Aclaradas cuestiones generales sobre cuándo (aquí) y
dónde (aquí) surgen las naciones ya se puede entrar en materia sobre el caso
español.
España experimenta uno de los procesos de transformación de un
estado de Antiguo Régimen que ya existía en nación, aunque con unos límites
geográficos que pronto serían mucho más restringidos, como se verá más adelante
En el primer amago constitucional español (la carta
otorgada de José Bonaparte de julio de 1808, conocida como Constitución de
Bayona o Estatuto de Bayona) se introducen elementos liberales moderados y
derechos importantes, pero es durante la Guerra de la Independencia cuando se
plantea la existencia de la Nación (así, con mayúscula inicial) como
alternativa a la monarquía absolutista y en paralelo a la abolición del sistema
feudal. De hecho, España fue el tercer país del mundo, después de EE.UU. y
Francia, en dotarse de una constitución y en presentarse ante el mundo como una
nación en el sentido contemporáneo del término. Todo muy bonito, lástima que
después se fuera al traste.
La idea de nación que se plasma en la constitución
de 1812 sigue la estela del modelo de la Francia revolucionaria, la Nación la
constituyen los ciudadanos, con sus derechos y sus deberes. No hay debate sobre
identidades, el nacionalismo romántico e identidario, de raíz conservadora,
todavía no se ha manifestado en ningún lugar
En los debates de las Cortes ya hay posicionamientos
distintos, no existen partidos políticos, pero sí bloques de diputados que se
van agrupando por la afinidad de sus ideas, desde los absolutistas hasta los
liberales que conciben al rey sometido al poder de las Cortes, con los
moderados defendiendo un poder compartido el entre rey y las Cortes. Es decir,
el abanico va desde el rechazo a la idea de nación a la defensa de que en ella
reside la soberanía y está formada por ciudadanos, sólo hombres, con derechos y
deberes.
No hay presencia significada de republicanos ni
surge debate alguno sobre posibles naciones distintas de la española en los
territorios europeos de España. Cien años después de 1714 ningún representante
catalán, vasco o gallego planteó el debate sobre la existencia de más naciones
que la española
Sí se produce un primer debate entre el liberalismo
jacobinista, sector progresista defensor de posturas centralistas, y propuestas
que apuntan hacia el federalismo sin mencionarlo de forma explícita.
Ese debate se plantea sin pensar para nada en los
nacionalismo que hoy conocemos, sino con la cuestión de las colonias americanas
sobre la mesa. Y es que los conflictos territoriales son en España anteriores
incluso a su propia existencia como nación. Pero el caso de las colonias
americanas da para una nueva entrada y así será tratado.
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