dijous, 22 de novembre del 2018

EL CATALANISMO PROGRESISTA Y EL PRIMER TRIPARTITO




En 2003 accede al gobierno el primer tripartito, con Pasqual Maragall de President, 23 años después de la derrota en 1980 el catalanismo progresista finaliza la travesía del desierto, aunque visto en perspectiva más parece la visión de un espejismo. Para que la alternancia se produzca es clave ERC y su reorientación desde 1996, hay voluntad de alternativa y no de mera alternancia, pero las dos almas de ERC no desaparecen y van a ser un factor determinante, no el único, de los sobresaltos que llevan a hablar del Dragon Khan para simbolizar lo que sucede en los siete años de los dos tripartitos.

El contexto en el que se celebran las elecciones, a pocos meses de que se celebren las generales en España, es complejo y ha cambiado mucho desde las últimas elecciones ganadas/perdidas por Jordi Pujol en 1999 (aquí). El PP, con mayoría absoluta desde el año 2000, actúa “sin complejos” en expresión que tuvo éxito de Aznar, eso supone una clara desautorización de la política de pactos de CiU, para llevar a Aznar al gobierno en 1996 (pactos del Majestic) y para mantenerlo en Catalunya en la legislatura 1999-2003. Las políticas del PP con mayoría absoluta ya no ocultan su querencia por la recentralización y reciben, en lo social, una contestación creciente, con la huelga general de 2002, la crisis del chapapote del Prestige y, sobre todo, la campaña contra la participación en la Guerra de Irak

Los malos resultados del PSOE e IU en las generales de 2000 son, paradójicamente, un balón de oxígeno para la autonomía de funcionamiento de PSC e ICV. Para el socio menor del futuro tripartito es el fracaso del que ha sido históricamente su socio estatal, pero que bajo la dirección de Julio Anguita expulsa a la formación catalana e intenta una OPA hostil con la creación de EUiA en Catalunya, en 1999 no consigue presencia en el Parlament, pero su existencia es una de las razones que explican el peor resultado de ICV (incluyendo la etapa del PSUC) en unas elecciones autonómicas. En el caso del PSC, con un liderazgo potente en cuanto a proyección exterior de Pasqual Maragall, se recupera en parte la capacidad de maniobra autónoma perdida desde 1980 en adelante, aunque la crisis abierta en el partido catalán desde 2010 impide que se consolide este proceso

Las elecciones vienen marcadas por este clima, por el relevo de Jordi Pujol por Artur Mas y por la propuesta de un nuevo Estatut, presente ya en el programa del PSC en 1999, pero que ahora adquiere protagonismo. El resultado electoral deja un panorama con semejanzas al de 1980, CiU gana en escaños (pierde en votos) y depende del apoyo de ERC para la investidura, pero en esta ocasión, y no sin incertidumbre, ERC opta por un gobierno catalanista de izquierdas. La diferencia está en la misma ERC, la de Carod-Rovira no es la de Heribert Barrera, desde 1988 las cosas han cambiado en este partido, primero con la irrupción de Àngel Colom, secundado por Pilar Rahola, que impulsa un posicionamiento nítidamente independentista y, desde 1996, con Carod-Rovira y Joan Puigcercós con movimientos para incorporar a la izquierda social, buscando influencia en el movimiento sindical (pactando la incorporación de cuadros en UGT) y otros colectivos sociales. La doble alma de ERC renace 60 años después (aquí) y va a permanecer con equilibrios internos que se manifiestan en los posicionamientos del partido, de donde se trasladan a los dos gobiernos tripartitos

El periodo del primer tripartito está dominado por el debate del Estatut, por los sobresaltos que continuamente da ERC y por la visión patrimonial de la nación respectiva que expresan CiU, en Catalunya, y el PP, en España, negando en ambos casos la legitimidad del gobierno correspondiente y con un muy agresivo apoyo mediático a sus postulados

El Estatut no es un clamor popular y su puesta en marcha y el debate subsiguiente tienen más de espectáculo que de movilización, a pesar de los esfuerzos del Govern para que la ciudadanía individualmente y las entidades aportaran en el proceso participativo abierto para su elaboración. Es tras su aprobación en el Parlament cuando empieza a levantar interés, en la medida en que se acumulan los agravios en el debate abierto fuera de Catalunya, en el Congreso de los Diputados y en otras comunidades autónomas

Para entonces ERC ya había protagonizado incidentes graves, como la entrevista de Carod-Rovira con la cúpula de ETA cuando está ejerciendo de President en funciones y su posterior dimisión, o no tan graves, como la ausencia del mismo Carod-Rovira en un acto oficial en Israel por la ausencia de la senyera. Todo se magnifica, como deja claro que de ese mismo viaje a Israel lo que más trasciende y más polvareda levanta es una fotografía de Maragall y Carod-Rovira bromeando con una corona de espinas de las que se venden como souvenir en Jerusalén

Es paradójico, y sintomático de cara al futuro, el rol de los medios públicos catalanes de comunicación, hostiles sin disimulo hacia el Govern en un hecho sin precedentes en España, donde acostumbran a ser controlados por los gobiernos para su propio interés o, en el mejor de los casos, para garantizar una cierta neutralidad. En el caso de TV3 y Catalunya Ràdio actúan de facto como órganos de prensa de la oposición, de una parte muy concreta de la oposición para ser precisos, lo que se une a la actitud de confrontación con el tripartito catalán de la inmensa mayoría de medios privados (prensa escrita, radios y televisiones) tanto catalanes como españoles. El diputado del PSC Joan Ferran levanta una gran polémica en diciembre de 2007 cuando dice que a TV3 y Catalunya Ràdio había que quitarle la costra nacionalista, cambiando nacionalista por pujolista  la expresión hubiera sido más precisa, aunque la polémica no se hubiera evitado

De lo anómalo del mandato es buena muestra que Zapatero pacta el acuerdo que saldrá del Congreso con Artur Mas, no hay que olvidar que aquel promete en la campaña electoral, quizá creyendo imposible su propia victoria, respetar el Estatut que apruebe el Parlament, Que el Govern y la mayoría parlamentaria que le da apoyo sea puenteado por el jefe de la oposición es todo un síntoma, que lo haga con un presidente socialista a espaldas de un President socialista no tiene calificativos. El Estatut acaba rompiendo la coalición de gobierno, ERC sufre un debate interno en el que acaba imponiéndose su vertiente nacionalista clásica (que sólo difiere de la de CiU, hasta ese momento, en su radicalidad en el tema de la relación con España) y se impone la petición del voto contrario en el referéndum frente a la propuesta de la dirección de pedir el voto nulo

El final del debate estatutario es desolador para quienes lo impulsan, ERC es apartada del Govern, Pasqual Maragall debe convocar elecciones inmediatamente después del referéndum y lejos de capitalizar haber alcanzado mayor autogobierno no se presenta a la reelección, la participación es bajísima (49%) y el voto en contra, que coinciden en pedir el independentismo y el PP, entonces único partido españolista con presencia parlamentaria en Catalunya, no llega al 21%

En apariencia sólo CiU gana, pero pocos meses después las elecciones no lo reflejan tampoco. Lo que sí es cierto es que las políticas sociales desarrolladas durante un mandato de sólo 3 años, el desarrollo de infraestructuras, iniciativas de profundidad como el Pla de Barris del que se beneficia buena parte del territorio más deprimido de Catalunya, incluso la parte del contenido estatutario que afecta a los derechos y deberes de la ciudadanía, todo queda oculto por el ruido del debate de los temas más identitarios del Estatut, el catalanismo progresista ha conquistado el gobierno en 2003, pero en 2006 la hegemonía de la visión nacional de Catalunya sigue siendo conservadora e identitaria

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