dissabte, 3 de novembre del 2018

LA MUERTE DE COMPANYS O EL MANOSEO DE LA HISTORIA (II)



LOS TESTIGOS

Un repaso de los testigos del juicio a Lluís Companys y de sus testimonios deja claro que su citación responde al único objetivo de reforzar el relato del fiscal. Podrían haber sido los siete que fueron u otros distintos y podrían haber sido más o menos de siete. Tanto daba, porque en las declaraciones no se acusa a Companys más que de lo que era de dominio público: que fue persona destacada en la defensa de la legalidad republicana. Ninguno de los testigos aporta un solo caso concreto en el que interviniera el acusado

Eso no significa que todos los testigos tuvieran un mismo perfil, a tenor de lo que recogen las escuetas actas de sus declaraciones hay roles diferenciados y actitudes distintas que responden a ello, pueden apuntarse dos tipos de testigos, una mayoría son afectos al régimen de toda la vida y dos de ellos empleados de la Generalitat durante la guerra que parecen representar un papel de relleno del expediente. En su hilo de tuits Sergio Sanz (aquí), sólo cita a dos de los siete testigos, no casualmente los que tienen una relación de parentesco con dos personajes públicos que no parecen ser muy de su agrado. Analicemos el perfil y las declaraciones de los siete, todos ellos residentes en Catalunya, no iban a buscar los testigos a otro sitio

Uno de ellos, como hace constar Sergio Sanz, es ciertamente el tío de Xavier Trias, Carlos Trías Bertrán. Lo que no aparece en el tuit es que era Jefe Provincial de la Falange y camisa vieja, de los que la fundaron en Catalunya en los años 30. Nadie elige a sus antepasados ni es responsable de los actos de aquellos, aunque las relaciones familiares son datos a tener en cuenta en muchas ocasiones, pero es que en este caso, si por algo destaca Carlos Trías es por su beligerante anticatalanismo profesado desde un desinhibido nacionalismo español. El acta de su declaración es de las más extensas pero como todas habla de generalidades de sobras conocidas sobre el papel público de Companys durante la guerra

La segunda acta de declaración, en la misma línea, pero menos extensa, es de alguien de características similares, en este caso no es mencionado por Sergio Sanz porque su apellido no le sirve. Pedro de Armenteros Urbano, Delegado Provincial de Información e Investigación, es otro jerarca de régimen, también catalán y miembro de Falange desde antes de la contienda

A José Tapies Mestre corresponde la tercera acta, es otro de los citados en el hilo de tuit siguiendo el criterio científico del parentesco con alguien conocido hacia quien no se tiene especial simpatía, en este caso es el padre de Antoni Tàpies que es lo único que tiene interés para Sergio Sanz. Este es uno de los dos declarantes que habían trabajado en la Generalitat republicana, en concreto en la oficina de relaciones exteriores y es el único del que consta en acta un intento de defender a Companys. A diferencia de los dos anteriores parece un testigo que comparece obligado por las circunstancias y sin excesivo entusiasmo

Parecido es el caso de Antonio Fernández Argüelles Ferrer, aunque es este caso no consta que hiciese ningún amago de defender al acusado, fue interventor en la Generalitat y responde a preguntas sobre temas presupuestarios. Como sucede en todos los demás casos no tuvo trato personal con Lluís Companys

En quinto lugar aparece el acta del testimonio de José María Balcells Serch, del que consta su profesión de médico, pero que trabaja en la Diputación de Barcelona por lo que declara, ya que aporta documentación que dice haber encontrado en el cajón de la mesa de su despacho en dicho organismo. Fue preso de la república y de su animadversión hacia el encausado y lo que significa da cuenta precisamente la entrega de esa documentación que no tiene nada que ver con Companys, pero sirve para la apertura de nuevas diligencias en una pieza separada

Manuel Bravo Montero es el testigo cuyo acta aparece en sexto lugar, es la declaración más contundente y extensa, se remonta a toda la vida púbica de Companys, desde su vinculación con Layret y el movimiento obrero anarquista hasta sus actuaciones contra el nuevo estado desde el exilio. El caso de este testigo merece un trato especial, capitán de la guardia civil nacido en Madrid, hijo del que fuera Jefe superior de Policía de Barcelona, Manuel Bravo Portillo (represor inclemente del movimiento obrero y asesinado por los anarquistas en 1919) el testigo destaca como un feroz represor desde muy pronto, tanto en Asturias en 1934 como después de la guerra, hasta tal punto que se le fue la mano al detener ilegalmente, torturar y asesinar a un triple agente de los ingleses, la GESTAPO y la Dirección General de Seguridad, sin duda su hoja de servicios le ayudó a pasar sólo dos años en prisión por ese asunto y salir libre en 1946 aunque perdió su puesto en la guardia civil. Todo un personaje

La breve pero vehemente declaración que recoge la séptima acta corresponde a Buenaventura Sánchez Cañete y López, magistrado que era presidente de la Audiencia Provincial de Barcelona, nacido en Alcalá La Real y monárquico ultraconservador fue el más destacado de los encargados de la depuración de la justicia en Barcelona nada más finalizar la guerra, a mediados de la década fueron premiados sus servicios con la promoción al Tribunal Supremo.

Queda claro que entre jerarcas del régimen y represores en todos los frentes la suerte de Companys estaba echada, los dos testigos que parecen tener un papel de figurantes tampoco aportan ninguna relación del acusado con ninguna actuación concreta que pudiera imputársele. No era ese el objeto del juico, sino juzgar al personaje público y sus ideas para ratificar la sentencia ya prevista, más o menos como en otros miles de juicios sumarísimos, con la salvedad de que en este caso se trataba de quien se trataba

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