitarios que se forman, como ha acreditado su actuación desde que saltó a la política supramunicipal y como anuncian sus movimientos presentes, analizados con lucidez por Jaume Bosch en este artículo (aquí) 

Fuera de ese terreno empantanado, como diría Joan Coscubiela, habrá que buscar las opciones de voto que quieran tener un compromiso social claro con los sectores más desfavorecidos. Puede parecer que los socialistas, el PSC en Catalunya y el PSOE en el conjunto de España, han roto definitivamente con un pasado de dudoso compromiso con los valores de la izquierda. Dos observaciones, una de pasado y otra de presente, cuestionan esa lectura. Una visión hacia el pasado del socialismo nos enseña que la supuesta radicalidad de los mensajes no siempre ha sido coherente con a práctica posterior, desde el mantenimiento de la enmienda republicana en el debate constitucional o el OTAN, de entrada no, hasta las sucesivas contrarreformas del mercado laboral, tanto en los mandatos de Felipe González como en el último de Rodríguez Zapatero. Que hay un riesgo presente lo demuestra la pugna que mantienen determinados sectores del PSOE, ya sea en boca de alguno de sus barones como en las actuaciones desde algunos ministerios. Considerar anecdótico que la responsabilidad del Ministerio de Economía y del de Seguridad Social hayan recaído en perfiles como los de Calviño y Escrivá no es de recibo. No es casualidad que exponentes del "viejo PSOE" derrotado en las primarias por Pedro Sánchez ocupen, precisamente, las carteras económicas.

Por lo que respecta a ERC poco que añadir a lo que ya es tradición, la pugna de sus dos almas viene de antiguo y a estas alturas lo único que sí sabemos es que cada vez que Oriol Junqueras filtra algo desde la cárcel en la que no debiera estar la que sale triunfante es el ama identitaria y la derrotada el alma social. Todos los propósitos de crecer en el área metropolitana, de tener un mensaje social más nítido, acaba chocando con el gran obstáculo de la pugna insomne que mantiene con el nacionalismo conservador.

Los Comuns, por su parte, se aficionan a nadar contra corriente, la imagen que ofrecemos (me incluyo) no se corresponde con la trascendencia que Unidas Podemos está teniendo en la gestión del gobierno en temas esenciales en clave social, todo el mundo en el ámbito progresista valora muy bien a la Ministra de Trabajo. Pero parece como si Yolanda Díaz no fuera un activo de la formación sino un fichaje de Pedro Sánchez. En sentido opuesto, cuando se presiona para que se active pronto el Ingreso Mínimo Vital y se nos acaba imputando la poca extensión por unos requisitos y formalidades que dependen del Ministerio de Escrivá. No ayuda el entramado político, mediático y económico que ven en Unidas Podemos un riesgo, pero con eso ya se contaba. No obstante sólo los Comuns son una garantía de anclaje de las políticas en el terreno de la izquierda, como demuestra lo que aplica allí donde se gobierna en ayuntamientos como el de Barcelona, Montcada, El Prat o Santa Perpetua

El otro juego, inevitable con los resultados que pronostican las encuestas, es el de las posibles alianzas y es clarificador ver qué propone cada una de las formaciones que podrían configurar una mayoría progresista de gobierno. Con una ERC con el ojo puesto en su rival en el campo del nacionalismo identitario proponiendo un pacto inviable y con seguridad nefasto si prosperara, con la CUP, Junts y los Comuns junto a la propia ERC. La fórmula no podría ser más contraria al desarrollo de un programa de cambios profundos en los postulados económicos y sociales de la actuación del futuro Govern, la inmediata y rotunda negativa de los Comuns contrastó con los argumentos más vaporosos de las otras fuerzas convidadas.

Por su parte, el PSC no puede evitar tampoco pensar en la competencia por un determinado tipo de votante que perdió en comicios anteriores y que considera recuperable. No se explica si no que proclame su rechazo a formar parte de un gobierno encabezado por ERC, podría eludir el tema antes de entrar en una formulación tan contundente y contradictoria, pronósticos en mano, con la posibilidad de articular un gobierno progresista que se complemente con el gobierno central en un momento de tanta complejidad y trascendencia como el actual.

En ese tema de las alianzas y los objetivos sólo los Comuns se plantean como objetivo el único que es razonable prever que pueda servir para un gobierno progresista como el que solicitan los firmantes del manifiesto (aquí) de la Plataforma Progresista sin pedir el voto a ninguna opción en concreto, como es lógico dado lo heterogéneo, en los orígenes y los planteamientos, de sus componentes. Porque no parece dibujarse ninguna posibilidad de gobierno de progreso, salvo sorpresas múltiples y casi imposibles, que un tripartito con ERC, PSC y Comuns. Es más, no ser claro en ese planteamiento como objetivo de las fuerzas progresistas lo que sí puede significar es que la suma no dé y sigamos enquistados dando vueltas en torno a confrontaciones identitarias en las que las derechas se encuentran cómodas, sean las derechas nacionalistas catalanas o las derechas nacionalistas españolas.

No nos equivoquemos de voto aquellos y aquellas que desde orígenes muy diversos coincidimos en la necesidad de dar una respuesta en clave de progreso a la situación en la que vivimos, heredera de la crisis de 2008, del desastre político que ha supuesto el procés y de la crisis del COVID. No hagamos tampoco la campaña a los agoreros del desastre, hay motivos sobrados para defender la labor del gobierno central en una situación extremadamente difícil y proponer una alternativa equivalente de gobierno para Catalunya, una alternativa que ponga a las personas y sus necesidades en el centro de la acción política. Y eso pasa por blindar y fortalecer el voto a la izquierda transformadora que representan los Comuns, por eso ese voto le pesa mucho a algunos, por eso es tan necesario como siempre