Me he acordado de él a raíz del último rifirrafe de
Gabriel Rufián en el Congreso y como antítesis de su figura. Pocos saben quién
es Manolo de VISCOLAN, por ese nombre sólo lo reconocemos, seguramente, un
puñado de veteranos del sindicalismo egarense y sus compañeros de fábrica. Si
me ha venido a la mente en contraposición al histriónico diputado de ERC ha
sido porque son como la noche y el día
De Rufián no hablaré más, cada cual lo valore como
quiera, lo que yo quiero es reivindicar al obrero textil autodidacta que no ha
tenido trayectoria meteórica en ningún sitio, por él como persona y por lo que
representa como arquetipo de aquella gente que conforma lo que antes, hace ya
tiempo, denominábamos intelectual colectivo de las organizaciones
Nos vemos muy de tanto en tanto, hace pocos días
tuvimos una sobremesa larga hablando de aquello que nos vincula, cómo está el
sindicato, algún que otro recuerdo de esos que siempre afloran, menos del
Barça, que curiosamente no salió, casi de todo. Como los dos somos amigos de
debatir nos llevamos la contraria hasta para darnos la razón y los temas se
alargan y van saltando de uno a otro, casi atropellándose.
Él se enorgullece del acuerdo sobre primas que
alcanzaron mucho antes de que cerrara la empresa, como tantas del textil. Con
el acuerdo no sólo conseguían unos salarios muy dignos, sino tener conocimiento
de toda la producción, cuántos metros de qué tipo de tela y a qué precio. A mi
me recordaba algunos convenios de empresa en hoteles emblemáticos que
vinculaban salario y facturación. Para él lo más valioso era que les permitía
tener la sartén por el mango. Claro que si la empresa planteaba modificaciones
para invertir en maquinaria, por ejemplo, renegociábamos la prima, éramos los
primeros que queríamos que entrara faena, decía él y también que había que
estar explicando la importancia de ese acuerdo, con valor legal de convenio, a
los propios compañeros continuamente, incluso a los del mismo comité de
empresa, que parece mentira lo que le cuesta a la gente entender esas cosas
Y es que no todo el mundo es igual, él no presume de
másters ni de tesis, pero tiene una inteligencia privilegiada de autodidacto
capaz de manejar una hoja de cálculo para que las matemáticas le digan lo que
necesita saber, no siempre lo que le gustaría, para poder decidir con acierto. En
las organizaciones de masas (perdón, si suena antiguo, por no inventarme un
neologismo para hablar de algo que ya tiene nombre) conviven un buen número de
mortales normales y corrientes, también personas avispadas, para lo
bueno y para lo malo, y un puñado de gente inteligente y honesta que es básica para que se sostengan, con mayor o menor formación académica (cuanta
más mejor, obviamente) y en ámbitos muy diferentes, no sólo entre los cargos
más visibles. Si alguien se pregunta la razón de que CCOO siga siendo la
principal organización social, no sólo sindical, de Catalunya después de 50
años que no busque la respuesta en favores inexistentes, en conspiraciones extrañas
u otras causas externas, se equivocará, como se equivocaría el sindicato si
diera la espalda a su verdadera fortaleza
Ya casi acabábamos la conversación, a punto de
marcharse y hablando de las pensiones, me hizo la siguiente reflexión: porcentualmente
son cada vez menos los jubilados con pensiones antiguas y muy bajas; es ley de
vida que vayan muriendo, de ahora en adelante, un número mayor de los que
tienen pensiones más decentes y entre los nuevos pensionistas ya son muchos los
que acceden a la jubilación con vidas laborales irregulares, desempleados los
últimos años, cobrando subsidios, con bases reguladoras más bajas al jubilarse
que 10 o 15 años antes.
En cinco minutos había puesto patas arriba conceptos
como la tasa de reposición (porcentaje de la pensión sobre la última nómina) o
la idea interesada de unas pensiones cada vez mayores que abocan al colapso del
sistema. Es cierto que inciden muchas más variables, pero sabremos ver, como él
ya me ha dejado caer, la diferencia entre los substancial y las cortinas de
humo. Mientras el “intelectual colectivo” funcione seguiremos siendo útiles y
ese seguirá funcionando mientras queden un buen número de Manolos de VISCOLAN