El largo proceso de unificación alemana es para el
nacionalismo esencialista lo que la revolución francesa para la nación de
ciudadanos: el paradigma que sirve de referencia para lo que viene después
Entre el Zollverein (unión aduanera que entra en vigor
en 1834) y la unificación definitiva de Alemania (1871) suceden muchas cosas en
Europa, dos de ellas fundamentales para entender por qué se impone una visión
de la nación alemana para la que los derechos de ciudadanía no son lo esencial.
Primero, la revolución industrial cruza
definitivamente el Canal de la Mancha, un británico diría que el continente
deja de estar aislado, y se extiende la nueva forma de producir, tanto en la
agricultura como en las manufacturas. El capitalismo se extiende y pide a gritos
un estado-nación, con leyes homogéneas, supresión de aduanas internas y, sobre
todo, con garantías para el derecho de propiedad. En Alemania, la burguesía y
los junkers (grandes latifundistas de origen nobiliar) van a ser
coprotagonistas de ese proceso, se produce una alianza entre la nueva y la
antigua clases dirigentes, algo que tampoco es excepcional, en lugar de una
pugna de unos por desplazar a los otros.
Segundo, la última oleada revolucionaria en Europa,
en 1848, ha introducido una novedad. Junto a las aspiraciones liberales y el
deseo de la burguesía de acceder a dirigir la sociedad han aparecido
reivindicaciones de justicia social y un nuevo sujeto político, el trabajador
asalariado. El desarrollo del capitalismo conlleva la aparición de una nueva
clase social, la burguesía ya asentada ve sus aspiraciones como una amenaza y
renuncia a grandes transformaciones, no sea que de derechos cívicos se pase a
hablar de derechos sociales.
Debe añadirse un factor interno alemán, Prusia y
Austria pugnan por encabezar la unificación de los otros 37 estados, un
argumento empleado por los que finalmente se imponen, los prusianos, es que
Austria no es plenamente alemana, el Imperio Austriaco incluye a húngaros,
rumanos de lengua latina, eslavos diversos en los Balcanes…
De esta forma cobra fuerza la idea de una nación
alemana unida por la lengua (la religión no sirve por la existencia de una
minoría católica importante) y con un destino común anterior y por encima de la
voluntad de las personas, es el Volksgeist (espíritu del pueblo). La alianza
entre junkers, el mismo Bismarck es uno, y burguesía supone reducir al mínimo
las aspiraciones liberales, la Alemania unificada tendrá un parlamento
bicameral y la cámara baja se elegirá por sufragio universal masculino, pero
casi no tendrá poderes, ni legislativos ni de control del gobierno.
En Europa, de la mano de un nuevo gran estado-nación,
irrumpe un nacionalismo esencialista que influirá en todas partes. En España
eso se va a reflejar tanto en los nacionalismos periféricos que están a punto
de eclosionar como en la misma idea de nación española, todo propiciado por el
fracaso en la construcción del estado liberal.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada