En 2003 accede al gobierno el primer tripartito, con
Pasqual Maragall de President, 23
años después de la derrota en 1980 el catalanismo progresista finaliza la
travesía del desierto, aunque visto en perspectiva más parece la visión de un
espejismo. Para que la alternancia se produzca es clave ERC y su reorientación
desde 1996, hay voluntad de alternativa y no de mera alternancia, pero las dos
almas de ERC no desaparecen y van a ser un factor determinante, no el único, de
los sobresaltos que llevan a hablar del Dragon Khan para simbolizar lo que
sucede en los siete años de los dos tripartitos.
El contexto en el que se celebran las elecciones, a
pocos meses de que se celebren las generales en España, es complejo y ha
cambiado mucho desde las últimas elecciones ganadas/perdidas por Jordi Pujol en
1999 (aquí). El PP, con mayoría absoluta desde el año 2000, actúa “sin
complejos” en expresión que tuvo éxito de Aznar, eso supone una clara
desautorización de la política de pactos de CiU, para llevar a Aznar al
gobierno en 1996 (pactos del Majestic) y para mantenerlo en Catalunya en la
legislatura 1999-2003. Las políticas del PP con mayoría absoluta ya no ocultan
su querencia por la recentralización y reciben, en lo social, una contestación
creciente, con la huelga general de 2002, la crisis del chapapote del Prestige
y, sobre todo, la campaña contra la participación en la Guerra de Irak
Los malos resultados del PSOE e IU en las generales de
2000 son, paradójicamente, un balón de oxígeno para la autonomía de
funcionamiento de PSC e ICV. Para el socio menor del futuro tripartito es el
fracaso del que ha sido históricamente su socio estatal, pero que bajo la
dirección de Julio Anguita expulsa a la formación catalana e intenta una OPA
hostil con la creación de EUiA en Catalunya, en 1999 no consigue presencia en
el Parlament, pero su existencia es una de las razones que explican el peor
resultado de ICV (incluyendo la etapa del PSUC) en unas elecciones autonómicas.
En el caso del PSC, con un liderazgo potente en cuanto a proyección exterior de
Pasqual Maragall, se recupera en parte la capacidad de maniobra autónoma
perdida desde 1980 en adelante, aunque la crisis abierta en el partido catalán
desde 2010 impide que se consolide este proceso
Las elecciones vienen marcadas por este clima, por el
relevo de Jordi Pujol por Artur Mas y por la propuesta de un nuevo Estatut, presente ya en el programa del
PSC en 1999, pero que ahora adquiere protagonismo. El resultado electoral deja
un panorama con semejanzas al de 1980, CiU gana en escaños (pierde en votos) y
depende del apoyo de ERC para la investidura, pero en esta ocasión, y no sin
incertidumbre, ERC opta por un gobierno catalanista de izquierdas. La diferencia
está en la misma ERC, la de Carod-Rovira no es la de Heribert Barrera, desde
1988 las cosas han cambiado en este partido, primero con la irrupción de Àngel
Colom, secundado por Pilar Rahola, que impulsa un posicionamiento nítidamente
independentista y, desde 1996, con Carod-Rovira y Joan Puigcercós con
movimientos para incorporar a la izquierda social, buscando influencia en el
movimiento sindical (pactando la incorporación de cuadros en UGT) y otros
colectivos sociales. La doble alma de ERC renace 60 años después (aquí) y va a
permanecer con equilibrios internos que se manifiestan en los posicionamientos
del partido, de donde se trasladan a los dos gobiernos tripartitos
El periodo del primer tripartito está dominado por el
debate del Estatut, por los sobresaltos
que continuamente da ERC y por la visión patrimonial de la nación respectiva
que expresan CiU, en Catalunya, y el PP, en España, negando en ambos casos la
legitimidad del gobierno correspondiente y con un muy agresivo apoyo mediático
a sus postulados
El Estatut
no es un clamor popular y su puesta en marcha y el debate subsiguiente tienen
más de espectáculo que de movilización, a pesar de los esfuerzos del Govern para que la ciudadanía
individualmente y las entidades aportaran en el proceso participativo abierto
para su elaboración. Es tras su aprobación en el Parlament cuando empieza a levantar interés, en la medida en que se
acumulan los agravios en el debate abierto fuera de Catalunya, en el Congreso
de los Diputados y en otras comunidades autónomas
Para entonces ERC ya había protagonizado incidentes
graves, como la entrevista de Carod-Rovira con la cúpula de ETA cuando está
ejerciendo de President en funciones
y su posterior dimisión, o no tan graves, como la ausencia del mismo
Carod-Rovira en un acto oficial en Israel por la ausencia de la senyera. Todo se magnifica, como deja
claro que de ese mismo viaje a Israel lo que más trasciende y más polvareda
levanta es una fotografía de Maragall y Carod-Rovira bromeando con una corona
de espinas de las que se venden como souvenir en Jerusalén
Es paradójico, y sintomático de cara al futuro, el rol
de los medios públicos catalanes de comunicación, hostiles sin disimulo hacia
el Govern en un hecho sin precedentes
en España, donde acostumbran a ser controlados por los gobiernos para su propio
interés o, en el mejor de los casos, para garantizar una cierta neutralidad. En
el caso de TV3 y Catalunya Ràdio
actúan de facto como órganos de prensa de la oposición, de una parte muy
concreta de la oposición para ser precisos, lo que se une a la actitud de
confrontación con el tripartito catalán de la inmensa mayoría de medios
privados (prensa escrita, radios y televisiones) tanto catalanes como españoles.
El diputado del PSC Joan Ferran levanta una gran polémica en diciembre de 2007
cuando dice que a TV3 y Catalunya Ràdio
había que quitarle la costra nacionalista, cambiando nacionalista por
pujolista la expresión hubiera sido más
precisa, aunque la polémica no se hubiera evitado
De lo anómalo del mandato es buena muestra que
Zapatero pacta el acuerdo que saldrá del Congreso con Artur Mas, no hay que
olvidar que aquel promete en la campaña electoral, quizá creyendo imposible su
propia victoria, respetar el Estatut
que apruebe el Parlament, Que el Govern y la mayoría parlamentaria que le
da apoyo sea puenteado por el jefe de la oposición es todo un síntoma, que lo
haga con un presidente socialista a espaldas de un President socialista no tiene calificativos. El Estatut acaba rompiendo la coalición de
gobierno, ERC sufre un debate interno en el que acaba imponiéndose su vertiente
nacionalista clásica (que sólo difiere de la de CiU, hasta ese momento, en su
radicalidad en el tema de la relación con España) y se impone la petición del voto
contrario en el referéndum frente a la propuesta de la dirección de pedir el
voto nulo
El final del debate estatutario es desolador para
quienes lo impulsan, ERC es apartada del Govern,
Pasqual Maragall debe convocar elecciones inmediatamente después del referéndum
y lejos de capitalizar haber alcanzado mayor autogobierno no se presenta a la
reelección, la participación es bajísima (49%) y el voto en contra, que
coinciden en pedir el independentismo y el PP, entonces único partido
españolista con presencia parlamentaria en Catalunya, no llega al 21%
En apariencia sólo CiU gana, pero pocos meses después
las elecciones no lo reflejan tampoco. Lo que sí es cierto es que las políticas
sociales desarrolladas durante un mandato de sólo 3 años, el desarrollo de
infraestructuras, iniciativas de profundidad como el Pla de Barris del que se beneficia buena parte del territorio más
deprimido de Catalunya, incluso la parte del contenido estatutario que afecta a
los derechos y deberes de la ciudadanía, todo queda oculto por el ruido del
debate de los temas más identitarios del Estatut,
el catalanismo progresista ha conquistado el gobierno en 2003, pero en 2006 la
hegemonía de la visión nacional de Catalunya sigue siendo conservadora e
identitaria
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