LOS TESTIGOS
Un repaso de los testigos del juicio a Lluís Companys y
de sus testimonios deja claro que su citación responde al único objetivo de
reforzar el relato del fiscal. Podrían haber sido los siete que fueron u otros
distintos y podrían haber sido más o menos de siete. Tanto daba, porque en las
declaraciones no se acusa a Companys más que de lo que era de dominio público:
que fue persona destacada en la defensa de la legalidad republicana. Ninguno de
los testigos aporta un solo caso concreto en el que interviniera el acusado
Eso no significa que todos los testigos tuvieran un
mismo perfil, a tenor de lo que recogen las escuetas actas de sus declaraciones
hay roles diferenciados y actitudes distintas que responden a ello, pueden
apuntarse dos tipos de testigos, una mayoría son afectos al régimen de toda la
vida y dos de ellos empleados de la Generalitat durante la guerra que parecen
representar un papel de relleno del expediente. En su hilo de tuits Sergio Sanz
(aquí), sólo cita a dos de los siete testigos, no casualmente los que tienen
una relación de parentesco con dos personajes públicos que no parecen ser muy
de su agrado. Analicemos el perfil y las declaraciones de los siete, todos
ellos residentes en Catalunya, no iban a buscar los testigos a otro sitio
Uno de ellos, como hace constar Sergio Sanz, es
ciertamente el tío de Xavier Trias, Carlos Trías Bertrán. Lo que no aparece en
el tuit es que era Jefe Provincial de la Falange y camisa vieja, de los que la
fundaron en Catalunya en los años 30. Nadie elige a sus antepasados ni es
responsable de los actos de aquellos, aunque las relaciones familiares son
datos a tener en cuenta en muchas ocasiones, pero es que en este caso, si por
algo destaca Carlos Trías es por su beligerante anticatalanismo profesado desde
un desinhibido nacionalismo español. El acta de su declaración es de las más
extensas pero como todas habla de generalidades de sobras conocidas sobre el
papel público de Companys durante la guerra
La segunda acta de declaración, en la misma línea,
pero menos extensa, es de alguien de características similares, en este caso no
es mencionado por Sergio Sanz porque su apellido no le sirve. Pedro de
Armenteros Urbano, Delegado Provincial de Información e Investigación, es otro
jerarca de régimen, también catalán y miembro de Falange desde antes de la
contienda
A José Tapies Mestre corresponde la tercera acta, es
otro de los citados en el hilo de tuit siguiendo el criterio científico del
parentesco con alguien conocido hacia quien no se tiene especial simpatía, en
este caso es el padre de Antoni Tàpies que es lo único que tiene interés para
Sergio Sanz. Este es uno de los dos declarantes que habían trabajado en la
Generalitat republicana, en concreto en la oficina de relaciones exteriores y
es el único del que consta en acta un intento de defender a Companys. A
diferencia de los dos anteriores parece un testigo que comparece obligado por
las circunstancias y sin excesivo entusiasmo
Parecido es el caso de Antonio Fernández Argüelles
Ferrer, aunque es este caso no consta que hiciese ningún amago de defender al
acusado, fue interventor en la Generalitat y responde a preguntas sobre temas
presupuestarios. Como sucede en todos los demás casos no tuvo trato personal
con Lluís Companys
En quinto lugar aparece el acta del testimonio de José
María Balcells Serch, del que consta su profesión de médico, pero que trabaja
en la Diputación de Barcelona por lo que declara, ya que aporta documentación
que dice haber encontrado en el cajón de la mesa de su despacho en dicho
organismo. Fue preso de la república y de su animadversión hacia el encausado y
lo que significa da cuenta precisamente la entrega de esa documentación que no
tiene nada que ver con Companys, pero sirve para la apertura de nuevas
diligencias en una pieza separada
Manuel Bravo Montero es el testigo cuyo acta aparece
en sexto lugar, es la declaración más contundente y extensa, se remonta a toda
la vida púbica de Companys, desde su vinculación con Layret y el movimiento
obrero anarquista hasta sus actuaciones contra el nuevo estado desde el exilio.
El caso de este testigo merece un trato especial, capitán de la guardia civil
nacido en Madrid, hijo del que fuera Jefe superior de Policía de Barcelona,
Manuel Bravo Portillo (represor inclemente del movimiento obrero y asesinado
por los anarquistas en 1919) el testigo destaca como un feroz represor desde
muy pronto, tanto en Asturias en 1934 como después de la guerra, hasta tal
punto que se le fue la mano al detener ilegalmente, torturar y asesinar a un
triple agente de los ingleses, la GESTAPO y la Dirección General de Seguridad,
sin duda su hoja de servicios le ayudó a pasar sólo dos años en prisión por ese
asunto y salir libre en 1946 aunque perdió su puesto en la guardia civil. Todo
un personaje
La breve pero vehemente declaración que recoge la séptima
acta corresponde a Buenaventura Sánchez Cañete y López, magistrado que era
presidente de la Audiencia Provincial de Barcelona, nacido en Alcalá La Real y
monárquico ultraconservador fue el más destacado de los encargados de la
depuración de la justicia en Barcelona nada más finalizar la guerra, a mediados
de la década fueron premiados sus servicios con la promoción al Tribunal
Supremo.
Queda claro que entre jerarcas del régimen y
represores en todos los frentes la suerte de Companys estaba echada, los dos
testigos que parecen tener un papel de figurantes tampoco aportan ninguna
relación del acusado con ninguna actuación concreta que pudiera imputársele. No
era ese el objeto del juico, sino juzgar al personaje público y sus ideas para
ratificar la sentencia ya prevista, más o menos como en otros miles de juicios
sumarísimos, con la salvedad de que en este caso se trataba de quien se trataba
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada