divendres, 30 de novembre del 2018

MANOLO DE VISCOLAN




Me he acordado de él a raíz del último rifirrafe de Gabriel Rufián en el Congreso y como antítesis de su figura. Pocos saben quién es Manolo de VISCOLAN, por ese nombre sólo lo reconocemos, seguramente, un puñado de veteranos del sindicalismo egarense y sus compañeros de fábrica. Si me ha venido a la mente en contraposición al histriónico diputado de ERC ha sido porque son como la noche y el día

De Rufián no hablaré más, cada cual lo valore como quiera, lo que yo quiero es reivindicar al obrero textil autodidacta que no ha tenido trayectoria meteórica en ningún sitio, por él como persona y por lo que representa como arquetipo de aquella gente que conforma lo que antes, hace ya tiempo, denominábamos intelectual colectivo de las organizaciones

Nos vemos muy de tanto en tanto, hace pocos días tuvimos una sobremesa larga hablando de aquello que nos vincula, cómo está el sindicato, algún que otro recuerdo de esos que siempre afloran, menos del Barça, que curiosamente no salió, casi de todo. Como los dos somos amigos de debatir nos llevamos la contraria hasta para darnos la razón y los temas se alargan y van saltando de uno a otro, casi atropellándose.

Él se enorgullece del acuerdo sobre primas que alcanzaron mucho antes de que cerrara la empresa, como tantas del textil. Con el acuerdo no sólo conseguían unos salarios muy dignos, sino tener conocimiento de toda la producción, cuántos metros de qué tipo de tela y a qué precio. A mi me recordaba algunos convenios de empresa en hoteles emblemáticos que vinculaban salario y facturación. Para él lo más valioso era que les permitía tener la sartén por el mango. Claro que si la empresa planteaba modificaciones para invertir en maquinaria, por ejemplo, renegociábamos la prima, éramos los primeros que queríamos que entrara faena, decía él y también que había que estar explicando la importancia de ese acuerdo, con valor legal de convenio, a los propios compañeros continuamente, incluso a los del mismo comité de empresa, que parece mentira lo que le cuesta a la gente entender esas cosas

Y es que no todo el mundo es igual, él no presume de másters ni de tesis, pero tiene una inteligencia privilegiada de autodidacto capaz de manejar una hoja de cálculo para que las matemáticas le digan lo que necesita saber, no siempre lo que le gustaría, para poder decidir con acierto. En las organizaciones de masas (perdón, si suena antiguo, por no inventarme un neologismo para hablar de algo que ya tiene nombre) conviven un buen número de mortales normales y corrientes, también personas avispadas, para lo bueno y para lo malo, y un puñado de gente inteligente y honesta que es básica para que se sostengan, con mayor o menor formación académica (cuanta más mejor, obviamente) y en ámbitos muy diferentes, no sólo entre los cargos más visibles. Si alguien se pregunta la razón de que CCOO siga siendo la principal organización social, no sólo sindical, de Catalunya después de 50 años que no busque la respuesta en favores inexistentes, en conspiraciones extrañas u otras causas externas, se equivocará, como se equivocaría el sindicato si diera la espalda a su verdadera fortaleza

Ya casi acabábamos la conversación, a punto de marcharse y hablando de las pensiones, me hizo la siguiente reflexión: porcentualmente son cada vez menos los jubilados con pensiones antiguas y muy bajas; es ley de vida que vayan muriendo, de ahora en adelante, un número mayor de los que tienen pensiones más decentes y entre los nuevos pensionistas ya son muchos los que acceden a la jubilación con vidas laborales irregulares, desempleados los últimos años, cobrando subsidios, con bases reguladoras más bajas al jubilarse que 10 o 15 años antes.

En cinco minutos había puesto patas arriba conceptos como la tasa de reposición (porcentaje de la pensión sobre la última nómina) o la idea interesada de unas pensiones cada vez mayores que abocan al colapso del sistema. Es cierto que inciden muchas más variables, pero sabremos ver, como él ya me ha dejado caer, la diferencia entre los substancial y las cortinas de humo. Mientras el “intelectual colectivo” funcione seguiremos siendo útiles y ese seguirá funcionando mientras queden un buen número de Manolos de VISCOLAN

dijous, 22 de novembre del 2018

EL CATALANISMO PROGRESISTA Y EL PRIMER TRIPARTITO




En 2003 accede al gobierno el primer tripartito, con Pasqual Maragall de President, 23 años después de la derrota en 1980 el catalanismo progresista finaliza la travesía del desierto, aunque visto en perspectiva más parece la visión de un espejismo. Para que la alternancia se produzca es clave ERC y su reorientación desde 1996, hay voluntad de alternativa y no de mera alternancia, pero las dos almas de ERC no desaparecen y van a ser un factor determinante, no el único, de los sobresaltos que llevan a hablar del Dragon Khan para simbolizar lo que sucede en los siete años de los dos tripartitos.

El contexto en el que se celebran las elecciones, a pocos meses de que se celebren las generales en España, es complejo y ha cambiado mucho desde las últimas elecciones ganadas/perdidas por Jordi Pujol en 1999 (aquí). El PP, con mayoría absoluta desde el año 2000, actúa “sin complejos” en expresión que tuvo éxito de Aznar, eso supone una clara desautorización de la política de pactos de CiU, para llevar a Aznar al gobierno en 1996 (pactos del Majestic) y para mantenerlo en Catalunya en la legislatura 1999-2003. Las políticas del PP con mayoría absoluta ya no ocultan su querencia por la recentralización y reciben, en lo social, una contestación creciente, con la huelga general de 2002, la crisis del chapapote del Prestige y, sobre todo, la campaña contra la participación en la Guerra de Irak

Los malos resultados del PSOE e IU en las generales de 2000 son, paradójicamente, un balón de oxígeno para la autonomía de funcionamiento de PSC e ICV. Para el socio menor del futuro tripartito es el fracaso del que ha sido históricamente su socio estatal, pero que bajo la dirección de Julio Anguita expulsa a la formación catalana e intenta una OPA hostil con la creación de EUiA en Catalunya, en 1999 no consigue presencia en el Parlament, pero su existencia es una de las razones que explican el peor resultado de ICV (incluyendo la etapa del PSUC) en unas elecciones autonómicas. En el caso del PSC, con un liderazgo potente en cuanto a proyección exterior de Pasqual Maragall, se recupera en parte la capacidad de maniobra autónoma perdida desde 1980 en adelante, aunque la crisis abierta en el partido catalán desde 2010 impide que se consolide este proceso

Las elecciones vienen marcadas por este clima, por el relevo de Jordi Pujol por Artur Mas y por la propuesta de un nuevo Estatut, presente ya en el programa del PSC en 1999, pero que ahora adquiere protagonismo. El resultado electoral deja un panorama con semejanzas al de 1980, CiU gana en escaños (pierde en votos) y depende del apoyo de ERC para la investidura, pero en esta ocasión, y no sin incertidumbre, ERC opta por un gobierno catalanista de izquierdas. La diferencia está en la misma ERC, la de Carod-Rovira no es la de Heribert Barrera, desde 1988 las cosas han cambiado en este partido, primero con la irrupción de Àngel Colom, secundado por Pilar Rahola, que impulsa un posicionamiento nítidamente independentista y, desde 1996, con Carod-Rovira y Joan Puigcercós con movimientos para incorporar a la izquierda social, buscando influencia en el movimiento sindical (pactando la incorporación de cuadros en UGT) y otros colectivos sociales. La doble alma de ERC renace 60 años después (aquí) y va a permanecer con equilibrios internos que se manifiestan en los posicionamientos del partido, de donde se trasladan a los dos gobiernos tripartitos

El periodo del primer tripartito está dominado por el debate del Estatut, por los sobresaltos que continuamente da ERC y por la visión patrimonial de la nación respectiva que expresan CiU, en Catalunya, y el PP, en España, negando en ambos casos la legitimidad del gobierno correspondiente y con un muy agresivo apoyo mediático a sus postulados

El Estatut no es un clamor popular y su puesta en marcha y el debate subsiguiente tienen más de espectáculo que de movilización, a pesar de los esfuerzos del Govern para que la ciudadanía individualmente y las entidades aportaran en el proceso participativo abierto para su elaboración. Es tras su aprobación en el Parlament cuando empieza a levantar interés, en la medida en que se acumulan los agravios en el debate abierto fuera de Catalunya, en el Congreso de los Diputados y en otras comunidades autónomas

Para entonces ERC ya había protagonizado incidentes graves, como la entrevista de Carod-Rovira con la cúpula de ETA cuando está ejerciendo de President en funciones y su posterior dimisión, o no tan graves, como la ausencia del mismo Carod-Rovira en un acto oficial en Israel por la ausencia de la senyera. Todo se magnifica, como deja claro que de ese mismo viaje a Israel lo que más trasciende y más polvareda levanta es una fotografía de Maragall y Carod-Rovira bromeando con una corona de espinas de las que se venden como souvenir en Jerusalén

Es paradójico, y sintomático de cara al futuro, el rol de los medios públicos catalanes de comunicación, hostiles sin disimulo hacia el Govern en un hecho sin precedentes en España, donde acostumbran a ser controlados por los gobiernos para su propio interés o, en el mejor de los casos, para garantizar una cierta neutralidad. En el caso de TV3 y Catalunya Ràdio actúan de facto como órganos de prensa de la oposición, de una parte muy concreta de la oposición para ser precisos, lo que se une a la actitud de confrontación con el tripartito catalán de la inmensa mayoría de medios privados (prensa escrita, radios y televisiones) tanto catalanes como españoles. El diputado del PSC Joan Ferran levanta una gran polémica en diciembre de 2007 cuando dice que a TV3 y Catalunya Ràdio había que quitarle la costra nacionalista, cambiando nacionalista por pujolista  la expresión hubiera sido más precisa, aunque la polémica no se hubiera evitado

De lo anómalo del mandato es buena muestra que Zapatero pacta el acuerdo que saldrá del Congreso con Artur Mas, no hay que olvidar que aquel promete en la campaña electoral, quizá creyendo imposible su propia victoria, respetar el Estatut que apruebe el Parlament, Que el Govern y la mayoría parlamentaria que le da apoyo sea puenteado por el jefe de la oposición es todo un síntoma, que lo haga con un presidente socialista a espaldas de un President socialista no tiene calificativos. El Estatut acaba rompiendo la coalición de gobierno, ERC sufre un debate interno en el que acaba imponiéndose su vertiente nacionalista clásica (que sólo difiere de la de CiU, hasta ese momento, en su radicalidad en el tema de la relación con España) y se impone la petición del voto contrario en el referéndum frente a la propuesta de la dirección de pedir el voto nulo

El final del debate estatutario es desolador para quienes lo impulsan, ERC es apartada del Govern, Pasqual Maragall debe convocar elecciones inmediatamente después del referéndum y lejos de capitalizar haber alcanzado mayor autogobierno no se presenta a la reelección, la participación es bajísima (49%) y el voto en contra, que coinciden en pedir el independentismo y el PP, entonces único partido españolista con presencia parlamentaria en Catalunya, no llega al 21%

En apariencia sólo CiU gana, pero pocos meses después las elecciones no lo reflejan tampoco. Lo que sí es cierto es que las políticas sociales desarrolladas durante un mandato de sólo 3 años, el desarrollo de infraestructuras, iniciativas de profundidad como el Pla de Barris del que se beneficia buena parte del territorio más deprimido de Catalunya, incluso la parte del contenido estatutario que afecta a los derechos y deberes de la ciudadanía, todo queda oculto por el ruido del debate de los temas más identitarios del Estatut, el catalanismo progresista ha conquistado el gobierno en 2003, pero en 2006 la hegemonía de la visión nacional de Catalunya sigue siendo conservadora e identitaria

dilluns, 12 de novembre del 2018

NACIONALISMO ESPAÑOL PROGRESISTA EN EL PERIODO DEMOCRÁTICO




El nacionalismo español conservador se ha mantenido vivo desde la transición (aquí). En una primera etapa de forma más discreta, casi latente, y desde la década de los 90, en especial tras la mayoría absoluta de Aznar en el 2000, mucho más desinhibido y en una ofensiva recentralizadora acelerada tras la crisis de 2008. ¿Pero ha habido una propuesta nacional española en clave progresista similar a la que se planteó en la II República? La respuesta es negativa

Las fuerzas políticas progresistas entran en la democracia aceptando la no ruptura, lo que significa, entre otras cosas, asumir una simbología con la que no se identifican, al menos en un primer momento. Que el PCE realice una rueda de prensa presidida por la bandera monárquica no significa que sus bases y votantes dejen de ser republicanos, mientras que el PSOE mantiene hasta muy avanzado el debate de la ponencia constitucional la llamada enmienda republicana. Algo similar ocurre con el himno, la fiesta nacional del 12 de octubre… Esa escasa identificación ayuda a marginar el tema de España, el de qué idea de nación española se va a defender

Con posterioridad una parte creciente del PSOE, ya convertido en fuerza hegemónica del progresismo, pasa a defender instituciones y símbolos con la determinación del converso, el problema es que lo hace asumiendo el discurso de la identidad por activa, de forma acrítica, y por pasiva, para confrontar con los nacionalismos periféricos

Por otra parte, la defensa del entramado institucional surgido de la transición también dificulta la idea de una propuesta de tradición jacobina como hay en el periodo republicano, una nación de ciudadanos que se identifican a partir de valores cívicos compartidos. Ese centralismo jacobino es antitético con el estado de las autonomías

Finalmente, y quizá lo más importante, el modelo centralista de tradición jacobina es inviable tras el fracaso decimonónico en la construcción de un estado liberal que se identifica con una única identidad nacional (aquí) como ya se puso de manifiesto en la II República al reconocer los estatutos de autonomía de Catalunya y, más tardíamente, Euskadi y Galicia

Tampoco se abre paso una idea federal, la España autonómica es fruto del “café para todos” que diluye la trascendencia política de reconocer realidad nacionales diferenciadas, en especial Catalunya y Euskadi, la misma constitución hace equilibrios como utilizar la expresión nacionalidad, acercándose a, pero sin reconocer la realidad de naciones dentro de la nación. Pero España no construye un estado federal por mucho que se repita la coletilla de que es de los más descentralizados del mundo. El Senado no funciona como una cámara de representación territorial, la autonomía financiera pasa de inexistente a muy limitada (excepto en Navarra y Euskadi) y no existen mecanismos efectivos para limitar las medidas recentralizadoras que pone en marcha el gobierno central, lo que permite a los gobiernos de Rajoy distribuir asimétricamente los ajustes del gasto, penalizando las materias que son competencia autonómica y que constituyen el grueso del estado del bienestar excepto las pensiones, todo ello dejando pasar años sin ni siquiera reunir a los representantes de los gobiernos autonómicos para tratar la financiación.

El conflicto abierto en Catalunya anima movimientos a favor de una estado federal tanto en Catalunya como en el resto de España, pero su incidencia en el debate público es mucho menor, hasta el momento, que la confrontación entre nacionalismos identitarios

Las posiciones del PSC tienen  una creciente dificultad para abrise apso en los debates del PSOE desde la década de los 80 (aquí) y lleva a choques mal disimulados en el debate sobre el estatut que se inicia en 2003 y en su posicionamiento frente al procés, mientras el PSC se desangra el acuerdo que recoge la declaración de Granada de 2013 no es asumido en la práctica por nadie y tiene interpretaciones diversas como queda claro en 2016, en el debate interno que acaba con la dimisión de Pedro Sánchez

A la izquierda del PSOE sucede otro tanto, los posicionamientos formales no soportan la confrontación con la realidad, incluso en cuestiones organizativas internas se exige la asunción de los postulados estatales en Catalunya (motivo de la expulsión de IC de IU y de la creación de EUiA durante el liderazgo de Anguita) Las fuerzas políticas surgidas a partir del 15-M y sus confluencias y la propia IU asumen la propuesta federal y defienden el derecho de autodeterminación de Catalunya, no sin reticencias internas

Lo cierto es que desde que Pasqual Maragall plantea la idea del federalismo asimétrico no se abre en España una propuesta de modelo nacional que incluya lo que en la práctica ya existe, con reforma federal de la constitución o sin ella hay autonomías con competencias y grados de autogobierno diferenciados y, sobre todo, con posiciones distintas sobre la idea de nación. En algún momento Pedro Sánchez habla de España como nación de naciones, pero fiel a sus vaivenes en casi todo cambia pronto el concepto por el de nación cultural y después lo deja en el olvido

Finalmente cabe constatar el debate sobre el sentido de los estados nación en el mundo globalizado, qué soberanía real tienen, qué mecanismos de gobenanza supranacional se necesitan, qué competencias deben asumirse en cada nivel de la administración y para hacer qué. Es cierto que es un debate en foros intelectuales que aún no baja a terreno de las propuestas políticas, pero también es cierto que se echa en falta la intervención de los intelectuales progresistas a lo largo de estos 40 años en el tema de la cuestión nacional en España

Es muy posible que la única manera de articular una idea de nación española inclusiva sea asumiendo las identidades nacionales diversas y su convivencia simultánea en algunos territorios de estado, asumiendo también una identidad europea común con los derechos sociales y de ciudadanía como elemento de identificación. Queda mucho camino, y nada fácil, por recorrer