dilluns, 27 d’agost del 2018

LA DOBLE ALMA DE ERC REEMPLAZA A LA LLIGA




La Lliga Regionalista es hegemónica en el nacionalismo catalán inicial, de hecho es la única opción existente en la práctica. Su gran logro es conseguir un autogobierno embrionario con la Mancomunitat de Catalunya en 1914, pero desde 1917 se ponen en evidencia los límites de esta formación: el orden social frente a las reclamaciones del movimiento obrero está por encima de cualquier otra cuestión.

En 1917 muere Prat de la Riba y le sucede Francesc Cambó como líder de la Lliga, en junio de ese año aparecen las Juntas de defensa y en julio la Lliga encabeza un movimiento político que pretende más autogobierno y regeneración política. Son las dos primeras manifestaciones de la crisis de 1917, pero ambos movimientos se ponen al servicio del orden establecido muy pronto, cuando en agosto se ponga en marcha la huelga general convocada por la UGT y la CNT.

No es este lugar para profundizar en la crisis de 1917, pero por lo que se refiere al nacionalismo catalán es la primera manifestación de las muchas que da la Lliga de su posición con respecto a los temas sociales

Más grave es el apoyo de la Lliga a la dictadura de Primo de Rivera, preocupada por la conflictividad social reinante en Catalunya no duda, como tampoco la burguesía catalana, en dar apoyo al que es capitán general de Catalunya. El precio a pagar es la supresión de la Mancomunitat de Catalunya, el gran logro de la Lliga se sacrifica en nombre del bien mayor, el mantenimiento del orden social

El final de esta deriva es el apoyo a los sublevados en 1936, apoyo de la Lliga de Cambó y de gran parte de las “clases benestants” catalanas. Pero en 1936 la Lliga ya no es el partido hegemónico del nacionalismo catalán, sus propias contradicciones han abierto paso a una nueva formación, la compleja ERC encabeza por Macià, primero, y Companys, más tarde

ERC se funda en 1931, poco antes de las elecciones municipales de abril que dan paso a la república. Se crea por la fusión de Estat Català (Macià) y el Partit Republicà Català (Companys) entre otros

Macià es militar y va derivando hacia posturas nacionalistas desde el ataque a la revista Cu-Cut en 1905 (aquí). Su postura en la cuestión nacional sigue siendo identitaria, pero rechaza la dictadura de Primo de Rivera, a diferencia de la Lliga de Cambó

La novedad la introduce el partido de Companys, impulsado por él mismo y por Francesc Layret (asesinado en 1920 por pistoleros de la patronal). El PRC aporta por primera vez las propuestas sociales al ideario nacionalista catalán en un proyecto político con fuerte implantación, Companys mismo había sido abogado de sindicalistas e impulsor de la Unió de Rabassaires, defensora de los intereses de los campesinos no propietarios

ERC arrebata a la Lliga el dominio en el espacio nacionalista ya en las elecciones de abril de 1931 y esto se mantiene en los años de la II República. ERC es un partido complejo, con elementos que pueden asociarse al fascismo creciente en Europa con Dencàs y los hermanos Badia a la cabeza, pero también es la primera expresión con influencia política de un nacionalismo catalán centrado en los derechos sociales

Esta doble alma de ERC se va a trasladar, como ya se verá, a todo el catalanismo político y se expresa también en el tratamiento dado a las figuras más destacadas de la ERC de los inicios. Companys es honorado como el “president mártir”, pero de inmediato aparecen los reproches a su gestión al frente de la Generalitat, a su actuación en octubre de 1934 y durante la guerra, es un personaje incómodo para una parte del nacionalismo catalán que critica su aventurismo. Contrasta con la valoración casi entrañable de “l’avi Macià”, hombre proveniente del ejército, con algunos flirteos con el carlismo, demandante de ayuda a la URSS, organizador de la desastrosa operación de Prats de Molló, proclamador de la república Catalana en 1931 que tres días después deja de lado para aceptar el Estatut de Núria, recortado por la cortes republicanas y que entra en vigor en 1932 con muchas menos competencias que el Estatut de Sau aprobado en 1979. Pese a todo lo dicho, Macià no es visto como proclive a la aventura, a diferencia de Companys, cosas que tiene la historia según quién y para qué la cuente

La pugna entre un relato conservador, esencialista e identitario del nacionalismo catalán y otro progresista, inclusivo y con los derechos sociales como elemento aglutinante de la sociedad se refleja en cómo se explica la historia, pero de eso ya se hablará

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