LAS MEDIAS VERDADES
Companys no es un personaje cómodo para el catalanismo
conservador, tampoco para una parte del que se proclama progresista y, menos
aún, para el único españolismo que se manifiesta, el rancio y con frecuencia
carpetovetónico heredero del nacionalismo español conservador
Pero Companys murió fusilado tras una farsa de juicio
y después de haber sido entregado a la España franquista por la GESTAPO, lo que
obliga a un reconocimiento póstumo anual al president
mártir cada 15 de octubre
En los tiempos que corren la ocasión da para muchos
intentos de apropiación de su figura y, sobre todo, de su muerte. A la fiesta
no pudo evitar la tentación de sumarse nuestro Molt Honorable President Quim Torra, por cierto, el tratamiento de molt honorable president está tan
desfasado al menos como la institución monárquica, a ver si vamos a acabar en
una república más arcaica que la monarquía parlamentaria a la que pretende
suceder
Volviendo al tema, Quim Torra tiene la visión del
mundo que tiene y todo debe encajar en ella, aunque sea a martillazos, así que
no es sorprendente su tuit diciendo que a Companys lo había asesinado el estado
español, ese enemigo ahistórico del sujeto, también ahistórico, que encarna
Catalunya como nación (en su visión del mundo, repito) Más allá de los tiempos
y los acontecimientos todo se reduce a una historieta de Marvel, con
superhéroes y supervillanos aplicados a su rol con toda pasión. La media verdad
del tuit evita el matiz de que aquella expresión concreta del estado español,
la dictadura franquista, también ejecutó a miles de personas de toda España, es
un matiz intrascendente para Quim Torra porque todo lo reduce a una eterna
guerra del pérfido estado español contra la indefensa nación catalana que ahí
sigue, esperando a su Sant Jordi que la rescate del dragón
Las críticas al tuit no se hicieron esperar y estaban
plenamente justificadas, pero no podía faltar desde la trinchera de enfrente el
intento de llevar el agua a su molino, por supuesto con nuevas medias verdades
que eso está muy en boga. Puede parecer el colmo de los malabarismos
argumentarios, pero el diputado de C’s Sergio Sanz Jiménez endosó en la red un
aparentemente documentado hilo que empezaba con un imposible histórico por el
que pronto tuvo que disculparse: que los hermanos Badia intentaron asesinar a
Companys en 1937 cuando ellos ya habían muerto, asesinados que entonces se
estilaba mucho eso, antes del inicio de la guerra. En el resto del hilo va explicando
que fueron catalanes los testigos (cita a un tío de Xavier Trias y al padre de
Antoni Tàpies) el instructor y el fiscal, para acabar diciendo que no les
importa (a Quim Torra y quienes como él piensan, cabe suponer) la historia ni
la realidad. Todo eso es cierto, tan cierto como que al autor del tuit también
le traen al pairo la historia y la realidad
Cualquiera podría haber hecho un hilo con datos
también reales, y también parciales, que hubiera indignado con toda razón a
Sergio Sanz y a mucha otra gente. El hipotético hilo podría decir, a partir de
las declaraciones efectuadas en el juicio a Companys, que el testigo más
prolijo y contundente en sus manifestaciones contra Companys era un individuo
nacido fuera de Catalunya y con un padre policía que ejerció la represión
contra el movimiento sindical catalán en los años de la primera Guerra Mundial,
un perfil con curiosas coincidencia con el de Inés Arrimadas
Tergiversar los hechos históricos cogiendo sólo
aquellos datos que interesan y extrapolando conclusiones como verdades
absolutas no es excesivamente difícil, tampoco es justo. El supuesto hilo que
vincularía a Manuel Bravo, capitán de la guardia civil, con Inés Arrimadas,
sería tan inaceptable como la versión que dejó caer Sergio Sanz, diputado de
C’s que supongo documentado en las publicaciones de dolcacatalunya o somatemps.
Reitero la militancia y el cargo porque en este caso no son una cuestión
insustancial, de la misma forma que no son fuentes para creer sin contrastar
algunas de las que corren por internet
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