dimarts, 17 de juliol del 2018

LOS INICIOS DE LA NACIÓN ESPAÑOLA




Aclaradas cuestiones generales sobre cuándo (aquí) y dónde (aquí) surgen las naciones ya se puede entrar en materia sobre el caso español.

España experimenta uno de los procesos de transformación de un estado de Antiguo Régimen que ya existía en nación, aunque con unos límites geográficos que pronto serían mucho más restringidos, como se verá más adelante

En el primer amago constitucional español (la carta otorgada de José Bonaparte de julio de 1808, conocida como Constitución de Bayona o Estatuto de Bayona) se introducen elementos liberales moderados y derechos importantes, pero es durante la Guerra de la Independencia cuando se plantea la existencia de la Nación (así, con mayúscula inicial) como alternativa a la monarquía absolutista y en paralelo a la abolición del sistema feudal. De hecho, España fue el tercer país del mundo, después de EE.UU. y Francia, en dotarse de una constitución y en presentarse ante el mundo como una nación en el sentido contemporáneo del término. Todo muy bonito, lástima que después se fuera al traste.

La idea de nación que se plasma en la constitución de 1812 sigue la estela del modelo de la Francia revolucionaria, la Nación la constituyen los ciudadanos, con sus derechos y sus deberes. No hay debate sobre identidades, el nacionalismo romántico e identidario, de raíz conservadora, todavía no se ha manifestado en ningún lugar

En los debates de las Cortes ya hay posicionamientos distintos, no existen partidos políticos, pero sí bloques de diputados que se van agrupando por la afinidad de sus ideas, desde los absolutistas hasta los liberales que conciben al rey sometido al poder de las Cortes, con los moderados defendiendo un poder compartido el entre rey y las Cortes. Es decir, el abanico va desde el rechazo a la idea de nación a la defensa de que en ella reside la soberanía y está formada por ciudadanos, sólo hombres, con derechos y deberes.

No hay presencia significada de republicanos ni surge debate alguno sobre posibles naciones distintas de la española en los territorios europeos de España. Cien años después de 1714 ningún representante catalán, vasco o gallego planteó el debate sobre la existencia de más naciones que la española

Sí se produce un primer debate entre el liberalismo jacobinista, sector progresista defensor de posturas centralistas, y propuestas que apuntan hacia el federalismo sin mencionarlo de forma explícita.

Ese debate se plantea sin pensar para nada en los nacionalismo que hoy conocemos, sino con la cuestión de las colonias americanas sobre la mesa. Y es que los conflictos territoriales son en España anteriores incluso a su propia existencia como nación. Pero el caso de las colonias americanas da para una nueva entrada y así será tratado.

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