dijous, 26 de juliol del 2018

EL NACIONALISMO SE HACE CONSERVADOR




El largo proceso de unificación alemana es para el nacionalismo esencialista lo que la revolución francesa para la nación de ciudadanos: el paradigma que sirve de referencia para lo que viene después

Entre el Zollverein (unión aduanera que entra en vigor en 1834) y la unificación definitiva de Alemania (1871) suceden muchas cosas en Europa, dos de ellas fundamentales para entender por qué se impone una visión de la nación alemana para la que los derechos de ciudadanía no son lo esencial.

Primero, la revolución industrial cruza definitivamente el Canal de la Mancha, un británico diría que el continente deja de estar aislado, y se extiende la nueva forma de producir, tanto en la agricultura como en las manufacturas. El capitalismo se extiende y pide a gritos un estado-nación, con leyes homogéneas, supresión de aduanas internas y, sobre todo, con garantías para el derecho de propiedad. En Alemania, la burguesía y los junkers (grandes latifundistas de origen nobiliar) van a ser coprotagonistas de ese proceso, se produce una alianza entre la nueva y la antigua clases dirigentes, algo que tampoco es excepcional, en lugar de una pugna de unos por desplazar a los otros.

Segundo, la última oleada revolucionaria en Europa, en 1848, ha introducido una novedad. Junto a las aspiraciones liberales y el deseo de la burguesía de acceder a dirigir la sociedad han aparecido reivindicaciones de justicia social y un nuevo sujeto político, el trabajador asalariado. El desarrollo del capitalismo conlleva la aparición de una nueva clase social, la burguesía ya asentada ve sus aspiraciones como una amenaza y renuncia a grandes transformaciones, no sea que de derechos cívicos se pase a hablar de derechos sociales.

Debe añadirse un factor interno alemán, Prusia y Austria pugnan por encabezar la unificación de los otros 37 estados, un argumento empleado por los que finalmente se imponen, los prusianos, es que Austria no es plenamente alemana, el Imperio Austriaco incluye a húngaros, rumanos de lengua latina, eslavos diversos en los Balcanes…

De esta forma cobra fuerza la idea de una nación alemana unida por la lengua (la religión no sirve por la existencia de una minoría católica importante) y con un destino común anterior y por encima de la voluntad de las personas, es el Volksgeist (espíritu del pueblo). La alianza entre junkers, el mismo Bismarck es uno, y burguesía supone reducir al mínimo las aspiraciones liberales, la Alemania unificada tendrá un parlamento bicameral y la cámara baja se elegirá por sufragio universal masculino, pero casi no tendrá poderes, ni legislativos ni de control del gobierno.

En Europa, de la mano de un nuevo gran estado-nación, irrumpe un nacionalismo esencialista que influirá en todas partes. En España eso se va a reflejar tanto en los nacionalismos periféricos que están a punto de eclosionar como en la misma idea de nación española, todo propiciado por el fracaso en la construcción del estado liberal.

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