dijous, 30 de maig del 2019

BARCELONA MON AMOUR

No vivo en Barcelona, aunque sí trabajo allí, pero aunque llevara 20 años sin pasar por sus calles lo que sucede en la capital de mi país, Catalunya, me incumbe siempre, no digamos ya en el contexto actual. Como yo hay unos millones de personas más pendientes de qué pasará con la alcaldía de Barcelona que de la política municipal de su lugar de residencia, algo quizá criticable pero a todas luces comprensible

El lunes todo el mundo daba por hecho que en Barcelona habría un alcalde independentista, Ernest Maragall, hoy jueves parece menos claro. Como en mi caso concurre el hecho de pertenecer a Catalunya en Comú y ya sé que no podré participar en la decisión final que se adopte, lógico al no residir en Barcelona, quiero al menos trasladar mi reflexión a quien quiera leerla

La propuesta de Ada Colau de explorar un tripartito progresista me parece lógica y positiva, aunque sus posibilidades de éxito sean inexistentes ante el bloqueo mutuo de ERC y PSC se abren las puertas a algo que puede acabar sucediendo a lo largo de un mandato de cuatro años que puede dar para muchos cambios de escenario político.

Sin embargo, constatado ya que esa opción es inviable de cara al pleno en el que se debe elegir el alcalde o alcaldesa hay que pensar en los movimientos a corto plazo porque las decisiones no van a poder esperar.

Al margen de la política municipal que se vaya a desarrollar, en la que estoy convencido de que lo mejor para Barcelona (y por extensión para su área metropolitana y para Catalunya) sería profundizar en las políticas que ya se han puesto en marcha porque, además de innovadoras y valientes, ponen en el centro de la acción municipal el bienestar de las personas, la mejora de las condiciones de vida de las más necesitadas y la hegemonía de los valores humanistas de la izquierda feminista y ecologista sobre el materialismo avaricioso del negocio a costa de lo que sea. Al margen digo de ese detalle nimio sin importancia hay un tema que atraviesa la vida, no sólo la política, en Catalunya, como es el debate sobre la cuestión nacional, asunto este que a mi modo de ver le ha costado al equipo de gobierno no haber sido la fuerza más votada por muy poco.

Cualquier análisis que se haga de los resultados del 26 de mayo nos va a llevar a la conclusión de que Maragall obtuvo más votos en las elecciones que Ada porque hubo un desplazamiento de voto más afín a la CiU de toda la vida que buscaba utilidad anticolauista, igualmente nos va a llevar a la conclusión de que los comunes han perdido más votos en los barrios menos afines al independentismo, como demuestran los resultados de C's en las elecciones de diciembre de 2017. Dicho de otra manera, ha funcionado el voto útil anti Colau y no ha funcionado el voto útil de izquierdas y eso ha sucedido porque una parte de la población proclive a votar progresista, como hizo en 2015 y ha vuelto a hacer ahora, tiene la percepción de que los comunes han sido todo este tiempo más afines a las ideas independentistas que a las contrarias, lo que por otra parte no ha impedido que las redes se hayan llenado de improperios por no haber dicho amén a todas las ocurrencias del procesismo

Pienso que hay que poner pie en pared en este tema, Maragall sólo podría ser alcalde gracias a los comunes (por activa o por pasiva) si hay un tripartito progresista, una alianza que por composición y por programa difumine el hecho de que su candidatura y su partido apuesten por la independencia. Cualquier otra cosa sería un error de bulto de los comunes, equiparable al que fue romper el pacto municipal con el PSC pero con una agravante, no tendríamos la gestión municipal para compensar el error con el impulso de políticas concretas

Descartada la primera opción quedan dos principales, o Maragall es alcalde porque no haya una mayoría absoluta de votos que lo impida o la alcaldesa es Colau gracias al voto de al menos 21 concejales. Podría haber más, pero a día de hoy no parece que tengan posibilidades razonables. Dejar que sea alcalde Maragall por pasiva (por no hacer nada para impedirlo) sería casi un suicidio y añado que sería malear la voluntad mayoritaria de la ciudadanía barcelonesa porque ya ha quedado claro que el principal objetivo es hacer de Barcelona la capital de la república imaginaria, lo que traducido a la cruda realidad de los hechos es convertir a Barcelona en un instrumento más al servicio de la estrategia procesista, cuando la realidad es que el independentismo tiene menos concejales que hace cuatro años (15 frente a 18) y menos votos (39'6 % frente al 41'15 %, incluyendo los votos de las candidaturas independentistas que no han obtenido concejales para que no haya dudas)

Podemos esperar a que lleguen los votos sin haber negociado nada, a ver si el PSC hace lo mismo que Valls, pero aparte de parecerme una frivolidad nos iba a dejar en una posición para gobernar aún más complicada que la que hemos tenido en el mandato cuando hay posibilidades de que eso no sea así. Sin contar con el riesgo de que la cosa no funcione y acabe siendo alcalde Maragall con lo que ya se ha dicho que eso supone

Como que considero irresponsable cometer tal desaguisado contra los propios comunes y contra la voluntad mayoritaria expresada en votos yo creo que hay que explorar la otra posibilidad, por supuesto que sin pactar con la derecha absolutamente nada, pero sí con el PSC un acuerdo de gobierno, presentar a Ada Clau para la alcaldía y si Valls da sus votos por lo que él entiende sentido de estado ponerse a trabajar, hace cuatro años un equipo sin experiencia lo hizo contando con 11 concejales, esta vez podrían ser 18 y con muchas cosas aprendidas para desarrollar un proyecto de ciudad en el que vale la pena seguir avanzando.

Y ya acabo con dos reflexiones. La primera es que los comunes hemos tenido malos resultados en muchos sitios y eso hay que analizarlo, no digo más. La segunda, creo que los comunes no deberíamos abandonar la opción de abrir un posible acuerdo con el PSC a ERC con posterioridad, sería una contribución a normalizar la vida política de este país porque para que ello fuera posible se tendría que producir un proceso de distensión que la inmensa mayoría de la población agradecería sin ningún género de dudas

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