dimecres, 27 de juny del 2018

LA MEMORIA HISTÓRICA MÁS ACÁ DE LA TRANSICIÓN



Ayer estuve en el funeral de un buen amigo y una buena persona. Conocí a Murillo (casi todo el mundo le llamaba por su apellido materno y él se quejaba algunas veces, medio serio medio en broma, de lo olvidado que teníamos a su padre) allá por 1984. Por aquella época él pasó a vivir en pareja con Gemma y yo con Ana, no mucho años después ellos tuvieron a Marina y nosotros a Tania. Las similitudes en nuestras trayectorias vitales han sido grandes, pero si nuestros proyectos de vida se cruzaron fue por CC.OO. y por un conflicto laboral concreto.

Manuel García Murillo era entonces crupier y miembro del Comité de Empresas del Casino de Lloret de Mar y del conflicto laboral que estalló a raíz de la negociación del convenio de empresa, con 6 semanas de huelga, creo recordar, y de sus implicaciones políticas es de lo que quiero hablar. Creo que es el mejor homenaje que puedo hacerle

Mi memoria conserva retazos de aquella lucha que acabó mal, como dijo Joan Coscubiela ayer en las palabras que dijo en el funeral, intervino de forma decisiva el sector negocios de Convergència i Unió, con Macià Alavedra a la cabeza, para ponerse del lado de la empresa sin ningún rubor. No dijo y quiero recordarlo aquí que el amo y señor de Casinos de Catalunya, Artur Suqué, era yerno del primer alcalde franquista de Barcelona Miquel Mateu i Pla

La memoria de Gemma, trabajadora del casino y huelguista, seguro que conserva mucha más información y se puede buscar más en otras fuentes. Hubo intervenciones en el Parlament de Rafael Ribó, ahora Síndic de Greuges y entonces cabeza visible del PSUC y su portavoz parlamentario. Hubo denuncias en la Inspección de Trabajo de Girona, estas y sus resoluciones sin duda se conservan y pueden explicar elementos claves del desarrollo del conflicto. No sé si se conserva el expediente de los procesos judiciales en el sindicato o en el archivo personal de Josep Solé i Barberà, seguro que sí existen los expedientes en lo que todavía eran, si no me falla la memoría, Magistraturas de Trabajo, al menos así eran conocidas aún…

Quiero decir que hay vías para desenterrar aquella historia que podría dar para una serie televisiva si cayera en manos con la suficiente creatividad porque, para acabar de adobarlo, también algunos medios de comunicación importantes estaban en el ajo, de la mano de Antonio Asensio y el grupo Z

¿Pero por qué hablar de eso a estas alturas, se preguntará más de uno? Las historias de la historia explican los grandes procesos, corren el riesgo de caer en el olvido cuando explican de forma vívida qué sucedió en un determinado contexto histórico. Conocer qué paso en aquel conflicto laboral y en otras luchas de aquellos años es mucho más que un merecido homenaje a personas como Murillo, es tener elementos para saber cómo se configuró el pujolismo y a costa de qué, cómo se las gastaba el poder económico y sobre qué bases se configuraba la Catalunya que llega a nuestros días.

Aquellos años empiezan a ser ya historia, como en su día empezaron a ser historia los años de la primera transición política, debemos construir la memoria de aquella época desde la óptica de las clases populares y no dejarla sólo en manos de las clases dirigentes, sólo así podremos entender de forma plena nuestro presente.

Se lo debemos a la gente que participó en aquellas luchas y se lo debemos a las generaciones que nos sucedan

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