dimarts, 2 d’octubre del 2018

LA TRANSICIÓN




Para entender la Catalunya de la Transición es imprescindible entender dicho proceso histórico en su conjunto, lo que no resulta fácil porque lo que ya puede considerarse un episodio de la historia se sigue viendo como un elemento de debate político y social presente, si aún sucede con la Guerra Civil con más motivo en este caso. El problema es que nos encontramos con versiones maniqueas que aclaran poco lo que ocurre en aquellos momentos

Dos versiones aparentemente contrapuestas, pero en el fondo coincidentes suelen explicitarse en torno a lo ocurrido en el periodo que va de la muerte de Franco a un momento discutido que supone el fin de este proceso: aprobación de la constitución, golpe del 23-F, victoria del PSOE en 1982 se sitúan como momentos del fin de la Transición por diferentes motivos

La versión que podría considerarse oficialista es una hagiografía de Juan Carlos I, según ella todo lo que pasa tras la muerte de Franco es lo que el rey tiene previsto y va llevando el rumbo de la nave, en circunstancias muy adversas, hasta una democracia plena que permite que España viva una etapa de prosperidad sin igual. Los hechos que jalonan la navegación de la nave son obstáculos que ese moderno Ulises evita, al tiempo que introduce cambios paulatinos que conducen al fin buscado desde el principio, apoyándose en un grupo reducido de personas de su confianza que le ayudan a conseguirlo

La versión opuesta viene a defender que el resultante de la Transición es un sistema heredero directamente del franquismo, en él los herederos del régimen dictatorial mantienen el control de los resortes de poder con lo que las imperfecciones democráticas son de tal magnitud que España no es una auténtica democracia. Para que tal cosa suceda es condición necesaria la abdicación de las fuerzas antifranquistas en relación a los objetivos que con anterioridad habían planteado

Al final, ambas versiones coinciden en lo fundamental: la Transición fue lo que los sucesores de Franco, de forma muy especial el rey, quisieron que fuera. Discrepan en que para unos el resultado es algo maravilloso y para otros un aberrante híbrido de democracia con supervivencias dictatoriales. Ninguna de las dos visiones aguanta un análisis histórico mínimamente riguroso. La Transición es el resultado de la confrontación de dos impotencias, la de la oposición antifranquista para imponer una ruptura y hacer borrón y cuenta nueva y la de los franquistas para mantener el sistema con un lavado de cara lo más leve posible.

Juan Carlos I encarga su primer gobierno a Carlos Arias Navarro que ya es presidente del gobierno desde el asesinato de Carrero Blanco en diciembre de 1973. Ni la composición del ejecutivo ni las políticas que pretende el gobierno desarrollar suponen avances substanciales hacia la democracia. El rey no se atreve o no quiere forzar cambios acelerados

Lo que sucede en el primer semestre de 1976 desborda los cálculos de los jerarcas del régimen. Una oleada de huelgas se extiende por todo el país, con una inflación que se acerca al 20% y que ya había rondado el 15% en 1975 la negociación de los convenios apremia, la ilegalidad de la huelga y de los sindicatos obreros hace que las reivindicaciones políticas sean inseparables de las que afectan estrictamente a las condiciones laborales

La situación es explosiva, se recuerda habitualmente la muere en marzo de 1976 de los 5 trabajadores de Vitoria y de los más de 100 heridos de bala en aquella brutal intervención policial, pero sería un error pensar que fue un caso aislado de lucha. Dos semanas antes la huelga general de Sabadell consiguió la dimisión del alcalde franquista y el inusual acuerdo de liberar a los detenidos durante el conflicto, que venía de atrás pero se había agudizado por otra muerte violenta por disparo de bala. El rosario de conflictos laborales afectaba a todos los sectores de actividad y era más intenso, lógicamente, en las zonas más industrializadas

Confluyen también reivindicaciones vecinales, en la enseñanza, etcétera. España es un hervidero y la tensión política y social viene acompañada de víctimas, incluidas las mortales, entre los manifestantes y activistas antifranquistas, sea a manos de la policía o de la extrema derecha, víctimas con frecuencia olvidadas en el relato de los hechos

La presión ciudadana, el temor también de las embajadas occidentales a que todo acabe en una situación peligrosa para sus intereses (estamos en plena Guerra Fría y con Portugal, por ejemplo, en una situación complicada para los intereses de los USA) y, en definitiva, lo insostenible de la situación fuerzan el cambio de gobierno en julio de 1976. El primer gobierno de la monarquía ha durado poco más de medio año

Adolfo Suárez viene de la Secretaría General del Movimiento, partido único del franquismo, pero va a ser un pragmático que en cada circunstancia va a buscar las salidas, en ocasiones sorprendentes, que más le convienen para mantener el gobierno. Empieza a haber gestos y medidas que apuntan a un cambio más profundo, sin duda en connivencia con el rey, aunque buena parte de las decisiones que se adoptarán en los meses sucesivos no estaban previstas en julio de 1976.

El primer gesto es una muy tímida amnistía ya en julio de 1976, pero los cambios más profundos que se pretenden se plasman durante el otoño en la Ley de Reforma Política, pactada con las distintas “sensibilidades” del régimen franquista, excepto los más irreductibles nostálgicos, y con compromisos que después resultan claves (como el sistema electoral que favorece un mayor peso del voto rural de las provincias de menor población) o se incumplen (como no legalizar al partido comunista)

El debate y el referéndum de ratificación del 15 de diciembre de 1976 son un pulso con el sector más inmovilista (con el voto en contra de un no despreciable 20% de las Cortes franquistas) y con el grueso de la oposición democrática (hay excepciones significativas, muy significativas en el caso de Catalunya) La campaña pidiendo la abstención cuenta con el apoyo de PSOE y PCE-PSUC, así como de las organizaciones sindicales clandestinas, y tiene escaso impacto, la participación es  de un 78% y los votos a favor del 94%

Pero no todo el guion está escrito y las circunstancias llevan a la legalización de los comunistas en abril de 1977 tras quedar demostrado después de la matanza de Atocha, en enero, que era inviable la normalidad si debía enfrentarse a su capacidad movilizadora en la clandestinidad, en especial a través de CC.OO.

Tampoco se explicita en ningún momento antes de las elecciones que las Cortes elegidas el 15 de junio de 1977 se conviertan en constituyentes, es tras la elecciones que se da el giro a la situación y empieza a elaborarse la constitución aprobada en 1978

Por su parte, las organizaciones que defienden la ruptura democrática y que muestran ya la limitación de su capacidad en el referéndum del 15 de diciembre, constatan la inviabilidad de la propuesta rupturista, el PCE no alcanza el 10% de los votos en 1977 pese a haber sido la organización más activa del antifranquismo con diferencia. Las amenazas involucionistas son permanentes en un ejército con la mayoría de mandos alineados con el franquismo y con los atentados de ETA aguzando su descontento

La suma de debilidades en una situación compleja también en lo económico, con una inflación que sigue subiendo y supera el 25% interanual a mitad de 1977, la posibilidad de canalizar los conflictos por vías institucionales y un cierto cansancio en las movilizaciones (los primeros síntomas del desencanto) van delimitando las reglas de juego que se reflejan en acuerdos como los Pactos de la Moncloa en otoño de 1977 y en la propia constitución de 1978

Una nueva muestra del equilibrio de debilidades lo dan las elecciones generales y municipales de 1979, celebradas con apenas un mes de diferencia y con la constitución ya en vigor. El 1 de marzo las generales confirman a la UCD de Suárez, el PSOE no capitaliza totalmente la absorción del PSP de Tierno Galván, el PCE-PSUC crece hasta los casi 2 millones de votos pero sigue rondando el 10%, desciende mucho la AP de Fraga, presentada con otro nombre, pero a cambio consigue representación el franquismo más recalcitrante con el escaño de Blas Piñar por Fuerza Nueva. No hay grandes cambios, por tanto, en relación a dos años antes, pero el 3 de abril el apoyo mutuo de socialistas y comunistas hace que se repartan las alcaldías de las principales ciudades de España, tanto grandes capitales como ciudades industriales con mucha más población que la mayoría de capitales de provincia españolas

El ocaso de Suárez, incluyendo la pérdida de apoyo del monarca, pero sobre todo, marcado por las guerras internas en su propio partido, la crisis económica que persiste y la violencia de ETA en este periodo culmina con su dimisión en enero de 1981 y el golpe del 23 de febrero tres semanas después. Los muchos interrogantes sobre este final abrupto de la Transición no son objeto de esta entrada

El resultado final no puede ser otro que la plasmación de los equilibrios existentes. Hay amnistía para los presos políticos del franquismo, pero se extiende a los delitos franquistas, se avanza progresivamente en la estabilidad institucional pero a cambio de no tocar casi nada en poderes claves como el judicial. España se transforma en una democracia equiparable a la de los países de su entorno, lo que implica carencias importantes, se equivoca quien crea intachables las democracias occidentales, eso es más fruto de una idealización que de ninguna realidad, como es una ficción que la democracia liberal sea capaz de dar respuesta a todos los conflictos y problemas. En este sentido conviene situar que buena parte de las carencias que se achacan a la Transición son más consecuencia de los cambios que se producen en el mundo desde entonces que dinámicas propias, la ortodoxia económica neoliberal sustituye a la keynesiana desde finales de los 70 y convierte en papel mojado buena parte de las disposiciones constitucionales, la globalización sin reglas ni control sobre los movimientos de capitales y la economía financiera es en la práctica más decisiva que los artículos que hablan del derecho a la vivienda o al trabajo, por ejemplo

Ese tema, el de la soberanía real de los estados actuales, es apasionante, pero no el objeto de esta entrada que sólo pretende realizar una aproximación a lo que fue la Transición española para poder tratar próximamente cómo cristalizó en Catalunya y con qué consecuencias

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