dijous, 30 d’agost del 2018

EMPIPAT




Des de fa 20 anys el 30 d’agost no és qualsevol dia per a mi, és dia gran de castells, de vegades he sortit eufòric i d’altres decebut de la Diada de Sant Félix, avui podia haver sortit decebut, els Minyons de Terrassa hem quedat lluny d’assolir els nostres objectius.

Però avui no he sortit de plaça decebut, avui he sortit empipat i això sí que és nou. Situem-nos, finals de la tercera ronda, més dos hores de castells i calor, el verds, la colla de Vilafranca, prepara el colossal 4 de de 10, a sobre de les esquenes dels castellers que romanguin al terra han de pujar, aproximadament, unes 12 tones, és el gran repte dels vilafranquins i estan a la seva plaça. De sobta a un racó de la plaça se escolta una xiulada considerable que d’immediat s’estén, tothom s’imagina de què va la cosa però només uns pocs coneixen el motiu concret, circulen els primers comentaris sobre la presència d’una cadena de televisió estatal i aviat el crits de premsa espanyola, manipuladora, després el clàssic d’in-inde-independen-ci-a i tot seguit el de president, president que Quim Torra rep amb mostres evidents de satisfacció, fins i tot agita la seva gorra (groga, of course) quan membres d’una de les colles li dediquen un dels seus càntics. L’escridassada de bona part de la plaça al mitjà de comunicació (crec que era Tele 5, tan se val) puja i baixa d’intensitat mentre algunes persones fan gestos des dels balcons demanant que es deixi ja el tema i d’altres, que no som quatre gats, ens ho estem mirant i patint sense participar. Passats un quants minuts la megafonia de la plaça demana silenci mentre es munten els castells (es a dir, demana silenci) iniciativa que rep força aplaudiments i permet als Castellers de Vilafranca dedicar-se al que havien anat a fer.

És el relat telegràfic del que m’ha empipat, no només perquè m’he sentit incòmode personalment, si no molt especialment perquè Catalunya en el seu conjunt, vull dir la totalitat dels catalans i les catalanes, no ens mereixem certes coses. Ahir va ser l’agressió a un càmera de Tele Madrid que algú va pensar que era de TV3, com si això justifiqués alguna cosa, en una concentració convocada per Ciutadans (i aprofitada per tots el grupuscles d’extrema dreta) per protestar per... una agressió. Avui l’escridassada a un mitjà espanyol que alguns consideren que tenen dret a vetar en segons quins espais. Ahir Rivera i Arrimadas retirant llaços grocs a Alella i avui el nostre president, també el meu per molt que no m’agradi, renunciant per enèsima vegada a ser president de tots i totes. Populisme d’uns i d’altres, nacionalismes excloents enfrontats entre ells i enfrontant a la gent cada vegada amb més claredat. No me està agradant aquest viatje i el que és pitjor, em temo que no m’agrada el destí a on ens condueix

I avanço també que estic avorrit del greuge comparatiu, del res pot igualar el que ells han fet, perquè hi ha presos polítics o perquè s’han saltat totes les lleis i han donat un cop d’estat a la democràcia. Vull als presos lliures, m’agradaria que no hagués hagut mai unes sessions del Parlament com les del 6 i 7 de setembre i que no s’haguessin produït les càrregues policials de l’1 d’octubre, però per reconduir els que s’ha torçat cal començar per no posar més carbó a la caldera que prou pressió en té ja

I acabo amb una nota exclusivament minyona i castellera, a plaça he vist al Falcato amb la camisa de la colla, alguna cosa bona havia de deixar-me aquest Sant Félix

dilluns, 27 d’agost del 2018

LA DOBLE ALMA DE ERC REEMPLAZA A LA LLIGA




La Lliga Regionalista es hegemónica en el nacionalismo catalán inicial, de hecho es la única opción existente en la práctica. Su gran logro es conseguir un autogobierno embrionario con la Mancomunitat de Catalunya en 1914, pero desde 1917 se ponen en evidencia los límites de esta formación: el orden social frente a las reclamaciones del movimiento obrero está por encima de cualquier otra cuestión.

En 1917 muere Prat de la Riba y le sucede Francesc Cambó como líder de la Lliga, en junio de ese año aparecen las Juntas de defensa y en julio la Lliga encabeza un movimiento político que pretende más autogobierno y regeneración política. Son las dos primeras manifestaciones de la crisis de 1917, pero ambos movimientos se ponen al servicio del orden establecido muy pronto, cuando en agosto se ponga en marcha la huelga general convocada por la UGT y la CNT.

No es este lugar para profundizar en la crisis de 1917, pero por lo que se refiere al nacionalismo catalán es la primera manifestación de las muchas que da la Lliga de su posición con respecto a los temas sociales

Más grave es el apoyo de la Lliga a la dictadura de Primo de Rivera, preocupada por la conflictividad social reinante en Catalunya no duda, como tampoco la burguesía catalana, en dar apoyo al que es capitán general de Catalunya. El precio a pagar es la supresión de la Mancomunitat de Catalunya, el gran logro de la Lliga se sacrifica en nombre del bien mayor, el mantenimiento del orden social

El final de esta deriva es el apoyo a los sublevados en 1936, apoyo de la Lliga de Cambó y de gran parte de las “clases benestants” catalanas. Pero en 1936 la Lliga ya no es el partido hegemónico del nacionalismo catalán, sus propias contradicciones han abierto paso a una nueva formación, la compleja ERC encabeza por Macià, primero, y Companys, más tarde

ERC se funda en 1931, poco antes de las elecciones municipales de abril que dan paso a la república. Se crea por la fusión de Estat Català (Macià) y el Partit Republicà Català (Companys) entre otros

Macià es militar y va derivando hacia posturas nacionalistas desde el ataque a la revista Cu-Cut en 1905 (aquí). Su postura en la cuestión nacional sigue siendo identitaria, pero rechaza la dictadura de Primo de Rivera, a diferencia de la Lliga de Cambó

La novedad la introduce el partido de Companys, impulsado por él mismo y por Francesc Layret (asesinado en 1920 por pistoleros de la patronal). El PRC aporta por primera vez las propuestas sociales al ideario nacionalista catalán en un proyecto político con fuerte implantación, Companys mismo había sido abogado de sindicalistas e impulsor de la Unió de Rabassaires, defensora de los intereses de los campesinos no propietarios

ERC arrebata a la Lliga el dominio en el espacio nacionalista ya en las elecciones de abril de 1931 y esto se mantiene en los años de la II República. ERC es un partido complejo, con elementos que pueden asociarse al fascismo creciente en Europa con Dencàs y los hermanos Badia a la cabeza, pero también es la primera expresión con influencia política de un nacionalismo catalán centrado en los derechos sociales

Esta doble alma de ERC se va a trasladar, como ya se verá, a todo el catalanismo político y se expresa también en el tratamiento dado a las figuras más destacadas de la ERC de los inicios. Companys es honorado como el “president mártir”, pero de inmediato aparecen los reproches a su gestión al frente de la Generalitat, a su actuación en octubre de 1934 y durante la guerra, es un personaje incómodo para una parte del nacionalismo catalán que critica su aventurismo. Contrasta con la valoración casi entrañable de “l’avi Macià”, hombre proveniente del ejército, con algunos flirteos con el carlismo, demandante de ayuda a la URSS, organizador de la desastrosa operación de Prats de Molló, proclamador de la república Catalana en 1931 que tres días después deja de lado para aceptar el Estatut de Núria, recortado por la cortes republicanas y que entra en vigor en 1932 con muchas menos competencias que el Estatut de Sau aprobado en 1979. Pese a todo lo dicho, Macià no es visto como proclive a la aventura, a diferencia de Companys, cosas que tiene la historia según quién y para qué la cuente

La pugna entre un relato conservador, esencialista e identitario del nacionalismo catalán y otro progresista, inclusivo y con los derechos sociales como elemento aglutinante de la sociedad se refleja en cómo se explica la historia, pero de eso ya se hablará

dilluns, 20 d’agost del 2018

EL NACIONALISMO ESPAÑOL IDENTITARIO




Durante la mayor parte del s. XIX los sectores españoles más conservadores rehuyen de la idea de nación, el carlismo no se identifica con un concepto que considera, con razón, propio de la sociedad liberal que rechaza. En su tradicionalismo defiende los fueros, es decir, las particularidades opuestas al programa uniformador clásico del liberalismo. Con ello aspira, también, a garantizarse el apoyo en los territorios en los que tiene más implantación.

En el último cuarto de siglo se producen las primeras expresiones teóricas de un nacionalismo español identitario. Es el momento de la Restauración Borbónica, de la culminación de facto de la transición del Antiguo Régimen al estado liberal y de la llegada de las influencias del modelo alemán (aquí). Las ideas de Menéndez Pelayo en torno a una nación en la que el catolicismo encarna el espíritu del pueblo (el Volkgeist alemán) son la expresión del naciente españolismo identitario.

Con motivo del conflicto cubano (aquí) y del debate sobre la concesión de capacidad de autogobierno a la isla, la oposición se expresa tanto en medios afines al republicanismo de matriz jacobina (centralismo igualitario) como en los medios conservadores que ya expresan el esencialismo identitario. La idea de nación española deja de ser un monopolio de las visiones liberales más o menos moderadas. Debates similares se producen con la aprobación de la Mancomunitat de Catalunya de 1914, primer mecanismo de autogobierno catalán.

En paralelo se produce un cambio en el estamento militar que será trascendente en el futuro. Los militares tienen un papel clave en la política del s. XIX, pero los conocidos como espadones no actúan de forma corporativa ni ven en el ejército un estamento que encarna los valores de la nación, pero eso cambia. Aparece primero una defensa corporativa, la reacciones frente a la crítica al ejército por parte de los militares se producen antes de la crisis del 98 y crecen después con el amparo de Alfonso XIII, así se produce el asalto a la redacción de la revista Cu-Cut en Barcelona (1905) por un chiste que no gusta a los militares y que se salda con reproches al chiste y el premio a los asaltantes en forma de ley de jurisdicciones. Los militares intervienen cada vez más en aquello que entienden que les afecta y las Juntas de defensa de 1917 son una expresión, como también el intervencionismo en temas que afectan personalmente a los militares porque inciden directa o indirectamente en su nivel de vida: las campañas, los sistemas de promoción o los presupuestos en lo que afectan a la defensa. El último paso es erigirse en defensores de la nación española con la intervención directa.

En todo este proceso de surgimiento de un nacionalismo español identitario la crisis del 98 vuelve a ser determinante, por lo ya dicho y porque el pesimismo en torno a la situación del país da paso a reflexiones muy diversas, con frecuencia confusas, que apuntan a visiones esencialistas de España, a menudo identificada como una creación de Castilla. La obra y trayectoria vital de figuras como Joaquín Costa, Miguel de Unamuno o Ramiro de Maeztu es muestra de esa confusión, vital e intelectual.

El borboneo del monarca y el rechazo posterior a la república, el miedo al conflicto social protagonizado por los obreros fabriles y el campesinado y la influencia del fascismo europeo son los ingredientes de un cóctel nada agradable del que más adelante se trata.

dilluns, 13 d’agost del 2018

LA CRISIS DEL 98 EN EL NACIONALISMO CATALÁN




Lo crisis del 98 no es sólo la pérdida de las últimas colonias de ultramar, coinciden otros factores que hacen del final del s. XIX un momento convulso.

Tenemos una crisis colonial, España pierde las últimas colonias tras una Guerra de Cuba, 1895-1898, que no supo o no pudo evitar con un ofrecimiento tardío de descentralización. La falta de capacidad para medir las propias fuerzas surge como a principios de la centuria (aquí)

Tenemos una crisis agrícola en un país eminentemente agrícola. El precio del grano cae por la llegada masiva a Europa del proveniente de Argentina y EE.UU., mucho más barato. A ello debe unirse la crisis en los viñedos por la plaga de la filoxera.

Tenemos un incremento del conflicto social, con el terrorismo anarquista en un momento álgido, en un momento en que el sistema político de la Restauración empieza a dar muestras de agotamiento, aunque su agonía será larga.

Desde la perspectiva actual se tiende a quitar trascendencia a aquella problemática, pero en ese momento se vive con profundo desasosiego y es normal que así sea. España deja de ser nada ni parecido a una potencia en Europa y Catalunya se ve doblemente afectada por la filoxera y por la pérdida del mercado cubano para sus manufacturas. Las crisis profundas siempre conllevan cambios substanciales en las sociedades en múltiples aspectos y el 98 trae consigo algo más que una magnífica generación de escritores. La repercusión sobre los nacionalismos español y catalán va a ser profunda y de entre todos los factores es la Guerra de Cuba el que más influye.

Para el nacionalismo catalán la independencia cubana es un acicate, un ejemplo a seguir. Es tanto lo que aporta como modelo que la bandera independentista, la estelada, es una copia adaptada de la bandera cubana. Las circunstancias son muy distintas, pero sin duda el proceso cubano insufla ánimos en los grupos nacionalismos más activos en Catalunya.

Por otra parte, la pérdida de Cuba es un revés para la economía catalana a corto plazo. El descontento con la gestión de los distintos gobiernos centrales y con la aparición de una opinión, dominante en Madrid, contraria a todo tipo de descentralización, crece sobre la sensación de agravios acumulados ya existente (aquí) y (aquí). Es obvio el fracaso de las políticas seguidas desde la primera guerra de independencia cubana, la Guerra Larga (1868-1878) visto el resultado final el 98. A ello debe añadirse que los tardíos intentos de establecer una autonomía para Cuba, para evitar la secesión, tienen réplicas airadas en muchos foros capitalinos, con argumentos de desprecio, cuando no despectivos, hacia la diferenciación, perfectamente extrapolables a cualquier otro territorio.

Los buenos resultados de la conservadora Lliga Regionalista en las elecciones de 1901 y, sobre todo, el éxito de las candidaturas de Solidaritat Catalana (de la que la Lliga Regionalista es el alma mater) que en 1907 consiguen 41 de 44 puestos tienen mucha conexión con el 98. La crisis de fin de siglo contribuye de forma notable a que el nacionalismo catalán coja vuelo de forma definitiva bajo la hegemonía de la Lliga de Domenech i Muntaner, Prat de la Riba o un joven Francesc Cambó

También el nacionalismo español experimenta cambios profundos a partir de este momento, como que se explica en breve

dilluns, 6 d’agost del 2018

LA NACIÓN CATALANA




Llegados al último cuarto del s. XIX se dan las condiciones para que surja el nacionalismo catalán y, en consecuencia, Catalunya como nación.

La Renaixença ha rescatado para el uso literario la lengua catalana desde mediados de siglo, lo que facilita el uso de un elemento diferenciador claro. Los Jocs Florals han empezado a crear un determinado relato de la historia con el premio a la poesía patriótica. Ya se has visto las dificultades que experimenta la consolidación del proyecto nacional español (aquí)

El factor determinante va a ser la implicación de la burguesía en el proyecto político. Dos fechas son fundamentales para entender el carácter de ese primer nacionalismo político catalán.

En 1885 se presenta a Alfonso XII el Memorial de Greuges, la implicación de las patronales catalanas es fácil de entender porque uno de los dos grandes hecho motivadores es la reacción frente a un posible acuerdo comercial con Gran Bretaña que en Catalunya se considera, con motivo, muy perjudicial para la industria textil, sector dominante de su economía. El otro tema es más transversal, el mantenimiento del derecho civil catalán, amenazado por las propuestas uniformadoras que podrían afectar, entre otras cosas, al sistema de herencia catalán que impide la atomización de la riqueza familiar.

Aunque el papel de Valentí Almirall, con origen en el republicanismo federalista, es relevante en estos primeros momentos, la composición del movimiento va a conducir al nacionalismo catalán inicial a posiciones esencialistas y fuertemente conservadoras. Eso se plasma en el segundo gran momento fundacional del nacionalismo catalán, las Bases de Manresa de 1892, una especie de proyecto de constitución catalana que acaba de perfilar el movimiento político naciente. Baste pensar que en esa fecha se proponen para Catalunya unas cortes elegidas por cabezas de familia agrupados por oficios y carreras profesionales, es decir, que en la España que desde 1890 reconoce el sufragio universal masculino, se plantea para Catalunya un parlamento corporativo.

Si miramos quienes destacan ya en el nacionalismo incipiente se entiende ese conservadurismo. Desde el religioso Torras i Bages a miembros de la burguesía que van a ser los primeros representantes del nacionalismo en el futuro, como Domenech i Muntaner o Prat de la Riba

El proyecto nacional catalán surge, por tanto, con un marcado carácter esencialista, remarcando los aspectos identitarios, entre ellos la religión, y huyendo de cualquier premisa que vincule la nación a los derechos de ciudadanía, no digamos ya a nada que se asemeje a derechos sociales.

No siempre será así, en el futuro aparecerán visiones nacionales alternativas, pero eso está lejos a finales del XIX. Lo que se echa encima es la crisis finisecular que va a influir de forma notable en los dos nacionalismos que ya entonces conviven en España, el español y el catalán, al vasco y aún más al gallego, al andaluz o al canario les falta por entonces mucha maduración.