dilluns, 20 de gener del 2020

EL PIN PARENTAL O LO QUE SE NOS VIENE ENCIMA

Todo el fin de semana dándole vueltas a algo de lo que el jueves casi nadie había oído hablar ni sabía lo que era, un asunto que sustituyó y enterró el sesudo debate de los tres días anteriores, el surrealista de que cambiar el día de reunión ordinaria del Consejo de Ministros cercenaba el derecho de control parlamentario de la acción de gobierno

Me temo que esa va a ser la tónica de la legislatura, llevar a la desmesura, cuando no inventar, asuntos intrascendentes. Cuando lleguen los trascendentes ya veremos qué pasa

Llevo días sin escribir en el bloc, ocupado como estoy en convertir a MP3 vinilos y casetes que tienen muchos trienios de antigüedad en casa me viene alguna idea a la cabeza y la dejo aparcada hasta que la desdeño. Así las cosas, no me voy a poner a escribir hoy una entrada para rebatir el argumentario de que los hijos (y las hijas) son propiedad privada de los padres (y las madres) y estos tienen el derecho a hacer con ellos lo que les parezca, sobre lo que quiero trasladar alguna reflexión es sobre cómo y con qué fin aparecen estos debates, qué características tienen y qué debemos hacer con frente a ellos

Lo primero ya está dicho, vamos a tenerlos continuamente porque una de las líneas de actuación de la extrema derecha, la cuasiconfesa y la otra, va a ser la agitación permanente. El afán del PP por demostrar su contundencia lo va a llevar a sumarse al carro de VOX y los aspavientos y los discursos apocalípticos serán norma

Hay más cosas de las que el caso del llamado pin parental es sintomático: problemas que no existen se van a crear; se va a llamar de otra manera a cosas que suenan fatal para que no parezca que son lo que son, hay que reconocer que sustituir la palabra veto por pin tiene su mérito y demuestra que pueden jugar con el lenguaje en cualquier tema; los medios de comunicación afines no van a tener ningún escrúpulo en hacer trabajo sucio; las redes sociales van a ser instrumentos desde los que defender lo indefendible para que parezca, además de serio, un tema que preocupa a mucha gente cuando no es así...

Está claro que si el gobierno progresista quiere combatir el ambiente que se pretende crear tiene que avanzar en las propuestas económicas y sociales y recordar continuamente que lo hace. De la subida de las pensiones, lo más substancial de lo acordado en el primer consejo de ministros, apenas si se ha hablado. Pues habrá que recordarlo cuantas veces haga falta y seguir adoptando medidas, escalonándolas con criterios de prioridad para que vayan apareciendo nuevas y siempre haya un tema social de qué hablar cuando se quiera agitar un fantasma y embroncar el debate

¿Significa eso no responder a las barbaridades y mentiras que se van a ir sucediendo? No, el silencio abona el crecimiento de las ideología autoritaria y antidemocrática que esconde cada una de las polémicas que se abren. Ahora bien, en las respuestas habrá que ser consciente de que las tormentas en un vaso de agua, las polémicas artificiales, van a durar días para dar paso a una nueva soflama. Ya habrá temas de enjundia en materia de modelo de sociedad (debate territorial, del modelo educativo, función de los medios de comunicación públicos y privados, fiscalidad, etcétera) que perdurarán y en los que se debería ser proactivo y lanzar las propuestas de actuación en lugar de responder a los ataques. En el campo minado de las escaramuzas convendrá mantener la calma y utilizar la desmesura de los oponentes para volver el debate en su contra, no resulta tan difícil si no nos dejamos llevar por las impresiones que son capaces de generar las redes sociales

Eso sí, hay que estar vigilantes de que el gobierno no deja atrás las medidas que son el eje del programa de gobierno, la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de la inmensa mayoría, sin avances y medidas concretas no se ganarán los debates ideológicos, se les llame como se les llame, relato, batalla cultural o lo que se le ocurra al siguiente

Y termino rescatando una de esas viejas canciones que me tienen ocupado estos días. Musicalmente no es lo mejor de Víctor Manuel, pero esta de un disco de 1976 dedicada a Marcelino Camacho traslada a momentos que no eran nada fáciles, los verdaderos padres y madres de la constitución no fueron los que la redactaron. Pues eso, gobierne quien gobierno las pensiones se defienden, ni una menos y todas las reivindicaciones de igualdad son el mejor instrumento frente a los pin, parentales o no, que se puedan inventar






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