dimarts, 11 de setembre del 2018

QUE NO OS OLVIDEN




Ha muerto mi madre, por lo que respecta a mi familia con ella desaparece, definitivamente, una generación de hombres y mujeres venidos desde una aldea de Lugo y un pequeño pueblo de la campiña sevillana.

Llegaron a Catalunya huyendo de la miseria, quizá también en algún caso, aunque eso no lo explicaran, de la opresión de la moral de los pueblos pequeños. Entre la mitad de la década de los 50 y los primeros sesenta fueron llegando, asentándose, conociéndose y casándose. No sabían que les había tocado ser la generación antecesora del Baby boom, bastante tenían con trabajar y levantar poco a poco sus viviendas, poco más que chabolas llenas de goteras, sin planos, arquitectos ni permisos que se alzaban al lado de otras iguales y formaban barrios enteros. Alguno hubo con más suerte o más paciencia que pudo acabar en un piso que, por lo menos, tenía agua corriente, siempre salía fría porque no había termo, se almacenaba en bidones de uralita y llegaba desde el terrado al piso por tuberías de plomo, esas cosas hoy nos espantan, pero era mucho mejor que acarrear el agua en recipientes de todo tipo


Con el transcurrir de los años, al tiempo que cada cual dignificaba su vivienda luchando contra las humedades, arreglando cocinas y baños, comprando muebles... al tiempo, digo, los barrios también se dignificaban, las calles se asfaltaban, se extendía el alcantarillado y empezaba a haber algo de alumbrado público, incluso alguna biblioteca o alguna plaza, pero poca cosa porque esos “lujosos” equipamientos aún tardarían en extenderse

Y los niños crecían mientras ellos y ellas trabajaban y trabajaban, empeñados en el casi imposible objetivo de que estudiaran, el colegio de pago de barrio era muchas veces el sacrificio alternativo al público que no existía o estaba en las quimbambas.

Entraron en las casas los frigoríficos que sustituyeron a las neveras de hielo aunque se les siguió llamando neveras, después las radios, los televisores y hasta las lavadoras mucho más adelante, el lavavajillas no, era esa cosa de ricos que estaba en las casas de los señores que ellas limpiaban, al salir de la fábrica o como trabajo principal. El coche tampoco, impensable en las mujeres y casi imposible para hombres que eran analfabetos funcionales o lectores autodidactas sin práctica en la escritura, como mucho llegó el autoengaño de tenerlo por vía indirecta, comprándoselo a algún hijo y contando con el optimista ya me llevará si me hace falta

Murió Franco y empezaron a subir los sueldos aunque más subía la vida, se decía así, lo del IPC lo aprendimos luego. Y se juntaron la democracia, la crisis del textil que asoló Terrassa y esa plaga bíblica que fue la heroína, que era un sin vivir para ellos que tenían unos hijos que ya no eran niños y es que nunca se puede estar tranquilo. La casualidad quiso que todo eso coincidiera, aunque la coincidencia quizá no fue tanta casualidad, para amargarles la fiesta antes de llegar a la jubilación, no es tan nuevo eso de los parados de más de 50 años sin perspectivas, buscando la larga enfermedad, eso que ahora llamamos invalidez, para poder llegar a la orilla.

La vejez debería haber aportado sosiego, pero no hay descanso para el pobre, a vueltas con la preocupación por el hijo o el nieto que no acaban de enderezar su vida, que hay que ver a quién habrá salido con tan poca cabeza, y con esta maldita crisis que parece que quiera llevárselo todo por delante. Todo esto sin entender qué hace la gente todo el día mirando el teléfono como si fuera lo único que existe, en un mundo cada vez más incomprensible incluso para ellos, que no tendrían cultura pero que han sido, han tenido que ser, más listos que el hambre para poder salir adelante.

Tuvieron conciencia del mundo en una posguerra de miseria, trabajaron desde el momento más lejano al que alcanzaba su memoria, nunca lo tuvieron fácil, pero siempre creyeron que lo por venir sería mejor. No se adaptaron al paisaje, lo cambiaron construyendo pequeñas comunidades de la nada, su esfuerzo fue ingente y mirado en perspectiva extraordinario. Ellos, junto a miles como ellos, no merecen el olvido a lo que fueron cuando se hable de los grandes nombres de la historia. Que sea este mi pequeño homenaje a quienes construyeron barrios en los yo me reconozco, a los que pusieron su esfuerzo para que Terrassa dejase de ser la fea ciudad que llegó a ser, a los que aportaron sus vidas a una Catalunya mestiza y diversa en una España diferente a la oscura de su infancia. Nadie como los poetas para describir las emociones, nadie como Martí i Pol para hablar de estos humildes titanes

La nostra estirp és de titans. Ho dic
sense cap prejudici.
Penseu, si no, en la gent que, dia rera dia
sofreix, estima, mor,
aquella trista i oblidada gent
que cada tarda menja el mateix plat,
poc amanit, de tendresa,
que disposa només de dues cambres
per enyorar els camins,
que es sap irremeiablement vençuda
pel destí
i que, això no obstant,
engendra infants
i creix en els infants
i és poderosa i dolça com un arbre,
com un gran arbre dens i vigorós

que cada primavera treu florida.
La nostra estirp, ben cert, és de titans

Ojalá nadie lo olvide ni os olvide

2 comentaris:

  1. Lo he leído a raíz de la mencion del Sr. Coscubiela en Twitter
    Sabía que me emocionaría como así ha sido.
    ¡Que nadie los olvide! Fueron grandes. Debe ser difícil dejarlo todo atras y empezar de menos que cero.
    Hicieron grande a Cataluña y por ende a España. Qué pena debe ser morir sabiendo que muchos no los respetaban por ser "inferiores"
    Un abrazo y mis condolencias

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    1. Ante todo muchas gracias. Esta entrada ha tenido bastantes visitas y han marcado el me gusta de twitter personas que se posicionan en relación al tema de Catalunya y la posible independencia de forma muy diversa, como le respondí a una persona que no conozco hay cafres y buena gente en todas partes y creo que se puede extraer una lectura positiva, tenemos tanto en común los catalanes y las catalanas que no es fácil separarnos en blancos o negros por la posición de cada uno ante el tema estrella del momento

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