Vamos con una entrada de "rabiosa actualidad" que arranca con el programa marco del PSC para su congreso y los interminables hilos de debate que ese hecho suscita en la red. No pretendo hacer en esta entrada un análisis completo, sólo continuar sin las limitaciones de los 200 y pico caracteres con una polémica en el que llevo dos días
El caso es que a lo largo de ese hilo ha ido decayendo el argumentario centrado en lo mal que aprenden la infancia catalana, al final las evaluaciones comparables que se hacen están en la línea de lo que se da en otros lugares de España, incluyendo, por supuesto, el dominio de la lengua castellana. No descarto que este Guadiana vuelva a aparecer (es más, estoy convencido de que más temprano que tarde lo hará) pero quiero centrarme en el último clavo ardiendo al que se ha agarrado uno de los más insistentes polemistas de twitter que he tenido en este tema, de perfil anónimo y faltón, como suele ser habitual. Lo último que me ha dicho, acompañado de la salida de tono correspondiente, es que me he quedado sin argumentos ante la siguiente tabla
Como de costumbre ni se cita procedencia ni hay forma de contrastar sus datos que no obstante doy por buenos porque no difieren en exceso de los que ya había manejado yo al respecto.
Antes de pasar a otras cuestiones dos apreciaciones sobre la gráfica. La primera es que hay un clara utilización del efecto óptico que se quiere resaltar al tomar la escala y que conviene no fiarse de la vista en estos casos, la escala empieza en el 440, si se vieran las columnas completas, desde 0 a los 551'7 del valor máximo la vista nos diría que las diferencias son mínimas, las columnas se verían casi iguales. Conviene, por tanto, llevar el tema a proporciones para evitar que las impresiones visuales no jueguen una mala pasada, tomando como nivel 100 los datos de los catalanohablantes en cada uno de los grupos, el índice de los castellanohablantes sería de 97'8, 96'72, 94'52 y 94'90, en todos los casos son diferencias bajas y son menores en los grupos de niveles socioecónomicos y culturales más bajos (esto último no deja de ser chocante porque es contradictorio con algún otro dato de los que dispongo). La segunda es que si tomamos al colectivo de castellanohablantes de nivel bajo nos encontramos con una diferencia de 2'2 puntos en relación a los alumnos catalanohablantes del mismo nivel y de 10'8 con respecto a los castellanohablantes de nivel alto, mucho más significativa pero que desprecian siempre quienes focalizan toda su atención en el tema de la inmersión
Yo no sé mucho de escuelas de negocios, pero creo recordar que hay una máxima cuando se analizan los datos y se aprecia una desviación en unos costes de producción con respecto a lo que sería deseable, debe darse prioridad a las actuaciones sobre aquellos costes que tengan un diferencial mayor respecto a lo deseado, los esfuerzos sobre la desviación de 10'8 son potencialmente de mayor repercusión y además más fáciles de alcanzar. Sé que ese debate se rehúye, pero me niego a abandonarlo, para mi la educación ha de servir, sobre todo, para igualar las oportunidades de todo el mundo pasado el periodo de aprendizaje, para que los que nacen en contextos sociales y familiares más adversos aumenten sus oportunidades de promoción social, si además, y por un criterio de coste de oportunidad, lo más importante es reducir la diferencia de nivel educativo en función de nivel formativo y económico de origen me niego a dejar de llevar el debate a ese terreno
Dicho esto, como es de suponer que casi nadie (no digo nadie porque siempre puede aparecer el energúmeno de turno) piensa que los catalanohablantes sean genéticamente mejores en materia de aprendizaje que los que somos castellanohablantes voy a dar por bueno el argumento de que estudiar y evaluarse en catalán tenga efectos negativos para los castellanohablantes con respecto a los catalanohablantes, si bien ya se ha visto que limitados si se elimina la percepción óptica. Quedan dos opciones, hacer el aprendizaje y la evaluación en castellano de forma preferente (no digo ya exclusiva como era el caso en mi infancia) o cambiar a una política prolengua materna para unos y otros
Como que soy castellanohablante con un conocimiento autodidacta del catalán (por desgracia, en mi escolarización recibí clases de francés pero no de catalán) conozco en primera persona el resultado para los castellanohablantes de cualquiera de las dos opciones, la imposibilidad práctica de adquirir el dominio del catalán y, en consecuencia, un grado de competencia idiomática que dificulta el acceso y/o la promoción profesional. Creo que ya se ha respondido muchas veces por qué no pasa lo contrario con el castellano y este se mantiene vigoroso, afortunadamente, en cuanto al uso en la vida cotidiana en Catalunya, amén de ser debidamente dominado al final de la escolarización obligatoria tal y como demuestran las evaluaciones del ministerio que no de la Generalitat, por si acaso repetiré aquello de que una lengua hablada por 500 millones de personas y que está presente continuamente en los medios de comunicación, las vallas publicitarias, los patios de los colegios, los cines, etcétera goza de un refuerzo extraescolar continuo de increíble eficacia
Es de suponer que a muchos de los que defienden a capa y espada la castellanización del aprendizaje les traerá al pairo otra razón que a mi no me da igual, pero es una obligación constitucional defender todas las lenguas que se hablan en España y la lengua objetivamente más débil en esta relación de coexistencia y vecindad es obviamente el catalán, no es lengua de un estado y tiene un número de hablante muy inferior al castellano, su situación ha mejorado en el periodo democrático, tanto por ser lengua cooficial en Catalunya, como por su uso en una parte de los medios de comunicación, como por el conocimiento de la mayor parte de la población catalana. Sin medidas protectoras y de promoción, entre las que la políticas educativas eficaces a tal fin son fundamentales, difícilmente disfrutaría del actual renacer que posibilita, entre otras cosas, que la literatura española (que no es sólo la que se escribe en catalán, como no es sólo literatura catalana la que se escribe exclusivamente en catalán) habría perdido algunas de sus mejores obras literarias de los últimos 40 años
Termino diciendo que sí existe una solución que evitaría todo debate, sea en Catalunya, Galicia o Euskadi, la desaparición de toda lengua distinta de la castellana, pero me niego a creer que eso esté en la mente de nadie, como mínimo no está en el redactado de la constitución. Entre tanto habrá que asumir que no sirve el mismo sistema educativo para Madrid que para Catalunya, como tampoco debería valer el de Madrid o Catalunya para Castilla-León que tiene un porcentaje de población inmigrante muy inferior y por tanto retos y complejidades diferentes. La de Catalunya es una realidad muy compleja, cualquier alternativa a la inmersión lingüística introduce más problemas que soluciones, cosa distinta es hablar de ajustes que todo apunta irían en la línea contraria de lo que habitualmente se pide, potenciar el castellano allí donde hay poca población castellanohablante, básicamente en las comarcas interiores, y no dónde el castellano es lengua de uso habitual en la vida cotidiana

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