Ayer estuve en el funeral de un
buen amigo y una buena persona. Conocí a Murillo (casi todo el mundo le llamaba
por su apellido materno y él se quejaba algunas veces, medio serio medio en
broma, de lo olvidado que teníamos a su padre) allá por 1984. Por aquella época
él pasó a vivir en pareja con Gemma y yo con Ana, no mucho años después ellos
tuvieron a Marina y nosotros a Tania. Las similitudes en nuestras trayectorias
vitales han sido grandes, pero si nuestros proyectos de vida se cruzaron fue
por CC.OO. y por un conflicto laboral concreto.
Manuel García Murillo era
entonces crupier y miembro del Comité de Empresas del Casino de Lloret de Mar y
del conflicto laboral que estalló a raíz de la negociación del convenio de
empresa, con 6 semanas de huelga, creo recordar, y de sus implicaciones
políticas es de lo que quiero hablar. Creo que es el mejor homenaje que puedo
hacerle
Mi memoria conserva retazos de
aquella lucha que acabó mal, como dijo Joan Coscubiela ayer en las palabras que
dijo en el funeral, intervino de forma decisiva el sector negocios de Convergència
i Unió, con Macià Alavedra a la cabeza, para ponerse del lado de la empresa sin
ningún rubor. No dijo y quiero recordarlo aquí que el amo y señor de Casinos de
Catalunya, Artur Suqué, era yerno del primer alcalde franquista de Barcelona
Miquel Mateu i Pla
La memoria de Gemma,
trabajadora del casino y huelguista, seguro que conserva mucha más información
y se puede buscar más en otras fuentes. Hubo intervenciones en el Parlament de
Rafael Ribó, ahora Síndic de Greuges y entonces cabeza visible del PSUC y su
portavoz parlamentario. Hubo denuncias en la Inspección de Trabajo de Girona,
estas y sus resoluciones sin duda se conservan y pueden explicar elementos
claves del desarrollo del conflicto. No sé si se conserva el expediente de los
procesos judiciales en el sindicato o en el archivo personal de Josep Solé i
Barberà, seguro que sí existen los expedientes en lo que todavía eran, si no me
falla la memoría, Magistraturas de Trabajo, al menos así eran conocidas aún…
Quiero decir que hay vías para
desenterrar aquella historia que podría dar para una serie televisiva si cayera
en manos con la suficiente creatividad porque, para acabar de adobarlo, también
algunos medios de comunicación importantes estaban en el ajo, de la mano de
Antonio Asensio y el grupo Z
¿Pero por qué hablar de eso a
estas alturas, se preguntará más de uno? Las historias de la historia explican
los grandes procesos, corren el riesgo de caer en el olvido cuando explican de
forma vívida qué sucedió en un determinado contexto histórico. Conocer qué paso
en aquel conflicto laboral y en otras luchas de aquellos años es mucho más que
un merecido homenaje a personas como Murillo, es tener elementos para saber
cómo se configuró el pujolismo y a costa de qué, cómo se las gastaba el poder
económico y sobre qué bases se configuraba la Catalunya que llega a nuestros
días.
Aquellos años empiezan a ser ya historia, como en su día empezaron
a ser historia los años de la primera transición política, debemos construir la
memoria de aquella época desde la óptica de las clases populares y no dejarla
sólo en manos de las clases dirigentes, sólo así podremos entender de forma
plena nuestro presente.
Se lo debemos a la gente que participó en aquellas luchas y se lo
debemos a las generaciones que nos sucedan
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